La frontera del norte

Ravat, centurión de la Legión de Armekt, parte con un pequeño grupo de guerreros desde la plaza de Erva a la caza de las hordas de Aler; grupos de extraños seres más o menos organizados que provienen del norte, cada vez más osados en sus incursiones hacia el sur. Durante su misión se topa de forma sorpresiva con un ejército anormalmente grande que le obliga a tomar medidas desesperadas para su supervivencia. Supervivencia en la que resulta determinante Tereza, subcenturiona de la misma plaza que mantiene un enfrentamiento soterrado con Ravat y la inmensa mayoría de sus subordinados.

Siguiendo el curso abierto con Sapkowski y la saga de Geralt de Rivia, y los vientos imperantes entre los compradores de género, Bibliópolis ha elegido a Feliks W. Kres como segundo escritor polaco de su colección fantástica. Autor de esta La frontera del norte que, como se aprecia en la breve sinopsis anterior, presenta una serie de fantasía épica, El códice absoluto, formada por libros autoconclusivos. Y se hace obligado reconocer que Kres sabe hacer interesante su historia, marcando una serie de diferencias que la separan con suficiencia de gran parte de la fantasía heroica que pulula por las mesas de novedades.

Primero porque, como bien señala el título, es un genuino relato de frontera. Una narración enclavada en el extremo de lo que vendría a ser el mundo conocido, alejado de la «civilización» y en contacto con un enemigo peligroso, esquivo y ajeno, que recuerda a los westerns centrados en la caballería de EE.UU. Unas historias con unos rasgos argumentales muy acusados que se observan bien delimitados en La frontera del norte, como puede ser el carácter de sus aguerridos personajes, el conflicto existente entre sus dos protagonistas, sus opuestas maneras de entender el mando o la evolución de la relación con su enemigo, tanto de Tereza como de Ravat. Una lucha continua entre civilización y barbarie.

Segundo, la extraña condición de la amenaza que se cierne sobre Erva y todo el territorio norte de Armekt. Emulando a Stanislaw Lem, Kres no sitúa ante sus protagonistas a los seguidores del dios maloso de turno o del megalómano deseoso de conquistar terreno, dispuestos a inmolar porque sí todo lo que encuentren por delante, sino a dos estructuras antagónicas, las hordas doradas y plateadas, que obedecen a un poder exótico y difícil de comprender, alejado de cualquier amaneramiento maniqueo. Así, recrea un ambiente insólito e incierto que hacía tiempo no encontraba en un libro de este tipo (aunque supongo que algo tendrá que ver con lo que vivió el este de Europa, Polonia incluida, a finales de la Edad Media cuando la Horda de Oro aterrorizaba la zona).

Tercero, por su acercamiento al mundo militar y lo que es la lucha de un ejército propio de la edad media, y el enfoque táctico que tienen muchas descripciones, que gozan de un desarrollo exhaustivo. Y, por último, los dos protagonistas de la historia, sobre los que Kres aplica un tratamiento impecable.

Sin embargo no se libra de ser una obra irregular. Aparte del escaso calado formal que muestra, con un Kres anquilosado y torpe cuando se hace necesario alejar el foco de la faceta táctica y una ostensible dificultad a la hora de imprimir fluidez a la narración, se traiciona escandalosamente durante la segunda parte de La frontera del norte. Su segmento inicial se separa de las corrientes principales de la fantasía heroica al tomar como protagonistas a un grupo de aguerridos soldados alejados no sólo de los grandes conflictos sino de los núcleos de poder que los originan, mantienen o deciden. Se centra con tino en la lucha por la supervivencia de un grupo de aguerridos personajes acechados por fuerzas muy superiores en número, mejor pertrechadas y cortándoles todas las posibles salidas. No obstante, una vez entrada en la segunda sección, Kres reorienta el argumento hacia una situación más convencional que, EMHO, se deja por el camino parte de ese encanto inicial. Aunque no es menos cierto que este borrón le permite subvertir a uno de sus personajes, darle la vuelta por completo y, así, orquestar un desenlace sorprendente y demasiado frenético.

Por último, un pequeño tirón de orejas para Bibliópolis por acudir a George R. R. Martin para vender un libro. En esta ocasión no con una frase laudatoria suya, algo admisible y habitual en el mercado, sino con el calificativo con el que se refiere a Kres como el «George R. R. Martin» polaco. Una táctica que recuerda demasiado a las postizas «El Robert E. Howard del siglo XXI» o «El nuevo J.R.R. Tolkien», y que, por lo que hemos visto (ciertamente, muy poquito), va totalmente desencaminada. Las similitudes con el exitoso autor estadounidense, por ahora, son mínimas.

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2 respuestas a La frontera del norte

  1. Errantus dijo:

    Interesante reseña Nacho, como siempre, me dejas con ganas de comprar y leer el libro en cuestión. A este paso, y con los pocos ánimos que tengo para la lectura, la pila va a crecer a proporciones gargantuescas.

    Por cierto, te recomiendo un filtro para el blog, esos spammers son unos desacarados dde lo peor.

  2. Nacho dijo:

    Gracias Rita :D. Aunque existen por ahí reseñas y comentarios que la valoran de otra forma

    http://www.sedice.com/?c=060801_la_frontera_del_norte_feliks&t=articulos

    Lo del filtro… por ahora la cantidad de spammers es controlable (no llega a un par por semana), y no me cuesta nada borrarlos. Si fuesen más pelmas ya pondría el filtro ese de las letras raras que tenéis la mayoría

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