Paura volumen 3

Paura 3

Paura 3

La asociación cultural Xatafi presentó durante la última HispaCon la tercera entrega de la antología Paura. Un título que, poco a poco, se ha hecho con un nombre entre los lectores de literatura fantástica asociado a lo que mayormente contiene: buenos relatos de terror contemporáneo. Una temática amplia y fructífera que desde hace unos años atrae bastante a nuestros autores y que explora nuestros miedos más arraigados de una forma genuina, acorde a la época en que vivimos. Otra cuestión es que ese interés esté siendo correspondido por un público que todavía parece reacio a dar la oportunidad a un libro en formato bolsillo sin grandes nombres en sus solapas y (¡horror!) con una decena de relatos. Sin embargo, como se desprende de la valoración que hago a continuación, el «riesgo» de leerlo se ve recompensado con un variado repertorio que puede resultar de lo más satisfactorio.

Entre lo mejor de la antología vuelve a destacar Juan Díaz Olmedo, esta vez con «Casa de muñecas»; una historia que completa el tríptico formado por «Dragón podrido» y «El señor de las ratas» publicadas respectivamente en Paura vol. 2 y Artifex Tercera Época vol. 4. Fiel a las señas de identidad que había exhibido, desarrolla una dominación descrita desde el punto de vista de la víctima a través de un icono fundamental de la literatura de terror: en esta ocasión las muñecas de porcelana. Y aunque existen semejanzas con los relatos anteriores, contiene las necesarias variaciones de escenario, argumento o estilo (en cada relato se acude a una voz distinta) que, unidas a ese toque salvaje, perverso y macabro tan propio del autor gaditano, convierten «Casa de muñecas» en un nuevo y apasionante tour de force.

Esta apuesta por retorcer la imaginería clásica del terror y actualizarla a nuestro entorno se encuentra también en «Huerto de cruces» de Santiago Eximeno, el resultado de combinar la historia de zombis con el miedo a una posible pandemia mortal. Contada en dos hilos que desarrollan sendos planos, uno pasado y otro presente, se centra en cómo un personaje de nuestra España rural contempla la aparición y el avance de una enfermedad desconocida. Una atmósfera inquietante, una narración perfectamente planificada y un desarrollo concienzudo dan forma a uno de los mejores cuentos del volumen que afirma la necesidad de que un editor reúna de una vez los mejores cuentos que Eximeno ha ido publicando estos últimos años y poder así comprobar lo que, por separado, ratifican: que estamos ante un sobresaliente cuentista cuya figura, a pesar de sus numerosos premios y candidaturas, está un tanto difuminada debido a la dispersión de su obra.

Otro cuento que depara una buena lectura, aunque ya alejado de la renovación de iconos afrontada por Olmedo y Eximeno, es «Compañeros de juegos» de Rafael Ramírez Escoto. En primera persona, con un estilo cercano y nada acomplejado, relata la espiral en que se introduce un ex-convicto que acompaña a un millonario en una serie de enfermizos juegos. Quizás la historia se alargue más de la cuenta, pero acierta a estimular la insana curiosidad de descubrir cuál es la siguiente perversión a la que se someterá su protagonista para mantener su estatus. En esta línea del culto al morbo y a nuestras pasiones más bajas también sobresale «La cirugía del azar», de Alfredo Álamo, que fuerza la continua experimentación a la que se puede llegar en el Arte.

Pero es el último relato el que, en mi humilde opinión, supone la mejor pieza de la antología: «Consuelo en la luna» de Marc R. Soto. Una narración que nos retrotrae al estupendo «Bibelot» de Félix J. Palma que cerraba el primer volumen de Paura y que comparte algunas de las características que su autor ha dejado ver en otros de sus relatos; historias que tocan la vida de unos personajes atrapados en una realidad tan gris como turbadora, contadas con un estilo cuidado hasta el más ínfimo detalle sin sacrificar un ápice de frescura, y una ausencia casi total de elementos fantásticos. Con estas señas de identidad «Consuelo en la luna» condensa, en apenas diez páginas, el vértigo que produce la soledad, la frivolidad del consumo como medio para obtener la felicidad, la frustración derivada del rechazo a las consecuencias del paso del tiempo, la huída de la realidad y el vacío existencial. Quizás la selección en una antología de terror esté un tanto traída por los pelos, pero su calidad literaria, su relación con algunos de nuestros mayores miedos, su peculiar atmósfera y un levísimo matiz en la penúltima página justifican su presencia.

Frente a estas historias que mantienen el espíritu de Paura, al menos tal y como se entiende a partir las introducciones de cada volumen, aparecen otros cuentos que penetran en otro tipo de terror con desigual fortuna. José María Tamparillas detalla en «Susurros» un inquietante y truculento relato de posesión al que le falta un poco de relieve. Fabio Ferreras aborda en «En el patio, con Mortimer, conmigo» un horror cotidiano de carácter intimista bastante conseguido. Miguel Puente Molins utiliza los mitos y leyendas gallegos para ambientar «El extraño caso de Elías Fosco». Gregory Frost en «En el museo hundido» logra un pegajoso homenaje a Allan Poe y su misteriosa muerte, tan agobiante como denso. Y Carlos Martínez Córdoba realiza con «Verde» un moroso y lánguido ejercicio de terror atmosférico que describe el horror que atrapa a un personaje desorientado asediado por una naturaleza que crece por doquier a su alrededor.

Sólo queda desear que para próximas entregas el número de lectores siga ascendiendo y los autores, aparte de sus ejemplares de rigor, puedan recibir algún tipo de contraprestación económica. Desde luego su trabajo bien merece acercarse a Paura.

Nota: Esta reseña apareció publicada en Bibliópolis.

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4 respuestas a Paura volumen 3

  1. perno dijo:

    felicitaciones por tu blog. En realidad me encanta y me gustaria que tuviera mas actualizaciones, pero sobre todo un favor. No uses el sistema del post corto con continuación en otra pantalla. La razón: me gusta imprimirlo y al tener que abrirlo en otra ventana tengo que imprimir mas hojas de las requeridas e imprimir los comments, que con todo respeto, no son la razón para leerte. Se entiende?
    Gracias, muchas y mas felicitaciones.

  2. Nacho dijo:

    Se te entiende perfectamente, y es algo con lo que estuve dudando: dejar el aburreovejas como estaba o aprovechar la potencialidad de WordPress para hacer mucho más «usable» el blog. Al final pesaron mucho dos motivos.

    Varias personas me habían comentado que la página principal del anterior aburreovejas se hacía un poco «pesada», al aparecer toda la información con post que no les interesaban (p.e. los de cómic). Es un poco «chorrada», te los saltas y punto. Pero ahora con la opción de pulsar para leer sólo lees lo que te interesa y sobre el resto es más fácil «pasar».

    Después hay un tema económico. No tengo ni idea de cuánta transferencia va a tener el aburreovejas al cabo del mes y dado que el ancho de banda que tengo contratado es limitado, y comparto alojamiento con C, tengo que minimizar la información que se envía a través de cada conexión. Antes la página principal «pesaba» mucho (cosa de poner bastantes imágenes en algunos posts), ahora se ha aligerado bastante. Y según vaya viendo cómo va el tema del tráfico añadiré o quitaré cosas.

    Pero tu sugerencia no cae en saco roto. Acabo de investigar y he añadido una opción para imprimir cada entrada sin los comentarios. De esa forma ahorrarás tinta de color y sólo tendrás lo que te interese 😉

    Y muchas gracias por todo. Palabras como las tuyas son las que animan a seguir escribiendo aquí.

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