Septentrión: Tarde de presentaciones

El viernes por la tarde, a las 1930, tuvimos el “Encuentro literario con la literatura fantástica” que en El Diario Montañés vinieron a llamar “Un encuentro mágico“. Media hora antes, acompañado por Juanma Santiago, Santiago Eximeno y Fernando Ángel Moreno recién llegados de Madrid, me presenté en el Centro Cultural Caja Cantabria. Como nos habían comunicado, en previsión a que llenásemos la sala (para unas ochenta o noventa personas), nos dejaron un aula diáfana con una capacidad mucho mayor.

Por allí estaban varios miembros de la tertulia (Marc, Juan, Lessa,…) tratando con el cañón de proyección, repartiendo los primeros trípticos en las mesas, recibiendo a los invitados,… Es una sensación extraña porque, ajeno a cosas del trabajo, es el primer embolado de estos en el que me he metido y hay mucho trabajo e ilusión detrás como para que por un pinchazo, un retraso imprevisto, una contingencia de última hora,… un escritor se retrase. O se vaya la luz, o te encuentres con que la sala está ocupada, o que no hay proyector,… Detalles imposibles de controlar y que, cenizo que es uno, se te pasan por la cabeza.

Sin embargo tus compañeros demuestran una vez más su diligencia, la gente va llegando, aparecen Alejo, la gente de Asturias con la sonrisa en el rostro, Natalia, la peña de la TerBi,… y el público casual que viene a ver de qué va esto.

Con varios minutos de retraso Vicente Gutiérrez, miembro de nuestra tertulia, presentó el acto y dio paso a Juanma Santiago y Rodolfo Martínez, que utilizaron la reciente publicación de su colección Callejones sin salida para hacer un repaso a su carrera como escritor de ciencia ficción a través de sus cuentos; una lúcida forma de enfocar la charla que permitió introducirnos en las claves de su obra aportando abundante información. Como curiosidad el criterio con el que se ha abordado la recopilación no es un cuentos completos, que es lo que le gusta al lector completista, sino una selección de la que se han eliminado muestras primerizas de una calidad ínfima.

Durante el diálogo fueron apareciendo las múltiples influencias en la obra de Rodolfo, desde Asimov a Lewis Carroll, pasando por los cuentos de La taberna del ciervo blanco de Clarke, fundamentales para entender de dónde vienen los cuentos englobados en “Horizonte de sucesos”; su condición de autor surgido del mundo aficionado y sus colaboraciones con múltiples fanzines a lo largo de los años ochenta y noventa; el motivo por el cual el libro se titula así: sus protagonistas casi siempre se encuentran bloqueados ante un callejón sin salida del que tienen que salir ;… Una presentación ágil y desenvuelta en el que se notaron las sobradas tablas de ambos.

Después de cinco minutos de pausa, hueco justito para que algunos saliesen fuera a echarse un cigarrito (para la próxima dejaremos más tiempo), entraron en escena el chico de la camisa de color, Marc R. Soto, y José Antonio Cotrina. Su objetivo presentar La casa de la Colina Negra. Y aunque su experiencia era (y es), de todas todas, mucho menor que la de sus compañeros, consiguieron mantener la atención en todo lo alto a base de ir desmenuzando con salero lo que se puede encontrar en el interior de la novela y, por extensión, en la obra de José Antonio. Haciendo un breve apunte, uno de los asuntos más ilustrativos tratados fue el paralelismo establecido entre la carrera del autor y lo que viven sus personajes.

Cuando a finales de la década de los noventa, tras varios años de sequía, se puso de nuevo con la escritura, desarrolló una serie historias en las que una persona normal alejado del mundo mágico entraba en contacto con una realidad ajena a él en la que se sumergía a lo grande: un billete de tren a una ciudad que no existe, un compact en el que Elvis canta después de muerto,… De ahí relatos como “Destino Soberbia” (el primero), “Lilith, el juicio de la Gorgona y la sonrisa de Salgari” o “Entre líneas”. Un reflejo de su situación al encontrarse ante un mundo nuevo y mágico: el de la narración. Después, cuando ya había recuperado el hábito y se encontraba otra vez dentro, sus protagonistas comenzaron a ser personajes que vivían en contacto habitual con ese mundo y lo sorprendente y misterioso ya formaba parte de su vida. Como la escritura misma.

Como curiosidad, durante ambas presentaciones fueron pasando por el proyector una serie de imágenes con las portadas de todos los libros publicados por Rodolfo y José Antonio, realizadas por Marc R. Soto con un programa mucho más atractivo que el habitual PowerPoint. Una manera de ofrecerle al asistente un pequeño apoyo para la vista mientras escucha.

A eso de las 2110, después de un interludio más largo, subieron a escena Rodolfo Martínez y Sergio Iglesias para presentar las actividades organizadas por el Colectivo Avalon, haciendo hincapié en las AsturCones y presentando la de 2006, de la que hablaré en una próxima entrada. Desde luego, para una tertulia recién nacida como la nuestra, suponen un modelo a seguir en cuanto a constancia, regularidad (joder, se reúnen todas las semanas), y capacidad de afrontar empresas de envergadura.

Y finalmente, sobre las 2125, llegaron los Men in Black, digo los chicos de Paura, para hablar de la razón de ser de una antología que no sólo se ha afianzado sino que va camino de recibir un centenar de relatos para la tercera edición, ahora mismo en proceso de selección. De todo lo tratado me quedo, sin duda, con la idea que figuraba a modo de declaración de intenciones en la presentación del primer volumen y que, me da, es el motor del terror contemporáneo.

Una vez que el ser humano ha comentido a lo largo del siglo XX todas las barbaridades habidas y por haber, los monstruos que nos aterran no son las momias, los hombres lobo o los vampiros, sino nosotros mismos (genial Rodolfo cuando dijo que después de asesinar a seis millones de judíos, cómo va a dar más miedo un tío que va por ahí chupándole la sangre a cuatro individuos mal contados). Nuestras parejas, nuestros vecinos, nuestras familias, nuestros compañeros de trabajo,… cualquiera de ellos puede ser una puerta al horror y es ahí donde el escritor de terror tiene que beber para asombrar e intentar que el lector tenga un escalofrío. Aunque después no lo consiga y acaben siendo fantasías oscuras.

Poco después de las 22:00 se cerró del todo el encuentro y mientras la gente departía entre las sillas, los participantes se sacaron la foto de familia.

De izquierda a derecha: Fernando Ángel Moreno, Santiago Eximeno, José Antonio Cotrina, Marc R. Soto (desde luego, necesita unas lecciones de protocolo), Rodolfo Martínez, Juanma Santiago y Sergio Iglesias (estos dos últimos más relajados en lo que a atuendo se refiere).

Ahora toca el punto clave: qué asistencia tuvimos. Los miembros de la tertulia estamos haciendo una valoración general de las jornadas que está yendo más allá de darnos palmaditas en la espalda. Hay mucho que mejorar por delante y, también, ganas de repetir otro año. Pero hablaba de números.

A eso de las 20:00 horas hice un recuento de los que había en la sala y salieron 72 personas. Dentro del entorno fandom, que es en el que se valoran estas cosas, no está mal. Pero para la promoción que habíamos hecho reflejada en las entradas anteriores y los múltiples carteles (centenar y medio) y trípticos (más de 450) repartidos por la región, me sabe a poco. Porque quitando gente apuntada para esa noche, nos deja con unas cuarenta personas ajenas al fandom. Entre los que hay que contar algunos familiares y conocidos nuestros

Cierto es que a esa hora faltaban varios apuntados a la reunión de tertulias que llegaron más tarde (o el día siguiente), y que hacía un día horrible de narices (anticipo de lo vivido el sábado), de esos que anima a quedarse en casa con un tazón de palomitas y una buena peli en el DVD. Sin embargo… podríamos haber tenido un poco más de concurrencia, ¡leñe!

Esta entrada fue publicada en Septentrión 2006 y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Septentrión: Tarde de presentaciones

  1. Juanma dijo:

    ¿Más concurrencia? ¿Querías más concurrencia? Pero si éramos ochenta personas, más del doble que en el acto más concurrido de la última hispacón. 😉
    Septentrión fue cojonuda. Todavía estoy de subidón. Y vosotros sois más cojonudos todavía. Me encantó estar allí.
    Abrazotes.

  2. Marisa Cuesta dijo:

    Apoyo la moción del compañero Juanma.

    No, en serio, plantearos lo de siempre: es un proyecto nuevo y la gente es reticente a estas cosas (quitando asuntos puntuales commo Star Wars o Tolkien). Yo desde luego he salido con la impresión de que el nivel de público no ha estado nada mal. Un par de ediciones más y niquelao…

    Os ha salido genial, estamos todos encantados y ya tardáis en decidiros a consolidar el invento y convocarnos una vez al año (por lo menos con esta excusa) a Santander.

    Marisa

    PD: ¿se me han notado mucho las ganas de repetir?

  3. Nacho dijo:

    Si tuviese el smiley ése que se sonroja lo ponía.

    Y tengo que daros la razón. Hoy me he pasado por la Obra Social de Caja Cantabria para dar las gracias y una de las chicas que nos ha ayudó a montar el cotarro me ha dicho que esa cantidad está muy bien. Lo que no quita para que estemos haciendo un poco de debate en nuestra lista de correo con vistas a intentar atraer más gente de Cantabria para la próxima edición.

    Porque, con vuestro recibimiento, la satisfacción de ver que las cosas han salido bien, el ver que los medios se han interesado,… la tertulia tiene claro que habrá próxima edición. Sólo hay que trabajar en una propuesta atractiva y posicionarnos bien en el calendario para no solaparnos con otros eventos actuales (la trobada de Mataró) o futuros.

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