Por qué el Cosmos se convirtió en la HispaCon oficiosa

Esta entrada se va a alejar del enfoque de la anterior y entra de lleno en lo que fue la experiencia personal (mía y de otros participantes) de la IberCon, en un intento de mostrar el por qué una vez allí gran parte de los aficionados españoles presentes pasó de la convención en sí y acabó reuniéndose en sus pasillos o, sobre todo, bares de las inmediaciones; con un centro neurálgico impepinable: el Cosmos. Circunstancia que suele ocurrir en eventos similares pero que en Vigo cobró una dimensión varios órdenes de magnitud superior. Vamos allá.

Un servidor llegó a Vigo junto a Álvaro Muñiz, a.k.a. El Peras, el viernes 28 a eso de las 22:30. Recogimos a José Antonio Cotrina que acababa de llegar de Vitoria en tren, pasamos por la habitación del apartamento a dejar las cosas, nos echamos unas risas a costa de la temible colchoneta monstruosa y su estridente compañero, el hinchador impotente (nada, una colchoneta inmensa que habíamos traído y que después de media hora apenas levantaba un palmo del suelo, sin presión suficiente para soportar una manzana de 200 gramos), y nos dirigimos hacia el restaurante donde unos cuarenta aficionados estaban dando cuenta de una cena preparada por un aguerrido grupo de nativos que cumplía las tres bs, más una c: buena, bonita, barata… y copiosa. Bien por ellos.

Una vez allí, mientras el resto terminaba el segundo plato y saludábamos a la gente, se nos acercaron Juanma Santiago y Fernando Ángel Moreno con El Deseado: el tan añorado programa, por fin cristalizado en algo más que unos actos sin horario. Le echamos un vistazo y, ante nuestra sorpresa, nos encontramos un buen número de huecos en blanco en lo que vendrían la segunda sala. Huecos que a todo correr se habían intentado cerrar en la tarde de viernes con los contados asistentes de renombre que por allí pululaban y que se tomaron el asunto en diversos grados de cabreo o resignación, debidos a la precipitación, falta de humildad y lo pésimamente que se estaba ejecutando todo.


La cena de bienvenida

Después, con más calma y a medida que fuimos interaccionando con otros comensales, nos enteramos de más cosas. La más significativa, y que ilustra a las claras el desbarajuste ante el que estábamos, la que concierne a uno de los dos invitados de honor: Laura Gallego. Invitada por la junta saliente de la aefcft, pero supeditada al programa impuesto por su editorial, SM, con la que acaba de publicar Tríada, la continuación de Memorias de Idhún. Debido a estos imponderables ajenos a la organización, ese viernes tenía que firmar por la tarde en la Casa del Libro (¿a las ocho?) y el sábado partía con destino desconocido.

Disgresión: El hecho de llamar invitado de honor a alguien que va a estar presente el 12,5 % de las sesiones de las que costaba la IberCon, y que no va a ir, si quiera, a la cena de gala (algo que ocurrió también con el otro invitado de honor, João Barreiros, ausente porque no le gusta el marisco), entra en conflicto con la importancia que tiene esta autora y lo que comentaba ayer sobre su presencia en Vigo. Sin dudarlo, sigo pensando en que es un puntazo, aunque jode que la mayoría de los contados inscritos (¿100? ¿125?) se la perdiese porque o estaba llegando a la ciudad o se había programado su acto demasiado pronto.

Pero son contingencias del directo. Lo dañino, lastimoso, lamentable,… viene cuando te enteras que a los jóvenes lectores (sobre todo chicas) que acudieron al salón de actos del centro Caixanova para oírla, hacerle alguna pregunta,… se encontraron con que les cobraban la misma entrada de día que a aquéllos que no se apuntaron al programa completo: 6 €. Cuando estamos hablando de una acto de apenas una hora de duración con alguien que un poco después va a estar firmando libros gratis a 500 metros. ¿Alguien se puede imaginar una postura por parte de la organización más absurda? Bueno sí, el proponer llevarla de cena a un Chino, aunque después a ella le encanten y esté dispuesta a ello.

Se puede decir que es anecdótico, una circunstancia extrema que no hace granero. Pero los que hemos vivido aquéllo hemos experimentado una larga retahíla de hechos similares que construyen un conjunto de chascarrillos difícilmente olvidable. Por ejemplo….

Sábado por la mañana. Debido a una noche en la que nos retiramos tarde (en mi caso a las 4:30; dos de mis compañeros de habitación a las 6:30), y que hay que descansar un poco, desayunar,… nos presentamos en el Caixanova a echar un primer vistazo sobre las 11:45. Saludamos a algunos conocidos, damos una vuelta por los contados siete minúsculos puestos de venta, algunos escondidos de mala manera, y nos preparamos para nuestro primer acto: podemos elegir entre una conferencia titulada «El mirar de los Antiguos» o la habitual mesa redonda de editores españoles, que para mi es algo así como la primera edición porque no la he visto. Mesa que no figura en nuestro programa y de la que nos hemos enterado porque compartimos habitación con uno de los participantes: el director de la revista Gigamesh, Juanma Santiago. Supongo que el resto se entera por el casual boca a boca.


La mesa de editores. De izquierda a derecha: Luis G. Prado, Juanma Santiago, Fernando Ángel Moreno y Raúl Gonzálvez del Águila

Cuando dan las doce y media, en el gran salón para, no sé, más de 400 personas, éramos seis o siete. Con razón el reportero de la TVG que estaba grabando secuencias para algún informativo muestra cara de estupor al encontrarse este panorama ante una mesa en la que editores del fantástico van a hablar sobre sus colecciones. Si al final es innegable que estos raritos somos cuatro gatos.

La mesa comienza con un poco de retraso, y da tiempo a que poco a poco se vaya acumulando gente hasta llegar a una veintena larga de oyentes. Dado el tamaño de la sala, los participantes (Pedro A. García Bilbao, Luis G. Prado, Juanma Santiago, Fernando Ángel Moreno y Raúl Gonzálvez del Águila) deciden acercarse a tan nutrida concurrencia y situarse apoyados a pie del escenario, para iniciar su interesante (y en determinados casos) reveladora discusión. Después nos enteramos que Víctor Miguel Gallardo, editor de El Parnaso, fue completamente ignorado por el señor (des)organizador de la convención a la hora de montar la charla el viernes por la tarde. Y que Javier Fernández, editor de Berenice, se enteró el sábado por la tarde que la charla a la que pensaba asistir… ya había ocurrido.

Por último, ayer Antonio Rivas, alias Gorin, escribió lo siguiente en la lista de correo de Gigamesh.

El caso es que el martes por la mañana yo volvía de trasnochar (10:15 a.m., más o menos) y pasé por delante de la entrada. Como no tenía sueño y era el último día, decidí quedarme, entré en el bar de enfrente a esperar con un café, y después de 5 minutos de charla con otros madrugadores, comento que quería hablar con Barreiros y me señalan la puerta, en plan «es ese de ahí, el que se está poniendo como una sopa» (caían chuzos de punta).La apertura de puertas estaba programada a las 10:30. Barreiros, cumpliendo como invitado, estaba ahí 5 minutos antes. La organización, ni se sabe. Iba a ir a por él cuando él mismo cruzó la calle y vino hacia el bar. Me presenté y estuvimos charlando alrededor de media hora hasta que por fin se dignó a aparecer alguien de la organización, ya cerca de las 11. Como el hombre es educado se limitó a mascullar un poco entre dientes algo sobre la desorganización y el hecho de que le programasen un acto el último día a la una, cuando ya no quedaría ni el apuntador, y que si no se largaba no era por falta de ganas, pero que ya que estaba allí pensaba cumplir (aunque él fuese puntual y la organización, no).

Con este panorama comprenderán la desazón general frente a la organización, el edificio en sí y lo que ocurría dentro. Desazón que al final nos llevó a emplear gran parte del tiempo, junto a otros participantes, en la cafetería Cosmos, un local situado a escasos metros de la puerta trasera del Caixanova donde en varias mesas nos reuníamos para desayunar, tomar algo, charlar, ver fotos, mirar las compras del día, jugar a las cartas,… en un ambiente mucho más cálido, alegre, dicharachero y, no se puede negar, organizado que el que observábamos justo enfrente.

Se puede decir, como ya he leído en algún otro blog, que menudas ganas. Meterte 600, 700 o mil kilómetros, horas de coche, tren, bus o avión, para terminar así. Pero cuando no te dejan alternativa, te dejas llevar por lo que surge. Y si además te lo pasas de fábula…


Un vistazo al Cosmos desde el centro cultural Caixanova

Nota: El logo de la Cosmos Con aparece cortesía de Jean Mallart.

Las fotos que voy poniendo en estos comentarios, si no se dice lo contrario, han sido facilitadas por Álvaro Muñiz, reportero gráfico de la TerSa.

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16 respuestas a Por qué el Cosmos se convirtió en la HispaCon oficiosa

  1. Álex Vidal dijo:

    No asistí a la IberCon porque estaba seguro de que iba a ser así.

    Lamenté no haber viajado para disfrutar de la BarraCon. 🙂

  2. Gorinkai dijo:

    Me gustaría añadir un dato sobre este punto:

    los jóvenes lectores (sobre todo chicas) que acudieron al salón de actos del centro Caixanova para oírla, hacerle alguna pregunta,… se encontraron con que les cobraban la misma entrada de día que a aquéllos que no se apuntaron al programa completo: 6 €. Cuando estamos hablando de una acto de apenas una hora de duración con alguien que un poco después va a estar firmando libros gratis a 500 metros. ¿Alguien se puede imaginar una postura por parte de la organización más absurda?

    La cosa fue ligeramente más complicada (y sorprendente). A los chavales que acudieron y quisieron entrar, los miembros de la organización que atendían la taquilla les dijeron que no hacía falta que se molestasen en pagar, porque luego podrían ver a Laura Gallego en la Casa del Libro, gratis. Los chavales insistieron (al parecer querían asegurarse de verla y luego habría demasiada gente), y los que atendían la entrada estuvieron a punto de colarlos de estranjis, sin hacerles pagar entrada. Pero en ese momento apareció el (des)organizador en jefe, es decir Nacho Agulló, insistió en que había que pagar la entrada, y les fastidió el invento y la buena voluntad.

    Me pregunto hasta qué punto muchos de los comentarios que estamos haciendo sobre la mala organización en general (y que salpican a todos los organizadores) no deberían ser, más bien, comentarios sobre la dirección penosa que tuvo el congreso. Me consta que muchos de los miembros de la organización trabajaron todo lo que pudieron y más de lo que se les exigía, y ni siquiera eso fue suficiente para compensar la actitud y formas del máximo responsable.

  3. Nacho dijo:

    Muchas gracias por la precisión Gorin, aunque sobre eso iba a ir el siguiente comentario. La gente encargada de dar la bienvenida a los asistentes, mantener los actos en funcionamiento, encargarse de las proyecciones, algún puesto de venta,… mantuvieron el tipo salvo los fallos esperados del directo. Como dices, todo parece un problema del gran planificador, ese cerebro «rutilante» encargado de dar forma a la convención. A ver si da la cara y hace su esperadísimo informe final.

  4. Alfredo Álamo dijo:

    Por ahora ha dicho que la culpa de todo la tiene telefónica. No el paso de un cometa ni un eclipse de sol, y es que los tiempos cambian que es una barbaridad… 😉

  5. Fran Ontanaya dijo:

    Desde luego no es buena idea dejar tantas cosas en manos de una sola persona, individuo o ente :/

  6. Yarhel (Enric Quílez) dijo:

    Sigo sin saber de qué va eso del Falling

  7. Juanma dijo:

    Es una explicación un tanto prolija, pero sí, el Falling es más o menos eso. 😛

  8. Alfredo Álamo dijo:

    ….Pero con casinos, ¡y furcias! XD

    Alfredo

  9. Yarhel (Enric Quílez) dijo:

    Vale, de acuerdo, no pregunto más: es una broma interna.

  10. Nacho dijo:

    No, no es una broma interna. Es una infección que algunos recibimos en Vigo en forma de juego de cartas y tenemos la sacrosanta misión de ir expandiendo por ahí. Aunque vamos a chocar con el problemilla que está bastante agotado 🙁

    En cuanto termine con los aspectos serios de la IberCon le dedico un hilo, palabra. Pero si alguien quiere ir abriendo boca…

    http://www.boardgamegeek.com/game/75

  11. Nacho dijo:

    Por cierto, que al troll Roberto Iza Valdes, que lleva varios días inundando el blog de basura absurda, diez hits seguidos, a ver si llega pronto al ground

  12. Anonymous dijo:

    Pena que el Falling esté tan agotado.

    En fin, yo me quitaré el mono en cuanto me llegue el Criaturas y Cultistas 🙂

  13. Juanma dijo:

    Yarhel: El Falling es un juego de cartas que te juro que no tengo ni pajolera idea de cómo se juega: yo sólo veía a Nacho, Alfredo, Cotrina, Álvaro, Fernando Ángel y Santi, cada vez más apáticos y autistas, menos pendientes de la Ibercón ¡e incluso de la Barracón!, moviendo cartas de un lado para otro, diciendo que se habían estampado contra el suelo y de buenas a primeras diciendo que la partida había sido bastante larguita. ¡Pero si las partidas les duraban menos de un minuto! :-0

  14. Nacho dijo:

    Al loro lo que ha escrito Cotrina en el La Caverna de Jean Mallart

    Desde un punto de vista objetivo, es probable que la IberCon aún no haya terminado. Existe la posibilidad de que el acto de clausura se suspendiera y por lo tanto la convención no haya sido cerrada como debiera y prosiga todavía… Quizá los (des)organizadores continuen persiguiendo a gente por Vigo obligándoles a participar en mesas redondas de temas recurrentes… O deteniéndose en mitad de las plazas a dar conferencias esotéricas… Qué pensamiento más perturbador: La IberCon interminable…

    Sin duda Vigo ha agudizado la inventiva de algunos elementos hasta límites insospechados.

  15. Cotrina dijo:

    Es que ahí hay materia para un cuento de terror de primer orden.

    No descarto escribirlo…

  16. Cotrina dijo:

    Pero como he dicho por otras partes: A pesar de la desorganización, me lo he pasado genial. Repitiría de cabeza.

    Y el Falling… Que delicia.

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