El espíritu del mago

Hace dos días Javier Negrete anunciaba en el foro de fantasía de cYbErDaRk.NeT lo siguiente

Tan sólo quería comentaros que acabo de corregir las pruebas de EL ESPÍRITU DEL MAGO, la continuación de LA ESPADA DE FUEGO. Lo que significa que he terminado. Algo que creí que nunca diría.Escribir este libro ha sido una tarea mucho más dura de lo que esperaba en principio, pero espero que el resultado haya merecido la pena. Los lectores lo diréis a partir de abril.

Aparecerá justamente dos años después de La espada de fuego. Es necesario recordar que el éxito de esta obra, con tres o cuatro ediciones, fue el punto de partida del actual mini boom de la novela fantástica escrita en nuestro idioma y del especial interés que ha llevado a Minotauro a convertirse en el puntal de esta producción. Esta editorial, apoyada en lo que ha recuperado de los participantes en su premio de novela y en obras de autores “punteros” (Elia Barceló, Juan Miguel Aguilera o Rafa Marín), ha pasado a publicar casi una novedad “nacional” al mes, algo impensable hace dos años y medio cuando no había publicado ni una sola novela escrita por un autor español. El resultado en ventas todavía es incierto, pero en calidad, por las que he leído, no desmerece frente a las obras foráneas que nos van llegando mes a mes (otra cuestión es qué ocurrirá cuando los primeros espadas no tengan más que publicar y dependamos de los subalternos dispuestos a recibir la alternativa).

Volviendo a Negrete, hay que recordar el excelente sabor de boca que dejó a sus lectores. A pesar de que la historia era una de las de toda la vida sin innovaciones argumentales, contaba con unos personajes con una vertiente humana nada desdeñable, unos malos muy malos y unos buenos tan buenos y tontos como lo han sido siempre.

Su gran triunfo residía justo donde la mayoría de sus competidores acostumbra a naufragar: desde el mismo comienzo presentaba un universo complejo, asequible y veraz. Con La espada de fuego entramos en un mundo nuevo repleto de lugares que situar en un mapa, neologismos a los que encontrar significado, costumbres ignotas y una historia pasada nada trivial. No obstante esta aparente dificultad era casi inexistente y se suspendía la incredulidad con manifiesta verosimilitud. Todo fluía con naturalidad y nunca se hacía necesario acudir al amplio glosario de nombres y términos situado al final. Normal si se tiene en cuenta que Negrete no inventaba mucho sino que recreaba a partir de su conocido bagaje clásico o sus queridísimas lecturas (que, en su mayor parte, también son las nuestras)

Tampoco conviene olvidar su prosa habitual, repleta de hermosas descripciones nada alambicadas, unos diálogos inteligentes y espontáneos y una estructura narrativa que, si bien no era tan compacta como en sus celebradas novelas cortas, estaba plagada de hallazgos, como cuando se permitía el lujo de experimentar al narrar un combate a espada desde los pensamientos que tienen los dos personajes que lo estaban librando, en una deliciosa secuencia.

Si mantiene esto y consigue introducir un motivo argumental novedoso, será, sin duda, todavía mejor.

La cuenta atrás ha comenzado.

Nota final: Hace casi dos años en cYbErDaRk.NeT, le dedicamos a esta novela y a Javier un especial como dios manda, con una reseña de la novela escrita por Julián Díez, y una entrevista y un artículo sobre su obra confeccionadas por un servidor. Dos años más tarde cambiaría muchas cosas de mi trabajo, pero creo que son un fiel testimonio de lo que Negrete ha venido haciendo desde comienzos de los años 90.

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