Mesa verde

Cliff Palace

Cliff Palace

En el estado de Colorado, muy cerquita de Four Corners, el punto donde se encuentra este estado con Utah, Arizona, New Mexico, se halla uno de los parques naturales más singulares de EEUU. No tanto por su riqueza natural y paisajista, que la tiene, sino antropológica. En su interior se hallan algunas de las construcciones más antiguas y mejor conservadas del país; las que realizaron los Anasazi, una civilización que tuvo su máximo esplendor entre los años 900 y 1300 de nuestra era y que desapareció antes de la llegada de los españoles.

Para alguien que vive a nivel del mar, llama la atención de Mesa verde su altura: su cota más baja está un poco por encima de los 2000 metros y la más alta sobrepasa los 2600 metros. Y su extensión. Desde que se entra al parque hasta que se llega a las primeras construcciones hay que recorrer una carretera de montaña durante más de media hora. Todo esto hace que en los meses de invierno, y parte de la primavera, algunas de las carreteras estén cerradas por la nieve, lo que imposibilita el acceso a varias de los lugares más atractivos. Cosa que jode porque uno viaja cuando puede, en este caso en Marzo, y se quedó sin poder visitarlos.

Aun así el resto merece la pena. Mucho. Lo más atractivo, la única cliff house que tienen abierta en temporada de nieves: la Spruce Tree House. Una serie de construcciones de adobe levantadas al abrigo de una de las múltiples (y pequeñas) mesas del parque, casa sobre casa, a las que que se accedía por senderos escondidos y escaleras rudimentarias. Fascinante por su integración con el medio y por la revelación que supone que en un sitio en apariencia tan inhóspito, con inviernos bastante fríos y veranos ciertamente calurosos, pudiera existir una población asentada que además de dedicarse a la caza y la recolección, cultivaba con éxito el maíz en las mesas por encima de sus pequeños poblados.

Square Tower House

Square Tower House

También se puede hacer un recorrido panorámico en coche que facilita la observación de varias de las construcciones más llamativas, como la Square Tower House, el enigmático Sun Temple y el Cliff Palace. Uno llega a maldecir no poder pisar alguno de ellos, pero… (frustración). Además se pueden visitar otras edificaciones menores y un pequeño pero interesante museo para conocer el modo de vida que llevaban estas personas en este lugar. Cómo fueron mejorando sus métodos de construcción para pasar de realizar vulgares edificios de barro a estas pequeñas ciudades que han resistido abandonadas durante más de medio milenio. Apropiado para preguntarse cómo lo haríamos nosotros si la civilización se fuera por al regato y tuviéramos que construir sandalias con fibras vegetales, sobrevivir mal que bien a los años de sequía o cultivar nuestra propia comida sin esquilmar el suelo.

¡Cómo iba a disfrutar nuestra esperanza de vida!

Si gusta del senderismo, uno puede perderse por algunas de las rutas que hay en los alrededores. No son tan vistosas como las cerr… (eso ya se lo he contado). Apenas pudimos disfrutar de cinco horas por su interior. Para la tarde nos esperaba Durango, una pequeña ciudad turística, joven, con sus toquecillos bohemios, en la que resulta un placer perderse. Zona de microdestilerías ideales para probar diferentes tipos de cerveza, quizás demasiado suaves para paladares más hechos a la cerveza tostada europea. También un buen lugar para fijar el campamento si se desea esquiar en las estribaciones de las Montañas Rocosas, practicar el ciclismo, el montañismo… La comida no ofrece mucha diversidad (hamburguesas, sandwiches, diferentes tipos de filete, tacos, enchiladas, chino, pizzas…), pero eso ya se lo imaginan.

En todo caso, aquí tienen un pequeño paseo por Mesa Verde.

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Una respuesta a Mesa verde

  1. Kaplan dijo:

    Ohhhhh…

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