Contradictio in terminis

El CAST es una conferencia que se celebra en Texas todos los años. En ella se reúnen un par de miles de profesores de ciencias de infantil, primaria y secundaria de todo el estado para ponerse al día de cambios en el currículo, compartir experiencias, conocer nuevos “productos” educativos… Una pasada a la que pude acudir el pasado mes de noviembre gracias al empeño del jefe del departamento de ciencias en el que trabajo, Luis Suárez. Un crack.

El hecho es que este año en el CAST hubo un concierto de Ignacio Peña, un polifacético músico puertorriqueño que presentó su última creación: The Great Planet Earth Debate. Una obra conceptual que busca sensibilizar a los estadounidense sobre las alteraciones del medio ambiente y los problemas de nuestra economía de consumo. Un tema a veces complicado de tratar en este país por cuyas venas corre petróleo y donde cualquier intento por modelar la economía lejos de la ortodoxia capitalista se ve como socialismo, marxismo, comunismo, anarquismo… o lo que el periodismo de la FOX le de por etiquetar ese día. No puedo valorar demasiado bien la pieza porque la acústica del centro de convenciones de Corpus Christi era atroz, pero la conjunción entre música, letra, frases de reputados científicos e imágenes fue meritorio.

Allí estaba Ignacio Peña hilvanando los diversos temas de su disco, acercándonos al calentamiento global, el fin del petróleo barato, la necesidad de cambiar ciertos hábitos de consumo, lo importante que es conservar la biodiversidad después de casi 4000 millones de años de evolución… en una sala con mil y pico profesores que estaba disfrutando del espectáculo. Todos bien arropaditos con sus chaquetitas, sus rebequitas, sus blazers, sus pulovers… porque el puto aire acondicionado estaba a nivel hielo glaciar. Eso de la eficiencia energética es para otros.

Obviamente ni Peña ni el público son responsables de eso, ni que en esta zona la temperatura hasta bien entrado noviembre (y diciembre) pueda ser en el exterior, tranquilamente, de 30 grados a mediodía. Y de 27 grados a la hora del concierto. Pero no deja de ser llamativo cómo en el mismo intento de hacer didáctica con el asunto se esté ante el derroche de energía que supone tener a 20 grados un centro de convenciones con esa capacidad, y una sala de conciertos para 2000 personas.

Algo, también, del todo habitual en esta Texas de hoy en día a poco que se acuda a los cines, centros comerciales, bares y restaurantes, hospitales… o los propios centros educativos. No les voy a hablar del consumo de la mayoría de vehículos porque entonces se convertirían a la religión del peak oil.

Sobra decir que Corpus Christi es, también, zona petrolífera. Y mientras siga fluyendo el oro negro no habrá nada de lo que preocuparse. ¿Verdad?

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Una respuesta a Contradictio in terminis

  1. juan dijo:

    Ya estabas tardando en meterte con Estados Unidos. Tienes que estar rabiando allí.

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