Unos por otros, de Philip Kerr

Unos por otros

Unos por otros

No, no voy a escribir sobre la jornada electoral del domingo.

Quince años tardó Philip Kerr en retomar las aventuras de Bernhard Gunther tras Réquiem alemán. Un tiempo en el que estuvo involucrado en todo tipo de novelas, desde historias negras heterodoxas como Una investigación filosófica o El infierno digital, hasta varias obras infanto-juveniles. Hiato que, aun pareciendo una contradicción en los términos, se deja y no se deja notar en la siguiente novela de la serie.

Unos por otros se inicia con un extenso prólogo situado en 1937 donde se relata un viaje de Gunther a la Palestina ocupada por los británicos en la que se cruzará con una serie de situaciones a cual más rocambolesca: ayudar a establecerse a un judío que ha sobornado a un alto cargo nazi; trabajar de enlace de Adolf Einchmann mientras indaga una posible “solución” al “problema” judío; y servir de ojos de la Gestapo durante el viaje. Un prólogo que, además de mostrar los más extraños compañeros de cama, rompe con la línea del tiempo que mantenían las anteriores narraciones: relata una historia anterior a la Segunda Guerra Mundial que tendrá sus ecos años después de su conclusión. Una circunstancia que se repetirá, por ejemplo, en la sexta entrega de la serie Si los muertos no resucitan.

Aunque las tres novelas anteriores no se desarrollaran exclusivamente en Berlín (de hecho, Réquiem Alemán transcurre en más de la mitad de sus páginas en Viena), esta ciudad era la coprotagonista de las andanzas del detective Bernie Gunther. Sus calles, sus personajes, sus bajos fondos, sus duelos de poder entre las diversas facciones nazis… convertían la descripción de su miasmática sociedad en uno de los grandes alicientes de una trilogía que, no por nada, se conoce como Berlín Noir. Ahora la capital alemana ha quedado atrás y su lugar lo toman la región de Baviera, cuna del nazismo y uno de sus últimos reductos, y, de nuevo, Viena; escenarios principales de una serie que, en posteriores novelas, vería moverse su foco hacia territorios muy alejados de Alemania.

Ya a título absolutamente personal, tengo la sensación que la visión de Kerr sobre su propio personaje (y la visión que tiene su propio personaje de ciertos asuntos) ha mutado ligeramente. En Réquiem alemán, en lo más duro de la derrota alemana, apelaba a su orgullo como pueblo y al enorme padecimiento que también habían sufrido, y sufrieron en los años posteriores, para “equilibrar” levemente la visión de la barbarie del régimen nazi. Aquí, sin romper con esta perspectiva, abre la historia de par en par a esa crueldad que, aderezada con la carencia de escrúpulos de los norteamericanos o judíos deseosos de venganza que aparecen en sus páginas, componen una historia particularmente dura que redefine golpe a golpe al propio Gunther.

La voz del narrador sigue siendo prácticamente la misma. Reaparece su inagotable caudal de cinismo, su desbordante ingenio en el diálogo, su atractiva pose de perdedor que encaja y encaja y encaja… esta vez en una historia sobre la fuga de criminales nazis desde Europa hacia América de la mano de organizaciones protegidas por los servicios secretos de EEUU y el Vaticano. Un argumento que capitaliza (casi) toda la historia y que sirve para ahondar en las contradicciones de la política de las grandes potencias una vez se quebró su frágil alianza y que pone sobre la mesa varias atrocidades realizadas en pro de la libertad, el bienestar… o la satisfacción de las víctimas del gran conflicto.

No quiero cerrar esta reseña sin comentar que la trama esta vez se sustenta en demasiadas casualidades, que la impulsan cuando parecía haber llegado a un punto muerto. Además en algún momento el narrador se descuida a la hora de introducir ciertos temas mediante diálogos artificiosos o recuerdos de Bernie que no vienen al caso. Pero siendo el cuarto volumen de la serie, está claro que el lector ha llegado a un cierto grado de indulgencia; lo que desea es dejarse llevar por una aventura y su maestro de ceremonias. Sobra decir que una vez traspasada esta puerta, ese deseo queda más que satisfecho.

En breve supongo que tocará Una llama misteriosa. Mira, como el programa de cierto partido político que estamos a punto de conocer.

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Una Respuesta a Unos por otros, de Philip Kerr

  1. jm vanjav dijo:

    Esto me recuerda a alguien:
    “su atractiva pose de perdedor que encaja y encaja y encaja…”
    Y me suena a rubrica del 20N

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