Conclusiones

Para terminar esta serie de entradas me gustaría hacer una breve (y un tanto triunfal) valoración sobre los resultados de la Septentrión.

Si analizamos la repercusión mediática lograda, en Santander seguimos cariacotencidos por la atención recibida, tanto de los medios escritos como radiofónicos de la región. Un éxito debido a la implicación del enlace con la prensa de la Obra Social de Caja Cantabria, Sandra Bedia, que nos abrió sus puertas de par en par.

Si miramos la asistencia, los números son positivos. En entradas anteriores he ido poniendo el número de personas que conseguimos reunir. Y siendo el lugar que es, un fin de semana sin puente, con un tiempo horrible, con un acto literario puro sin trampa ni cartón,… como me han dicho más abajo, debemos estar satisfechos.

¿Se habló de asuntos importantes más allá de las típicas conversaciones veniales que se suelen dar en las tertulias? Aquí le corresponde a cada uno de los asistente determinar si el evento fue productivo. En mi caso hay un tema al que venía dando vueltas desde varios meses atrás y que gracias al diálogo con un buen amigo cristaliza quince días después. Es decir, mañana (estén atento al blog más soporífero). Y para el futuro hay un par de asuntos fraguándose, de esos que no se pueden decir y que me hacen pensar que a parte del buen ambiente, las charlas, las risas,… ha habido algo (no mucho) más.

Y desde un punto de vista meramente local, a nosotros nos ha servido de mucho. La Septentrión era una prueba de fuego para saber si la TerSa se quedaba únicamente como tertulia que se reúne una vez el mes para tomar unas cervezas, hablar de sus cosas y desaparecer hasta la próxima, o se enfrentaba a algún proyecto de entidad. Y aunque ha habido fallos, hay ganas de hacer más cosas. Ya veremos qué.

Por todo esto, y mucho más que queda en el tintero, quería agradecer:

  • A la obra Social de Caja Cantabria, y muy especialmente a Juan Muñiz, Isabel Lozano, Sandra Bedia y Samir, toda la ayuda prestada.
  • A los autores y moderadores del encuentro literario su participación y la energía que irradiaron durante más de dos horas y media. El público disfrutó de lo lindo.
  • A todos los asistentes que se acercaron a compartir un par de días con nosotros. Con un público tan receptivo y generoso nuestra tarea fue mucho más llevadera.
  • A los miembros de la tertulia, su implicación y trabajo.

Por último, quería hacer una reflexión a vuelapluma. El mundo del cómic, que supone, en parte, en esto de organizar eventos un modelo a seguir, nos saca a la literatura fantástica mucha ventaja. A parte de los grandes salones que se celebran en Madrid y Barcelona hay toda una serie de encuentros que se desarrollan por toda la geografía española (La Coruña, Avilés, Alicante, Gecho,…) que ofrecen actividades muy diversas. Y, en algunos casos, no tienen nada que envidiar a los dos “grandes” (de hecho en ciertos aspectos los superan).

En el ambiente de la literatura fantástica, que es más pequeño y modesto que el del cómic, tenemos dos referentes: la HispaCon y la AsturCon. Pero después… apenas se hace nada más (lástima haber coincidido con la Trobada de Mataró). Y montar algo como lo que hemos hecho aquí, tal y como hemos comprobado, no resulta tan complicado como podíamos prever. Ahora a ver qué se puede preparar para la próxima que mejore lo presente. Por nosotros no va a quedar.

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4 respuestas a Conclusiones

  1. Javier Esteban Gayo dijo:

    Sobre lo que comentas de la diferencia entre el mundo del cómic y la literatura fantástica a la hora de montar los saraos coincido plenamente contigo. Aunque me huelo que no es una opinión muy compartida, y además que yo veo todo esto desde una perspectiva, digamos, “externa” –no he ido a ninguna Con nunca–. De todos modos, creo que en esta “guerra” por difundir el género hay muchos frentes de batalla (unos más literarios y académicos, otros más lúdicos) y no se puede descuidar ninguno. Cuantos más actos como Septentrión se organicen por toda España, bien llevados, con más apoyo de las editoriales y las instituciones y, sobre todo, bien publicitados y abiertos a todo tipo de aficionados (que no sean sólo encuentros para el fandom), mejor.

  2. Nacho dijo:

    Hay un hecho del que no podemos olvidarnos: el mundo del cómic, y las editoriales, mueven mucho más dinero y personas que el mundo de aficionados a la literatura fantástica. Sólo hay que comparar las novedades literarias de colecciones fantásticas que salen alrededor del día del libro con las que salen no ya para el Saló. Sino, por ejemplo, ahora en Marzo para un salón de “segunda” como el de Granada.

    Tampoco hay que olvidar que muchas veces estos eventos nacen alrededor de un aficionado que quiere llevar su afición a la gente de su ciudad. El festival de Agosto en La Coruña, si no me equivoco, surge porque su alcalde, Francisco Vázquez, es un aficionado al tebeo de esos que tiene una colección que tira de espaldas. Y apoya a muerte esta iniciativa. Otras actividades también se han generado a partir de esa pasión por parte de una o dos personas bien situadas, con contactos… Y después se han gestionado bien (o mal; en Mallorca hacían unas jornadas que acabaron con puñaladas)

    Además todavía no se está explotando nada la posibilidad de llevar “nuestra” literatura a la universidad, cosa que con el mundo del cómic ya ocurre. Quizás porque sus maestros están mucho más reconocidos… aunque hayan hecho ciencia ficción, fantasía o terror.

    y abiertos a todo tipo de aficionados

    Eso es fundamental. Ahora bien, la literatura por si sola atrae a poca gente. Y eso, traducido en salas mediovacías, puede ser la muerte de estos proyectos.

  3. Javier Esteban Gayo dijo:

    Desde la perspectiva académica, yo creo que encuentran que la diferencia sustancial entre el cómic y la literatura de género está en que el cómic es un medio de expresión con entidad propia y relativamente joven. La literatura de género es… eso, literatura. Y entroncada por tanto en una tradición de milenios.

  4. Nacho dijo:

    Cierto. Pero los géneros son muy recientes. Algunos de ellos, como la ciencia ficción o la novela negra, de edades similares al propio cómic. Los tiros me temo que apuntan en otra dirección, ya comentada hasta la saciedad.

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