Ángeles de acero, de Nicholas C. Prata

Ángeles de acero

Ángeles de acero

Comentaba en la reseña de El águila en la nieve que me apasionan las resistencias numantinas. Desde esta perspectiva… ¿qué hay más emocionante que un relato en el que unos miles se ven asediados durante meses por decenas de miles a sabiendas que, probablemente, nadie acudirá a socorrerles? Justamente de esto trata Ángeles de acero, una narración del sitio de Malta en la que se cuentan las heroicas vivencias de unos miles de cristianos enfrentados a cuatro meses de sitio contra lo más granado de la armada turca en su época de esplendor (mediados del siglo XVI). Lamentablemente, si el lector que se enfrenta a ella exige algo más que una mínima ficcionalización de la Historia, dista mucho de estar a la altura de la hazaña.

El estilo de Prata está entre lo que algunos tildarían de funcional y otros calificarían de plano. Con una retórica reducida a su más mínima expresión, apenas se desarrollan las situaciones y abundan los diálogos y monólogos interiores acartonados, más propios de una mala novela de caballerías de hace siglo y medio que de una escrita en el siglo XXI. Para ahondar en su objetividad, el texto está salpicado de leves interrupciones en las que se cita el testimonio de alguno de los presentes en la batalla. Un recurso que potencia y subraya determinados hechos y sentimientos, aunque podría haberse quedado en el borrador.

Ángeles de acero carece de personajes en el sentido que podemos entender hoy en día. Es la típica narración en la que gente que se llama de una manera hace “cosas” sin que se profundice en sus motivaciones, sus miedos, sus relaciones… más allá de una mínima superficie. Meras entidades literarias con el mismo volumen que el papel del libro donde han quedado impresos. Pero, y he aquí lo grave, no porque Prata no haya intentado insuflarles vida.

Después de un arranque en el que se vislumbra la caída de Rodas décadas antes se presentan los personajes que capitalizan la primera mitad de la novela. Los capos turcos destinados a (mal)dirigir el asedio y los cuatro protagonistas de la resistencia hasta el último hombre del fuerte de San Telmo (uno de los tres donde los caballeros Hospitalarios resistieron los embates del enemigo): unos hermanos alemanes que quieren alejarse de su padre y un par de italianos enfrentados por la posesión de una comarca. Personajes tópicos, trazados en dos páginas y sin (apenas) desarrollo posterior que, una vez desaparecen tras la caída de San Telmo, dejan a Prata sin protagonistas para la resistencia de los otros fuertes cristianos, más allá del obstinado Jean de la Valette.

No sé si me disgusta más la falta de reflexión sobre esta planificación tan deficiente o lo poco que se ha trabajado.

Para no hacer especial sangre, ni extenderme más de la cuenta, terminaré con un último aspecto. La novela trata de un sitio y, como tal, no debe haber nada más parecido a un día que otro. Sin embargo uno termina leyendo muchas páginas en diagonal después de la tercera sucesión de turcos bombardean una muralla-cargan como lemmings contra lo que queda de sus muros-son rociados con fuego griego-lanzan sus granadas-intercambian con los caballeros arcabuzazos, mandoblazos, puñaladas…-mueren como corderos en el matadero mientras se vislumbran un par de heroicidades-se retiran hacia sus posiciones para volver a cargar cinco días después. Y no es que no haya escenas bien descritas. Si algo se puede rescatar de la mediocridad de Ángeles de acerso son los pasajes en los que la metralla y las extremidades saltan del papel; se transmite como pocas veces he leído el sufrimiento que supone para cualquier tropa (y la población civil) el asedio de una ciudad. Sin embargo se echa de menos un poco de inventiva, inteligencia o, por qué no, arte, a la hora huir de estas repeticiones.

Ése es precisamente el resumen del problema que le he encontrado Ángeles de acero: noveliza un suceso interesante poniendo toda la carne en el asador de la Historia y muy poca en el de la Literatura. Y, como se sabe, la novela histórica debe ser buena en la parte histórica pero, también, en la literaria. Y aquí falla. Más de lo tolerable.

Recomiendo leer la entrada de la wikipedia que enlazaba anteriormente. Se tarda menos y se disfruta casi casi lo mismo.

Nota: En Amazon tiene, casi, la máxima puntuación. ¿La habré leído bien?

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3 respuestas a Ángeles de acero, de Nicholas C. Prata

  1. francisco(ollonois) dijo:

    hey has leido La orden de Tim Willocks, trata el mismo tema el sitio de Malta en 1565, pero segun paginas web norteamericanas como la interrumpida the cimmerian es uno de los libros mas howardianos de los ultimos tiempos, epico, aventurero y violento y al parecer esta bien escrito
    creo que esta en oferta junto a otros titulos de Planeta y otras editoriales del grupo

  2. Nacho dijo:

    Estaré al tanto si lo veo por ahí, porque no tenía ni idea. Si lo sé, me ahorro 24 eurazos.

  3. francisco(ollonois) dijo:

    jejeje pues este de Tim Willocks me parece que esta menos de cinco euros

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