La ciudad del pecado

Hoy por la mañana, mientras desayunaba a eso de las 7:20 pensando en cómo encarar un día más mi actuación diaria en el show de las fieras, he degustado con satisfacción la noticia del éxito de una película tras su estreno en EE.UU. Con toda seguridad, el film que más ganas tengo de ver (sobra decir que junto a La venganza de los Sith) de todos las que se estrenan este año. La adaptación a la gran pantalla de la que es, con toneladas de controversia, la última obra maestra realizada por ese genio del tebeo venido a menos llamado Frank Miller: Sin City.

Todavía recuerdo lo que supuso para mi seguir sus primeras páginas a finales de 1992, al publicarse por entregas en la revista Cimoc. Quedé hipnotizado por el impactante uso del blanco y el negro, perfectamente conjuntados para dar vida a una ciudad donde la corrupción y la ley van de la mano, se puede conseguir lo que se desee si hay dinero para pagarlo, la muerte acecha detrás de un cubo de basura, la violencia es moneda de cambio habitual en cualquier transacción y la venganza corre por la calle como el agua por el Amazonas. En definitiva, una ciudad donde el crimen siempre compensa y hacer respetar la justicia aboca al más cruel de los desenlaces.

Miller, después de una década de completo éxito donde había sacado el máximo partido al tebeo clásico de superhéroes de toda la vida (Daredevil), refundado y llevado hasta el extremo más glorioso a Batman (Batman: Año uno y El regreso del señor de la noche), o hecho sus pinitos en el mundo de la ciencia ficción con resultados dispares (Ronin, Give Me Liberty o Hard Boiled), se salió por la tangente con una obra inesperada que cogiendo sus referentes de toda la vida (Miller es una especie de Clint Eastwood del cómic, empeñado en revisitar con tozudez temas como la culpa, la expiación de los pecados, el honor, la salvación, la redención o el significado de la palabra familia, ingredientes cohesionados con fuertes dosis de violencia) se metía en un terreno que ya había bordeado anteriormente: la novela negra dura (lo que se conoce como hard boiled). Esa que, parafraseando a no me acuerdo quien, está escrita con los cojones encima del teclado y que, lejos de amaneramientos y concesiones, ofrece pura violencia desatada.

En especial recuerdo un pasaje. Ése en el que Marv, su protagonista, camina bajo la lluvia en plena catarsis que le llevará a vengarse de todos aquellos que han jodido su vida y que probablemente terminará con su propia autoinmolación. Me da rabia no haber encontrado ni una imagen de dicho paseo, construido a base de viñetas a toda página, con un clímax deslumbrante con el personaje rociado por litros de agua debajo de una estatua de San Patricio.

Después de esta historia original, que no dejó ninguna duda de su descomunal talento para la narrativa gráfica, siguió una serie de tebeos enclavados en el mismo microcosmos que, con sus éxitos y fracasos, daba vueltas sobre lo mismo. No obstante, hasta en sus mayores petardazos (Ida y vuelta al infierno), se dejaba leer y, muy especialmente, mirar.

Ahora, de la mano de ese bluff llamado Robert Rodríguez, llega la translación a la pantalla de la ciudad del pecado. Y después de ver varias veces el trailer o las imágenes que han pasado por televisión, el interés por que llegue va en aumento (absurdamente tendremos que esperar hasta el verano).

Cuando hace unos meses vi Hellboy pensé que sería casi imposible observar un film que reprodujese con la misma fidelidad las señas gráficas de su creador. El trabajo realizado por el equipo dirigido por Guillermo del Toro, en el que fue pieza clave el autor del tebeo, Mike Mignola, consiguió reproducir con asombrosa similitud esa oscura imaginería repleta de nazis, demonios de otra dimensión, tumbas o castillos sombríos. Me tengo que tragar esta idea. Lo que ha conseguido el director hispano junto a Miller, que figura como codirector de la película, es de quitarse el sombrero.

No tengo ni idea de si funcionará la idea de conjuntar tres historias (la seminal, The Big Fat Kill y That Yellow Bastard), ni si conseguirá trasmitirme los mismos sentimientos primarios que todavía despierta en mi el Sin City original. Pero estéticamente va a ser una experiencia digna de ser vista. Voy a ver un gran cómic en la pantalla y me siento un poco como hace doce años y pico, cuando después de leer la primera entrega (en realidad la segunda; pillé el serial comenzado), esperé durante un mes a que apareciese la siguiente entrega de la revista. Además el reparto promete (Bruce Willis, Clive Owen, Elijah Wood, Benicio del Toro, un recuperado Mickey Rourke detrás de varios kilos de latex, Jessica Alba,…)

`nuff said

Sitio original de Sin City

Esta entrada ha sido publicada en Cine y TV, Cómic e Ilustración y etiquetada como , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta en “La ciudad del pecado

  1. Hartree dijo:

    Hola,

    Yo vi una versión de la película Sin City la semana pasada, no conozco el comic pero la pelicula me parecio una pasada, violenta, desenfrenada y con una fotografia impresionante. Hay una página web por ahi en la que hay una comparativa de fotogramas de la película con viñetas del comic, y la verdad es que la fidelidad es impresionante. Los fotogramas son en algunos casos calcos exactos de la viñeta.

    Aunque no he leido el comic, creo que la pagina web demuestra que es posiblemente la adaptación más fiel que se ha hecho hasta ahora de un comic a la pantalla.

    La pagina (llena de spoilers) es:

    http://www.filmrot.com/images/sincity-comparisons/sincity.html

Los comentarios están cerrados.