Caja Cantabria tiene un Centro de Educación Ambiental en Polientes, pueblo situado al sur de Cantabria en el municipio de Valderredible. Unas instalaciones ideales para que los chavales pasen unos días conviviendo entre ellos y conociendo algunos de los parajes naturales y culturales más importantes de la región y, dada su distancia de la capital, desconocidos. En el cole tenemos por costumbre ir todos los años con los alumnos de 2º de E.S.O. cinco días en plan viaje de fin de ciclo. Todo está bien organizado y hay tiempo para hacer marchas por el valle, conocer el medio natural y humano, realizar todo tipo de talleres, relacionarse con los alumnos del otro colegio que suele acudir, echar unos partidos de baloncesto, voley, fútbol, darle al ping pong… Quizás para el profesor haya momentos para el aburrimiento, aunque en mi caso nada que no pueda solucionar un buen libro o una buena serie en el portátil.
Entre las excursiones hay varias muy interesantes, como la que se realiza por la orilla del río Ebro para estudiar la flora y la fauna de ribera o la que recorre los pueblos cercanos para conocer la geografía humana del valle (el más despoblado y, probablemente, «envejecido» de Cantabria). Pero este año hicimos una nueva que nos llevó hasta el comienzo del cañón que abre el río al penetrar en una zona de roca caliza originando el siguiente paisaje, conocido como El Tobazo.
Se trata de una marcha a pie bastante asequible en las proximidades de Villaescusa de Ebro, en el límite con Burgos y muy cerca de Orbaneja del Castillo, donde se observa un conjunto kárstico con una cascada espectacular tapizada de robles y, sobre todo, hayas. En la parte alta se encuentra una pequeña ermita rupestre que no está, ni mucho menos, a la altura del resto que se encuentran en Valderredible, pero ofrece un pequeño aliciente para realizar la excursión. Y, además, casi siempre sobre nuestras cabezas, se ven buitres leonados y alguna que otra ave rapaz de las que abundan en la zona.
Cuando hicimos la excursión, primera semana de mayo de 2007, el agua caía abundantemente, aunque por lo que nos contaron los guías esto sólo ocurre en determinados momentos del año, cuando el nivel freático se encuentra alto y el agua rebosa por las múltiples grietas de la escarpadura para caer hacia el río. Eso sí, haya o no agua, el paisaje continúa siendo igual de impresionante.
Comentan cómo hacer la excursión aquí (lleva poco más de dos horas desde Villaescusa de Ebro, y es relativamente fácil).
Entre esto y tus entradas sobre la cueva de El Soplao y demás, Revilluca debería ponerte un piso 🙂
Conozco la zona y la verdad es que es una gozada, aunque siempre me había limitado a ir a Orbaneja del Castillo (un pueblo precioso, por cierto). Es una de esas cosas que se pueden hacer en Cantabria cuando en la costa llueve, porque por esa zona hace siempre un tiempo completamente diferente (dejas las nubes abajo, como se suele decir: «pasado Reinosa, es otra cosa»). Además, si arriba hace bueno, siempre puedes darte un bañito en el pantano del Ebro…
Entre esto y tus entradas sobre la cueva de El Soplao y demás, Revilluca debería ponerte un piso

La Anjana te oiga
Conozco la zona y la verdad es que es una gozada
Servidor conoce un poco mejor la otra zona de la carretera de Burgos al acercarse a Cantabria. Soncillo, la merindad de valdeporres, las cuevas de Ojo Guareña, Puentedey…
Además, si arriba hace bueno, siempre puedes darte un bañito en el pantano del Ebro…
¡Olé tus güevos! 😛 Yo es que soy un friolero y cualquier agua que baje de 20 grados me resulta una barrera imposible de superar.
me encanta