Atravesar La Engaña

Boca sur del túnel de La Engaña

Boca sur del túnel de La Engaña

Son varias las personas que me han comentado que estoy obsesionado con el túnel de La Engaña, y tienen toda la razón. No por nada bromeo con que se ha convertido en mi Moby Dick particular. Pero no creo que vuelva a escribir sobre él, como ya hice aquí y aquí. Esta vez lo he atravesado entero en compañía de un par de amigos, así que después de esta entrada no me quedará nada por contar. Una travesía difícil de olvidar que tanto puede calificarse de temeridad como de tributo a la estupidez humana y a esa España tan vigente que se aprovecha del estado para sacar ingentes cantidades de dinero en proyectos ¿insostenibles?

El sentido de nuestra marcha fue desde San Martín de Valdeporres (Burgos) a Yera (Cantabria). La entrada por este lado, la cara sur del túnel, está completamente inundada en sus primeros 500 metros y lo recomendable es entrar por un acceso lateral al que se puede llegar desde la parte derecha del túnel. No hay más que tomar un sendero entre el túnel y el río, justo después del edificio derruido que hay antes de la entrada, y andar apenas 100 metros entre árboles y arbustos. Te ahorras cruzar el agua y los caminos laterales por los que es necesario andar al principio están en mucho mejor estado.

La entrada lateral

La entrada lateral. El pasillo mide unos dos metros de altura y no hay problema para andar por él.

Caminar por su interior es toda una aventura con ciertos rasgos postapocalípticos. Como era de esperar no se ve nada y en el suelo hay todo tipo de zonas, desde las que tienen un firme casi perfecto a las que están completamente embarradas o encharcadas, pasando por otras en las que el agua se ha llevado la parte superficial y los cantos rodados están al descubierto. El hormigón está en pésimas condiciones. Como muestra hay infinitas partículas en suspensión, que pueden dificultar la toma de fotos con el trípode si la cámara está en enfoque automático, y, esporádicamente, pequeñas placas se han desprendido del techo junto a alguna roca de la parte superior. Derrumbes que no son ni un pequeño aperitivo del que te encuentras a dos kilómetros y medio de la entrada.

El gran derrumbe

El gran derrumbe

El gran derrumbe es una montaña de rocas grava, cemento, barro… que se eleva por encima de la parte superior de la bóveda y tiene un inmenso hueco con la montaña desnuda como cúpula. Las bromas y chascarrillos que han fluido hasta el momento mueren y dejan paso al silencio más respetuoso: es el único punto de la travesía en el que, quieras o no, eres consciente de la temeridad que realizas.

Este lado es muy fácil de salvar porque el polvo ha compactado todos los materiales y permite subir la montaña de sedimentos con facilidad. Después atraviesas unos diez metros (se me dan fatal las distancias) por la parte superior, te agachas para pasar a la otra parte del túnel (no he subido fotos del momento, pero en este reportaje fotográfico publicado en El Diario Montañés se puede ver cómo está), y desciendes por una ladera de piedra suelta bastante más peligrosa. Aquí sí que hay que extremar la atención; muchas no tienen suficiente peso y si pisas sobre ellas te expones a deslizar o, directamente, caer.

A partir de este punto hay cerca de cuatro kilómetros en los que apenas rompen la monotonía un par de derrumbes de mucho menor tamaño y unos arcos metálicos situados a tres kilómetros de la salida. A todos los temerarios que quieran compartir experiencia les recomendamos atravesar el túnel en sentido inverso, comenzando desde el lado cántabro. De esa manera los mayores «retos» están al final y se disfrutará mucho más de todo el trayecto.

En total, con paradas, se emplean unas dos horas. Una vez en el exterior es necesario andar tres o cuatro kilómetros hasta el puerto de Estacas de Trueba, durante los cuales se disfruta de un camino mucho más cómodo a través de la montaña pasiega, por una plataforma perfecta con cuatro pequeños túneles (los dos más largos no llegan a los 300 metros), y visitando la increíble estación de Yera.

Un segundo e importante consejo. La iluminación es tan fundamental que hay que tener cuidado con las linternas que se llevan. Merece la pena gastarse el dinero en un buen frontal o en una linterna con potencia y no depender de material de baja calidad vendido por dos euros en alguna cadena de deportes que apenas sirve para iluminar una habitación cuando se ha producido un corte en el suministro eléctrico. Y además de llevar un par por persona, se hacen necesarias pilas de repuesto no vaya a ser que una experiencia alucinante acabe transformada en una pesadilla.

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2 respuestas a Atravesar La Engaña

  1. Qabasa dijo:

    Una experiencia?, lo es!; una temeridad?, a mi ya no me pueden dar el «Darwin». Yo sólo me siento feliz de haberlo cruzado contigo.

  2. Kaplan dijo:

    Mira que no ver esto antes… Un honor compartir la gesta con vosotros, camaradas. A ver qué nos planteamos como reto para la próxima.

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