Chocando con los prejuicios

Acabamos de volver del cine de ver Crash, de Paul Haggis (el mismo tío que creó ese «clásico» de la televisión: Walker Texas Ranger), candidata a varios Oscar importantes (premios de los que se ha caído, incomprensiblemente, Match Point). Y nada, que si escribo sobre ella es para recomendarla sin paliativos. Una recomendanción que, supongo, llega tarde: lleva varias semanas en cartel. Pero que no me podía callar.

Crash es una película coral que engarza múltiples historias que componen un fresco multicultural sobre cómo nos enfrentamos a nuestra vulnerabilidad. Ese miedo tan característico a que entren en nuestra casa y rompan de lleno el sueño en que vivimos; a que aquéllos que tienen que salvaguardarnos del crimen y del dolor no lo hagan; a que nuestra pareja nos ponga los cuernos con un compañero del trabajo; a que a uno de nuestros hijos muera por la acción una bala perdida; a perder nuestra posición social; a la explotación; a no adaptarse; a la muerte; al otro;…

Tanto el guión como la realización de Haggis ilustran con una precisión y una contundencia dignas del mejor engendro siembramuertes del ejército estadounidense la fragilidad del hombre moderno y los escudos con los que éste se defiende: odio, intransigencia, sumisión, rebelión, impotencia, intolerancia, venganza, fanatismo, mansedumbre,… Sentimientos y reacciones que explotan en distinto grado con cada personaje y que producen unas reacciones a veces previsibles otras insospechadas.

La labor de engarce del conjunto y el trabajo sobre los personajes, a pesar de remitir a patrones archisabidos, son sobresalientes. Porque, además, Crash subvierte cada estereotipo que toca. Tenemos los chicos negros de barrio con su charla sobre discriminación racial y tópicos que ellos mismos mantienen, el negro que ha conseguido medrar a base de olvidar sus raíces, el que es utilizado con fines políticos, el policía blanco con comportamientos racistas, su compañero adalid de la lucha por la igualdad, el musulman vapuleado que se refugia en la ira,… Moldes que asientan una base que salta por los aires cuando la endeblez de los prejuicios queda al descubierto. Por mucho que tengamos asentada una idea, un comportamiento, una forma de actuar,… la vida nos pone ante situaciones que las ponen en cuestión y generan resultados opuestos a los esperados.

Al final, como bien descrubrió Dick, es la empatía la que nos hace humanos, y hay que despertarla a base de choques como éste. De ahí que me encante el título.

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1 respuesta a Chocando con los prejuicios

  1. Juanmi dijo:

    Una película impresionante. Un guión perfecto. Lo que dices sobre como destroza los tópicos es exacto. Incluso películas tan cojonudas como «Million dollar Baby» no pueden evitar caer en el tópico (¿por qué la luchadora contra la que pelea la protagonista tiene que ser mala y sucia?), pero no hay nada de esto en Crash, sólo unas situciones presentadas minuciosamente para provocar que cada uno piense por su cuenta en lo que significa el racismo. Genial. Espero que arrase en los Oscars.

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