
Brotherhood
Llevaba un año sin dedicarle una entrada a una serie de televisión. No ha sido solo falta de tiempo; existen tantos blogs, y tan buenos, dedicados a ello que escribir sobre The Wire (llegué hace apenas un año a esta obra maestra), Fringe (el placer de ver girar y pasarse la tuerca), Torchwood (menudas siestas me echo con sus dos primeras temporadas), Being Human (buena, a pesar del vampiro hipermegamelodramático), Luther (grande Idris Elba), Breaking Bad (un dramón mayúsculo con un humor negro muy sutil), Mad Men, Game of Thrones, Californication, The Big Bang Theory… es… trivial.
No obstante de vez en cuando me descubren una serie que apenas suena, muchas veces porque tiene unos añitos y no se ha visto en España (lo que ocurrió, por ejemplo, con State of Play). También porque hay otras que, en su terreno, son mejores y no resiste la comparación; en el caso de esta que ahora comento, sin duda, Los Soprano y The Wire. Sin embargo… sin embargo está lo suficientemente bien hecha como para darle una oportunidad. Hablo de Brotherhood; la obra de un guionista, Blake Masters, que no consigue vender un proyecto y adapta un guión para cine al floreciente mercado televisivo. Concretamente en Showtime, por aquel entonces en plena ebullición (se emitió poco antes que la primera temporada de Dexter).

























