Ideas para hacer un regalo

Andaba esta mañana repasando uno de los álbumes de La parejita, tebeo que Óscar Palmer definió en un número de U como «el tebeo definitivo sobre la convivencia sentimental«. Un sabroso cómic de humor creado por Manel Fontdevila sobre lo que es el día a día de una pareja que se enfrenta, sin muchos medios, a ese combate cotidiano de llegar a fin de mes, decidir qué película ver en el cine o en la tele, enfrentarse a las celebraciones familiares, manejarse en las tareas del hogar, el sexo,…

Entre las historietas (de una página; en el enlace se pueden leer algunas, en la sección galería), me he encontrado con estos paneles. La de tiempo que ahorraríamos con unos platos así o lo felices que serían los que padecen de compañero roncón. Son ideas para regalar para Reyes, aunque son extendibles tanto a cumpleaños, aniversarios de diversa índole, bodas,…

Publicado en Tiras cómicas | 2 comentarios

Candidatos a los Ignotus 2005

Me había prometido no comentar nada del tema cuando saliesen, pero he estado repasando la lista y no puedo evitarlo. Morderme la lengua implicaría un esfuerzo demasiado intenso y, además, moriría envenenado.

Voy a centrarme en lo que se refiere a novelas y antologías, que es lo que acostumbro a leer. Los relatos provenientes de otras publicaciones, a parte de los de Gigamesh, que caen todos, apenas voy picando de la Asimov los que más me atraen (estaría bien que ganasen el premio a mejor revista), que suelen ser de autores extranjeros. Nada significativo.

Para empezar, respecto a los nominados que he leído y están en la lista, no me parece una selección mala… De hecho hay detalles que me parecen remarcables, como nominar una novela de los hermanos Strugatski, el libro de Simmons (ciencia ficción espectáculo que hace afición) o Los tejedores de cabellos, libro ideal para llegar más allá de las barreras del fandom. O la mención a Paura. Ahora bien. Por las ausencias que veo y los prejuicios (fundamentados en el pasado) que tengo, dista de ser buena.

Me cuesta aceptar que Rihla, de la que ya he hablado algo por aquí, no esté entre las nominadas (¿quizás porque se publicó en Francia un año antes? Si no no lo entiendo). Me sorprende que En la estación Basilisco, una novela a lo sumo entretenida que literariamente deja mucho que desear, pueda ser candidata a la mejor novela extranjera por delante de La separación, El último anillo, cualquiera de los libros de Robin Hobb aparecidos el años pasado o El mar de madera (de hecho póngase X, porque incontables novelas de segunda fila como Dentro del Leviatán o Trueno rojo la superan). Me alucina que haya quedado fuera de la nominación La historia de tu vida y, lo que es más sangrante, sepultada por libros voluntariosos pero manifiestamente anecdóticos como los dos votados de Espiral o el mediocre Imágenes. Cosa que también le ha ocurrido a la primera entrega de Semillas de tiempo, libro que a pesar del handicap que supone ser un catálogo de la editorial para presentar sus autores mostraba una notable selección de relatos, con una joya como «La tarde dorada» repudiada de la categoría de mejor cuento extranjero.

Pero esto no deja de ser una mera opinión personal (como el resto de lo que figura por aquí; aunque lo de Weber trae cola) de alguien que ha pillado un pequeño calentón porque los títulos que le gustan no aparecen. Más grave, síntoma de desconocimiento y dejadez, es lo ocurrido con Camino de dragón. Un extracto de una novela (tres capítulos de Tormenta de espadas) que, por lo tanto, se parece a un cuento como UNA PERA A UNA REMOLACHA.

Supongo que esto no tiene más solución que me afilie a la aefcft y votar, que es lo que se recomienda en estos casos. Pero a parte de la pereza, desidia, escaso interés de contribuir a algo que apenas defiende lo que debiera defender (por pura falta de medios),… no me entran muchas ganas de pertenecer a un grupo que manifiesta la visión de la literatura fantástica que se puede testar con parte de esta selección.

Quería hacer una mención final sobre la ausencia de cYbErDaRk.NeT de las nominaciones. Algo curioso porque su defunción fue en enero de 2005 y durante todo el 2004 fue (aunque sea parte interesada, creo que es indudable) uno de los referentes en castellano cuando se trataba de hablar, difundir, comentar, indagar, trabajar,… la literatura fantástica. Según he podido leer, no podía participar porque no estaba activa en el momento de convocarse los premios. Valiente absurdez que deja, y dejará, sin premiar contribuciones intachables, dedicadas, copiosas,… ¿Alguien se imagina que cierra Nova y no pueda nominarse Ilión? Lo mismo.

Nota: El reglamento de los premios se puede consultar aquí.

Nota 2: Se podría hablar mucho sobre el universo de votantes que participan, pero ya he dejado numerosos huecos al descubierto. Otro día (¿cuando se publique la votación?)

Publicado en premio | 10 comentarios

Lo mejor de Robert Silverberg

Con esta entrada inicio una nueva serie, más fácil de mantener que otras que tengo abiertas. No por nada la tengo escrita entera. Se trata de coger una o dos reseñas al mes de las que hay en mi web (entre las más presentables) y ofrecerlas de nuevo aquí. Por ahora la he titulado Libros sabrosos. El objetivo es dedicar un poco de espacio a títulos de literatura fantástica que, siendo peores o mejores, se hace fundamental leer para conocer de cerca sus mejores autores, corrientes, subgéneros,… y comprobar, si hay participación, lo que piensa la concurrencia. Para empezar me apoyo en un resto arqueológico de primera magnitud, testimonio de una época en la que los lectores hispanos de género devoraban relatos. Lo mejor de Robert Silverberg.

Todos y cada uno de los autores clásicos de la ciencia ficción tienen su correspondiente volumen de grandes éxitos, mayormente titulado Lo mejor de… o Los mundos de….. En nuestro país hace eones que no se publica ninguno, pero bien que merece la pena perder el tiempo buscando en librerías de viejo para encontrarse con volúmenes como éste, una de esas colecciones perfectas que transmite inmejorables sensaciones, quizás superiores a los que pueda proporcionar una buena novela. No sólo por la selección, que abarca diferentes grados de excelencia, sino porque mediante las presentaciones de cada cuento permite conocer la visión que el autor tiene sobre su propia obra, penetrar en los entresijos del hecho creativo y, de paso, romper concepciones inexactas que se pudiesen tener.

La primera que cae con estrépito al leer este Lo mejor de Silverberg es que en su primera etapa como escritor, durante la década de los 50, Robert Silverberg se dedicaba exclusivamente al space opera más tontito y olvidable. Tanto «Hacia el anochecer» como, en menor medida, «Hombre cálido» destruyen este prejuicio introduciéndonos en un narrador que tocaba temas alejados de la mera aventura por la aventura, trasgresores con el estándar de la época y aceptablemente bien construidos. Esto se hace patente en el primero, la enésima historia del fin de la civilización, enclavada en una ciudad donde el alimento escasea, se ha abandonado a sus habitantes a su suerte y el darwinismo social campa por sus respetos. Sorprende cómo un autor de género que todavía no había cumplido veinte años pudo escribir esta historia que, clichés a parte, desarrolla tan bien la situación, hace evolucionar con tino al protagonista, crea una atmósfera opresiva y se atreve con un tabú tan fuerte como el de la antropofagia. A su vez el segundo, menos intenso y más flojo, aborda las tensiones y miserias que surgen en una pequeña comunidad y lo fácil que sería deshacerse de ellas.

A continuación encontramos el Silverberg de los 60, el que comienza a desplegar toda su genialidad, representado por cuentos soberbios como el que le devolvió a la ciencia ficción después de una temporada apartado de ella: «Para ver al hombre invisible». Un fenomenal alarde de darle la vuelta al calcetín, extraer auténtica dinamita de situaciones clásicas, desnudar hasta la médula a su protagonista y golpearnos con su martillo marca de la casa, construido alrededor de la soledad, la incomunicación, la búsqueda de redención y el amor. Algo similar se encuentra en «Moscas», escrito por encargo de Harlan Ellison para aparecer en Visiones peligrosas, que añade a todo lo anterior unas gotas de instinto primario y una nítida reivindicación de la empatía como uno de los valores fundamentales del ser humano. Entre ambos se sitúa «El sexto palacio», fruto del Silverberg más intrascendente y aventurero. Tesoros perdidos, guardianes peligrosos, ladrones sagaces, riesgo, acción, ingenio, traición,… constituyen la pieza más clásica de toda la selección.

Y con «La estación Hawksbill» se alcanza ya el periodo de madurez, el de las grandes novelas, sus obras maestras, que no cambiaron la ciencia ficción pero contribuyeron a forjar la segunda y última gran revolución del género: la new wave. Por poner un pero, contradiciendo un poco a su propio autor (algo demasiado aventurado), considero que esta narración no alcanza la trascendencia de su versión extendida, escrita poco después a raíz de su éxito. Aunque es más fluida y natural, se centra casi exclusivamente en el retrato de supervivencia y el sentimiento de irreductibilidad frente al opresor (eso de desterrar a los disidentes políticos a la era arcaica crea un aire de aislamiento mayúsculo), perdiendo el calado social y político que ganó con su extensión. Casi lo mismo se puede decir de «Alas nocturnas» que, si no fuese porque después escribió otras dos novelas cortas que la complementan, es algo definitivo; pero que, leída en solitario, deja una pequeña sensación de incompletitud. Incompletitud injusta y plenamente vinculada al conocimiento de que hay algo más que da otro sentido a la historia.

Como máximo exponente de Lo mejor de Silverberg figura uno de los pocos premios que se llevó en esta parte de su carrera: el Nebula al mejor relato por «Pasajeros». Justo galardón que confirma la idea que su autor se ha desenvuelto con igual fortuna en cualquiera de los formatos que ha afrontado. Desde la desolación, la impotencia y la resignación nos habla de unos personajes obligados a pulular por una realidad incierta, acechados por unas extrañas presencias que en cualquier momento pueden tomar control de sus actos y convertirles en meros títeres, sujetos a sus caprichos y dementes juegos. Además es una muestra de las nuevas maneras narrativas a las que se estaba abriendo. Frente al convencionalismo de su estilo anterior, poco a poco empezó a utilizar técnicas menos usuales, como el uso del presente, que le proporciona a «Pasajeros» una mayor inmediatez y a los miedos de su protagonista una inquietante verosimilitud.

Este «experimentalismo» también resulta patente en los dos cuentos que cierran el libro: «Danza al sol» y «Buenas noticias del vaticano». El primero, a través de un lúcido la naturaleza humana es la que es, nos retrotrae a uno de los momentos más violentos de la historia de la civilización: la masacre de los nativos americanos a manos del hombre blanco. Y el segundo ofrece un vistazo a un Silverberg más humorístico, con la religión católica como blanco, esta vez personificada con un concilio que cambiará para siempre a la Iglesia. Una visión desmitificadora, ácida y llena de inteligencia, que repetiría posteriormente con el cristianismo en general, «El proclamador«, o el judaísmo, «El Dybbuk de Mazel Tov IV«.

Una pena que la colección esté descatalogada, porque es uno de esos títulos fundamentales de la cf de la segunda mitad de siglo XX. Urge una reedición, o la publicación de un libro similar añadiendo lo mejor de sus últimos 30 años de carrera, con «Rumbo a Bizancio», «Gilgamesh in the outback», «Entra un soldado. Después entra otro», y algún otro relato esencial de esos que ha escrito y, lamentablemente, no nos ha llegado.

Publicado en Libros sabrosos | Etiquetado , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Lo mejor de Robert Silverberg

El final de La lista de Schindler

El sábado por la tarde, aprovechando que Paula no la había visto todavía, alquilamos La lista de Schindler. Sucumbí una vez más ante tres horas de pura maestría a la hora de contar una historia en imágenes. Memoria, aungustia, supervivencia, monstruosidad, amor, odio, esperanza, crueldad, violencia, azar, metamorfosis, infamia,… Un testimonio que nos abre a un horror que duró más de cinco años y que, in crescendo, fue acabando con cualquier perspectiva de salvación que fuesen forjando sus protagonistas. Testimonio conmovedor que, sin embargo, al igual que otras películas homónimas y los incontables documentales realizados sobre el tema, parece haber caído en saco roto. No parece que la comunidad terrestre se haya concienzado para intervenir allí donde vuelve a ocurrir. Los enclaves de Bosnia o las masacres étnicas en Ruanda son dos ejemplos muy recientes en los que el primer mundo ha podido actuar para evitar genocidios similares; y, sin embargo, no hemos hecho nada. Pero quería hablar brevemente de la conclusión de la película (ya saben que lo mío es lo venial).

Cuando la vi en el cine al poco del estreno, a parte de su característico efecto sobrecogedor (que queda minimizado cuando se visiona en casa), me quedé con una sensación de mínima frustración por el añadido de los últimos minutos a la historia, culminando uno de esos finales tan típicos de Spielberg que insatisfacen a tantos de sus seguidores y que alcanza su máxima expresión en su imprescindible La guerra de los mundos. En concreto me refiero a los supervivientes judíos caminando hacia el pueblo de las proximidades en busca de comida que se transforman en los supervivientes que todavía estaban entre nosotros hace doce años dirigiéndose hasta la tumba de Oskar Schindler y poniendo una piedra como señal de homenaje a aquél que los mantuvo con vida. Me sentó como un tiro; lo interpreté como un guiño sensiblero y gratuito, innecesario en comparación al resto de la película. Un postizo que no pegaba ni con soldadura de arco con las casi tres horas anteriores y que rompía una obra perfecta. Al igual que me ocurrió con el prólogo y el epílogo de Salvar al soldado Ryan. Sobra decir que aquel ímpetu, renovado con cada visionado, desde el otro día se ha transformado en algo más que aceptación. Ahora lo veo como necesario.

A pesar de las variaciones en los eventos que se permite el guión Steven Zaillian (no he leído el libro original de Thomas Keneally, que se vende como ficción) para condensar la Historia en un relato manejable por el espectador (de ahí que, por ejemplo, los judíos de Schindler sean un mismo grupo cuando realmente fueron tres o cuatro grupos diferentes sacados de diversos sitios; queda más bonito lo de confeccionar la lista), estamos ante una representación de unos hechos que tuvieron protagonistas a personas que, en el momento de hacer la película, todavía estaban entre nosotros. Situar a cada superviviente de la mano con el actor que le interpretó es la mejor forma de testimoniar que estamos ante un narración que tiene algo de ficción sin dejar de ser fiel a una experiencia vital. Pero, lo que no es menos importante, también es una señal de Memoria y Tributo. El tiempo no perdona. Sigue avanzando a su velocidad constante y los supervivientes van muriendo. Uno a uno. Su recuerdo sigue disponible en muchas fuentes, pero no se les puede hurtar cualquier homenaje que se les pueda hacer. A ellos y a Schindler. Sinceramente no veo mejor manera de honrarles que situarlos al final de la película, su película, la de los seis millones de muertos durante el holocausto nazi y, por extensión, las de todos que sufrieron, sufren y sufrirán experiencias similares; enviando el mensaje de que el recuerdo es el primer paso para no repetir la Historia. Y que sólo la humanidad recuperada de una persona les permitió poner con cincuenta años más una piedra en una tumba.

Curioso el caso de Schindler. Hubo otros como él, que, además, salvaron a más gente. Pero es un representante cojonudo porque permite observar en funcionamiento el cambio, la empatía, la recompensa que a veces aguarda a quien se arriesga, la redención,… Lo que siempre da juego. Y eso Spielberg nunca lo desaprovecha. Otra cosa es que guste.

Publicado en Cine y TV | Etiquetado , , , , , | 5 comentarios

Moorcock y Jerry Cornellius en España

Tras leer la noticia en sedice, acabo de pasarme por Moorcock´s Miscellany, una web de Michael Moorcock donde, en los foros, se puede hablar con el escritor inglés, antiguo editor de New Worlds y creador del Campeón Eterno. El caso es que un lector español le ha preguntado por su próxima reedición de las novelas del Multiverso en nuestro país (tengo ganas de saber quién ha sido, porque se ha pagado una cantidad de dinero poco común; van a tener que vender muuuuuuuuuuucho para recuperar la inversión). Y se ha despachado con lo siguiente:

I was surprised that Minotauro have done the Cornelius books, I must say. I have never seen these editions and didn’t know they were coming out. This has happened with several books lately. I suspect someone with no rights to sell them is selling them to publishers and am looking in to it.

¡Cuánto geta hay suelto por este mundo!

A ver si se aclara el asunto porque si hay algo que tolero bastante poquito es ver a los escritores (creadores en general) sin recibir lo que merecen por el trabajo que han hecho en el pasado mientras gente por enmedio se lucra sin motivo.

Publicado en Editoriales y ediciones | Etiquetado , , , , | 1 comentario

¡Traduttore, Traditore!: El fin de la Eternidad

Hace aproximadamente año y medio comencé a colaborar con la revista Gigamesh, participando en la confección del hit parade (bendigo la fortuna que tengo de poder figurar en igualdad de condiciones con los dos divulgadores que tengo inmediatamente a mi izquierda, Alberto Cairo y Julián Díez, u otros grandes nombres de la crítica de género como Juan Carlos Planells o Albert Solé) y escribiendo algunas críticas (aunque prefiero calificar lo que redacto como reseñas). Mi primera colaboración fue un comentario sobre la reedición por parte de Bibliópolis del clásico de los años 50 Marcianos Go Home!, y entre las pautas seguidas para escribirla introduje una recomendación de Juanma Santiago, el dire, a raiz de un comentario de Acerco Gorrión en su columna del número 34.

Se están haciendo reediciones de títulos clave largo tiempo agotados y, lo que es mejor (según se mire; mirad si no lo ocurrido con Incordie a Jack Barron), en la mayoría de ocasiones se está traduciendo de nuevo. Algo necesario cuando las ediciones previas corresponden a tiempos muy pretéritos en los que la traducción de los libros de género era precaria y estaba muchas veces en manos de aficionados sin la formación necesaria, con más ganas que recursos. De ahí que sea interesante establecer una comparación entre la edición actual y la antigua para comprobar si esta mejora es una realidad o, en su defecto, si es preferible rebuscar en las librerías de viejo y no tragarse un truñete que se vende como lo que no es.

Centrándome en el ejemplo citado, el trabajo de Luis G. Prado sobre el libro de Brown fue notable, logrando una edición que se podría tildar como «definitiva». De hecho, por lo que pude comprobar con la traducción previa de Martínez Roca, era mucho más acorde con el original; se respetaba casi al pie de la letra la prosa de Brown y el espíritu irreverente y burlesco de los marcianos era calcado. Aunque tampoco se puede decir que el libro que hemos leído los más talluditos sea una afrenta, y depara una versión aceptable, acorde con el estándar de la época (finales de los 70, comienzos de los 80).

En el último número aparecido hasta el momento de la revista, el 41, aparece otra reseña de un servidor en la que he tenido que realizar el mismo ejercicio. Esta vez sobre El fin de la eternidad, la obra maestra de Asimov (a falta de leer Los propios dioses; lo tengo por aquí pero me da pereza. Me pilla muy mayor), recién reeditada por La Fatoría de Ideas y P&J. Y como quería seguir el mismo modus operandi, cogí mi edición de Círculo del año 77, la que hemos leído todos, la nueva de La Factoría y el original en inglés. En la reseña escribí lo siguiente:

Las ediciones de La Factoría y P&J parten de puntos diferentes. La primera ha optado por una nueva traducción, realizada por Miguel López Genicio, mientras que la segunda se ha decantado por reimprimir la traducción de toda la vida de Fritz Sengespeck. Y, sin hacer una comparación exhaustiva con el original, tengo la impresión que es la versión más moderna la que guarda una mayor fidelidad con el original. Algo visible, por ejemplo, en la elección de los nombres de la jerarquía de la Eternidad. Andrew Harlan es un Técnico, fiel reproducción del Technician de Asimov, y no un Ejecutor, tal y como asumen todos los que conocen la versión “clásica”. Estas variaciones observables en la edición de P&J no se circunscriben únicamente al terreno de la nomenclatura sino que abarcan otros cuestionables como la reformulación en determinados momentos de la prosa Asimoviana, mutando su estilo significativamente, o, incluso, la reinterpretación de ciertas acciones

No pude establecer ningún caso claro porque no había extensión para ello (siempre me ciño a lo que me marcan), pero como tengo el blog no quería dejar pasar la oportunidad para reafirmarme exponiendo un ejemplo. Comienzo poniendo un párrafo del original. Capítulo 5:

Late at night Harlan added his notes to the conversations he had gathered, while it was all fresh in his mind

Vamos a la traducción que presenta La Factoría. Página 84.

Por la noche Harlan añadió sus notas a las conversaciones que había reunido, aprovechando que todavía las tenía recientes

Hay alguna cosilla de la que se podría hablar, como el late at night, que no es únicamente por la noche. Pero tanto lo que escribe Asimov como su forma de escribirlo están aceptablemente retratados. Pero vamos a la traducción de Sengespeck. Página 64.

A última hora de la noche, después de la fiesta, Harlan empezó a preparar sus notas sobre las conversaciones que había oído, mientras todo ello aún estaba fresco en su mente.

Se pueden comprobar que a parte de alterar del todo la forma de escribir de Asimov, clara, sencilla, sin circunloquios intrascendentes, se introduce una mención a una fiesta que no figura en el original. Y no es un hecho puntual sino que se pueden encontrar más perlas similares, escondidas, silenciosas. Inocuas en comparación con la traducción de Technician como Ejecutor, pero tan traidoras como la reformulación del estilo Asimoviano.

Esto me lleva a preguntarme hasta qué punto en las ediciones de autores clásicos como éste y que todos tenemos en mente se pueden encontrar trasgresiones tan intolerables como la que describo, que van más allá de la incompetencia del traductor y que llevan la «creatividad» con que deben abordarse ciertas traducciones hasta límites insospechados. Incluyendo la eliminación de párrafos enteros para hacer que el libro encajase en las extensiones habituales de determinadas colecciones. Como en cualquier otro ámbito de nuestra vida, no queda más remedio que asumir nuestra condición y confiar. Somos lectores de traducciones y tenemos que convencernos que, cuando estamos ante colecciones de los años 70 en adelante, esto son excepciones que se produjeron en contadísimos casos y ahora mismo ya no se perpetran. Porque si no disfrutar de la lectura sería un imposible.

Aunque me parece inquietante que el gambazo de Ejecutor resulte mucho más adecuado para calificar el trabajo que realizan los Técnicos en La Eternidad (eliminar líneas temporales enteritas) que el término original de Asimov, más aséptico, sencillo, sin dobles intenciones,… ¿Hay que quemar al traductor en una pira o ponerle una medalla?

En todo caso, si realmente se quiere leer esta obra más próxima a como la escribió Asimov, coja la edición de La Factoría o haga que se la regalen. Saldrá ganando.

Publicado en Editoriales y ediciones | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , | 8 comentarios

Novedades de Bibliópolis para el último tercio de 2005

La semana pasada Bibliópolis anunció cuáles van a ser las novedades de su colección fantástica para el último cuatrimestre de 2005. Se facilita, como es costumbre, un atractivo sistema de suscripciones que, por lo que he comprobado, funciona a pedir de boca. Si encontráis al menos tres títulos interesantes, os animo a utilizarlo. Salen por 15 euros cada uno, lo recibís en vuestra casita y apoyáis a una editorial con una línea editorial notable que está apostando por buenos autores anglosajones, recuperando títulos no publicados de las últimas décadas, presentando a escritores europeos que tienen mucho que decir y conjugando en todo momento calidad literaria con un fondo más que estimable.

Como ya hice en el mes de Marzo, me gustaría rescatar dicho mensaje y comentarlo brevemente. Los libros son:

Historia natural
Justina Robson
Finalista de los premios John W. Campbell Memorial y British Science Fiction 2004. En el futuro, la humanidad se ha dividido en dos especies: los Forjados, cuyos cuerpos están adaptados a sus funciones (desde naves espaciales hasta máquinas terraformadoras), y los No Evolucionados (o Monos). La tensión entre ellos alcanza un punto culminante cuando una viajera solitaria se estrella contra un fragmento de materia extraterrestre que demuestra que la fusión con la tecnología puede ir aún más lejos. Un brillante ejemplo de la corriente posthumanista de la ciencia-ficción.

Mundos y demonios
Juan Miguel Aguilera
El decadente Imperio y la pujante Utsarpini se alían para explorar los misterios del artefacto más gigantesco del cúmulo globular de Akasa-Puspa: la Esfera, que rodea un sistema solar entero. Pero los angriffs, sanguinarios alienígenas, también la codician. Y, como descubrirán los expedicionarios, la propia Esfera tiene sus vastos sistemas de defensa. Con esta novela, Juan Miguel Aguilera vuelve al universo que le dio fama y que es sin duda el más popular de la ciencia-ficción española.

El año de nuestra guerra
Steph Swainston
Premio William L. Crawford 2005 al mejor nuevo talento en fantasía. Dios ha desaparecido y ha dejado el mundo en manos del Emperador, que ha reunido una corte de héroes a los que ha concedido la inmortalidad para que le auxilien en el gobierno. Pero todas sus habilidades serán pocas ante la invasión de insectos gigantes que cubren la tierra y erigen sobre ella alucinantes ciudades de papel. El alado Jant Shira, mensajero, violador y drogadicto, puede tener la solución al conflicto.

Metropol
Walter Jon Williams
Finalista del premio Nebula 1996. El mundo ha sido cubierto por una barrera que impide a la humanidad salir al espacio. Con el paso del tiempo, toda la Tierra se urbaniza hasta que la complejidad de las edificaciones superpuestas da lugar a la creación espontánea de energía geomántica: el plasma. Con plasma, todo es posible, y por ello es la posesión más codiciada por cualquier persona que quiera subir en la escala social… y por los revolucionarios que buscan subvertir el orden establecido. Una excelente mezcla de novela negra y ciencia-ficción.

La frontera del norte
Feliks W. Kres
Primera novela traducida al castellano de Feliks W. Kres, el autor polaco de fantasía más popular después de Andrzej Sapkowski. La serie de libros autoconclusivos de Kres, que abarca la totalidad de un mundo dominado por dioses omnipotentes que usan a los hombres como peones, ha sido comparada por su crudeza y realismo con la obra fantástica de George R.R. Martin. El consejo de los lectores polacos es: ¡no os encariñéis con los protagonistas!

A punta de espada
Ellen Kushner
Quizá la novela de fantasía más influyente de las últimas décadas. En el barrio bajo de la ciudad, conocido como la Ribera, los aristócratas de la Colina reclutan a los duelistas profesionales que emplean en sus asesinatos legales. El mejor espadachín de la ciudad, Richard de Vier, que no puede desenvainar sin derramar sangre, se ve envuelto en una conspiración de la nobleza que amenaza con terminar con su brillante carrera. Una obra de culto.

Línea de sueños
Sergei Lukianenko
El autor más vendido de la ciencia-ficción rusa, con tiradas rutinarias de centenares de miles de ejemplares, llega a España con su space opera más popular: una desenfrenada aventura galáctica que guarda más de una sorpresa para los lectores. La obra de Lukianenko ha sido objeto de una adaptación cinematográfica rusa de enorme éxito, Guardianes de la noche, cuyos derechos han sido adquiridos por la Fox para realizar un remake americano. Lukianenko es un fenómeno mundial a punto de estallar.

La muerte del nigromante
Martha Wells
Finalista del premio Nebula 1998. En la ciudad de Vienne, la magia feérica se mantiene a raya gracias a la industrialización, que ha extendido el uso del hierro por doquier. Nicholas Valiarde, que fue un huérfano recogido por un anciano caballero, busca vengar la muerte de su tutor, ejecutado injustamente por nigromancia, aunque eso suponga convertirse en señor de los bajos fondos de Vienne. Uno de los mundos más inventivos de la fantasía reciente, con ecos de Sherlock Holmes, Charles Dickens y la novela gótica.

Primero tenemos una sorpresa total: Juan Miguel Aguilera desembarca en Bibliópolis, que, en los más de treinta volúmenes anteriores, sólo había publicado a otro autor español. Y con un título de ciencia ficción dura: la continuación de Mundos en la eternidad. Lo califico como sorpresa porque, a parte de esto, me había hecho a la idea que habiendo publicado Rhila Minotauro la editorial barcelonesa era la opción más lógica. Pero no sé si su carrera en las librerías (¿alguien sabe cómo ha ido? No parece que haya tenido repercusión alguna) o que no se pueda vender como fantasía ha provocado que pasasen del tema (o, también es posible, les hayan comido la tostada; aunque me decanto por lo primero). Independientemente de lo comentado, es mi primera elección para la suscripción. La capacidad de Aguilera para explotar historias de aventuras no tiene parangón entre nuestros autores y estoy convencido seguirá ofreciendo sentido de la maravilla raudales. Sí, yo fui de los cautivados por las dos novelas de Ultramar escritas en colaboración con Javier Redal.

Después vemos que se continua piano pinano con el descubrimiento de autores del este, apostando (no sorprende) por una novela de fantasía, que sin tener ni idea de qué va aguardo expectante (las palabras de Luis en los foros de cyberdark sobre las opiniones de los aficionados polacos eran elocuentes), y, lo que es mejor, una de ciencia ficción de Lukianenko, el autor de literatura fantástica ruso más importante del momento, de moda al estar detrás de la historia de Los guardianes de la noche (llega en una semana a nuestros cines). Dado que lo que he leído en las presentaciones de Sapkowski o de Yeskov me ha dejado un inmejorable regusto en el paladar, también son seguras en la suscripción.

Y si pasamos a las obras anglosajonas… mi cuarto título de la suscripción probablemente sea El año de nuestra guerra, de Steph Swainston. O Historia natural, de Justina Robson. Dos obras recomendadas por M. John Harrison y que seguro tienen esa personalidad y voluntad de subversión que demanda el autor británico en las obras que lee. Supongo que terminaré echando la moneda y eligiendo entre uno de los dos.

El resto… no sé. No me atraen excesivamente. Habrá que esperar a que gente en quien confío (¿fonz, yarhel, nemes, hartree, fjvidiella, Julián Díez, Álex,…?) lea y emita su opinión.

Como apunte personal, me molesta un poco la referencia a Martin para vender el libro de Kres. No está, ni mucho menos, al nivel de los nuevos Tokien o el heredero de El Señor de los Anillos que se multiplican por las portadas como Gremlins en las cataratas del Iguazú. Pero al igual que no se vende la novela de Aguilera como un Mundo anillo en bueno, o Historia natural como La máquina del tiempo posmoderna, se debería intentar definir la obra en función de lo que ofrece y no mediante una comparación con el éxito del momento.

Publicado en En capilla | Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , | 10 comentarios

Iniciativas para sobrellevar el precio de los libros

Los consumidores tenemos como costumbre arraigada el quejarnos del precio de los libros. Es un tema en el que se puede ahondar mucho, ya sea comparando con otras actividades asociadas al ocio y la cultura, caso del coste de un par de cubatas una noche de farra, ir a un concierto, al cine o al teatro, leer cómics (que, en comparación, por lo que duran, se pagan como si fuese Möet Chandon), darle caña a los videojuegos,…; analizando hasta qué punto son sinceros los precios de ciertos libros publicados por colecciones que juegan abiertamente con el tamaño de la letra y los márgenes para encajarlos en un número de páginas poco apropiadas al continente; averiguando cómo influye la publicación de autores de diversos países y con diferente «nombre» (no es lo mismo publicar a Iain Banks que, con todos los respetos, a Roger Levy; ni se espera que vendan lo mismo); indagando en qué ocurriría si los niveles de lectura estuviesen al mismo nivel que nuestros colegas europeos (la semana pasada estuvimos de camping en Liébana y era alucinante ver cómo en una famila inglesa las cuatro hijas, entre nueve y dieceiseis años) estaban a eso de las 8 de la tarde leyendo sus libros plácidamente; un ejemplo que no era único y que es ilustrativo al comparar con los retoños provenientes de nuestro país que pululaban por otras parcelas)…

Sin embargo no parece haber manera de que los lectores podamos luchar contra ello. ¿O sí? En otros países están funcionando iniciativas que aquí podrían paliar la situación. Manuel de los Reyes, traductor para Bibliópolis, La Factoría,…, me ha comentado por correo electrónico una de ellas y no quería dejarla pasar sin exponerla aquí.

Es un foro alemán de intercambio de libros que funciona con un sistema de puntos. El objetivo es conseguirlos para, por cada uno, cambiarlo por un libro que ofrece otro usuario. ¿Y cómo se consiguen puntos? Liberando, a su vez, otros libros. La rueda se echa a rodar al registrarte, momento en el que te regalan un punto. El resto depende de cómo te desenvuelvas posteriormente, «regalando» libros que se transforman en puntos que se convierten en libros. Una iniciativa que quizás a los coleccionistas compulsivos no satisfaría, pero a los lectores que no sienten tanto apego por ellos y sólo buscan buenas lecturas les aliviaría sus presupuestos mensuales.

Curiosamente en sedice.com han puesto en marcha algo que, si bien difiere de este modus operandi, está motivado por un espíritu similar. Así lo explica Endegal, uno de los administradores de la página

Gracias al Rincón del Autor, Sedice cuenta ya con más de 10 libros que los propios autores nos han hecho llegar. Estos libros quedan a disposición del que quiera ser socio de nuestra Red Lectora.Pero como no queremos quedarnos ahí y queremos ampliar la cantidad de libros hasta crear una verdadera Biblioteca Física, el requisito básico para formar parte de nuestro recién estrenado RINCÓN del LECTOR, será aportar un libro al año. El libro puede ser de segunda mano, sin ningún problema, siempre y cuando no esté demasiado deteriorado y responda a la temática básica de esta página, esto es, el libro debe ser del género de CF, Fantasía, Terror o Misterio.

La idea básica es que sólo aportando un libro (puede que te cansaras de él, que no te guste, o que has preferido comprarte una edición nueva) puedes leerte cualquier libro disponible en Sedice pagando sólo los costes de envío, que suelen rondar los 80 céntimos de euro si no recuerdo mal. Ni que decir tiene que si el traspaso del libro se hace en una kedada o similar, el coste de lectura es cero Wink

Los libros, físicamente estarán en cualquier punto de la península. Podríamos decir que será como una Biblioteca-Telaraña.

Aunque la calidad de algunos de los libros que disponen se me antoja cuestionable, es un comienzo. Será interesante observar la evolución visitando este foro.

Publicado en Cosas de la red, Miscelánea | Etiquetado | 15 comentarios

Onanismo naranja

Tras ser bastante «trisca» y no desperdiciar la más mínima oportunidad para pedirlo, David se ha metido en harina y (mil gracias le sean dadas) ha preparado un portal teleyector hacia los blogs creados por antiguos usuarios de cYbErDaRk.NeT. De esa manera los interesados en seguir qué es lo que se cuece en ellos tendrán más fácil conocer las diferentes actualizaciones que se van haciendo.

Considerando la explosión de creatividad onanista tras la fatídica última semana de enero, era algo «necesario». Un montón de gente está invirtiendo ganas, tiempo, ideas y argumentos en seguir con la actividad divulgadora que mantenía en los foros, opiniones de la biblioteca y artículos de portada, siguiendo una progresión llena de intención y, por qué no reconocerlo, interés si se disfruta con la literatura fantástica.

Ahora espero que no dé mucha guerra, que cualquier cosa de éstas comienza siendo muy manejable, por pequeña, con una exigencia de mantenimiento muy baja de apenas un minuto diario de atención para añadir ese blog que no teníamos enlazado, y después se empieza a bregar con los getas que quieren entrar por la cara con tal de ver su sitio publicitado. O los trolls de la red. David, ya sabes que si necesita ayuda puedes contar conmigo.

(Imagen: Ilustración de Pablo Uría Díez para la comunidad cYbErDaRk.NeT © Pablo Uría Díez, 2005)

Publicado en Cosas de la red | Etiquetado , | Comentarios desactivados en Onanismo naranja