Quema de libros, quema de colecciones

La noticia es tan fresca que se acaba de producir hace unas horas: Minotauro salda parte de su producción más reciente. El listado lo anarroseo de donde ha saltado la liebre (La tienda de Cyberdark)

Matemos todos a Constance
Traduciendo el cielo
Mundo espejo
El cumpleaños del mundo
El relato
Milenio negro
El contrincante
La hora antes de la oscuridad
Mi vida entre los muertos
Jem
50 en 50
Atrapados en la prehistoria
50 en 50. segunda parte
La noche de los trífidos
Volcán. trilogía de poldarn ii
La serpiente uróboros
Gormenghast (libros de titus )
Rihla
Historias imposibles
Fábulas invernales
Mystes
Sombra
Tolkien. autor del siglo
El viaje del anillo
La era de cristal

Quizás haya polémica por el uso de la palabra saldo, porque en principio lo que se ha hecho es poner esos libros a dicho precio a través de la distribuidora habitual, que es la que sirve a las librerías generales. Si se prefiere ser políticamente correcto podemos llamarlo oferta. Pero no nos engañemos. Ya sabemos todos lo que es. Y uno muy peligroso.

No estamos, como ocurrió hace dos años con la obra completa de Angela Carter, retazos de la de Ballard o Crowley y varias marcianadas a lo Alasdair Gray, ante una serie de libros que llevan en circulación diez (o más) años procedentes de la era Porrúa, con sus portadas pasadas de moda, sus autores «raros» y demás. Estamos ante la venta masiva de los últimos libros de Minotauro, aparecidos casi todos entre el 2003 y el 2004, algunos incluso de hace menos de dos años. Ejemplares grises y de perfil muy bajo como las dos primeras entregas de la trilogía de Poldarn o antologías incomprensibles como lo mejor de Harry Harrison, pero también productos delicatesen que no merecen ese destino (ojito con Historias imposibles de Zivkovic), clásicos de fantasía como el de Eddison o Peake,… y lo que más me ha jodido: el mejor libro de literatura fantástica escrito en nuestro idioma que leí en el 2004: Rihla.

Todo esto apunta, como ha dicho David en el foro, a una liberación de espacio en los almacenes por parte de la editorial o de la distribuidora, que veía como palés de libros de Minotauro se iban acumulando de mala manera. Y había que hacer algo con ellos ahora que se acerca el veranito y las ventas disminuyen; mantenerlos cuesta su dinerito. Pero la solución ha sido un error. Mayúsculo, gigante, morrocotudo,…

El lector informado, que no es el mayoritario pero que es el que supone la diferencia, muchas veces, entre el éxito y el fracaso, está recibiendo un mensaje alto y cristalino: ojito al comprar libros de Minotauro. Al igual que ocurre con Nova, o recientemente con Albemuth, salda. Hay unos pocos libros que se venden (Negrete está en la cresta, quizás el premio Minotauro, Dick pasa el corte, ¿Carbono alterado?, ¿Priest?) y es mejor comprarlos en el momento, porque puedes quedarte sin ellos (la verdad, muy poquitos). Pero la mayoría dentro de x tiempo puedes conseguirlos al 30 % de su valor. Mejor gástate el dinero en otras colecciones que ya tendrás tiempo de leer nuestros productos.

Y el lector general que vive el día a día sin preocuparse de estos asuntos, en vez de comprarse un libro nuevo va a pillarse tres, que tardarán en leer el triple, tiempo en el que estará sin adquirir una novedad. Se retira dinero del mercado con lo que no sólo otras editoriales se pueden ver perjudicadas sino que es la propia Minotauro la que se pega un tiro. Vamos, que si me gusta la fantasía heroica y tengo que elegir entre el nuevo de Gene Wolfe y un par de la trilogía de Poldarn más La serpiente Uróboros, dudo mucho.

¡Con lo poco (más) que hubiese costado ponerlos a la venta en un dos por uno, o regalar uno por la compra de una novedad de Minotauro! Un par de medidas que no hubiesen devaluado, y quemado, su catálogo hasta este punto.

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Puente mental

Llevaba unos cuantos meses leyendo únicamente novedades y ahora que me he liberado de esa necesidad me he vuelto hacia la estantería donde descansa la pila de libros más añejos para extraer de ella alguna lectura. Entre todos ellos, aprovechando que Joe Haldeman va a visitar Gijón, he elegido éste; su única novela traducida que me faltaba por leer. Y eso que tiene un significado especial: la escribió después de La guerra interminable (con todo lo que ello supone). El resultado, con muchos matices, es aceptable.

¿Cómo afrontó Haldeman esa complicada tarea? Primero, con una ambición formal mayor. Lejos de plantear una narración convencional eligió para su construcción la técnica del collage: mezcló fragmentos en primera y tercera persona con hipotéticas entradas extraídas de enciclopedias, informes de campo, grabaciones de conversaciones, artículos de revistas,… aunque, todo hay que decirlo, sin llegar al virtuosismo y complejidad que John Brunner dejó patentes en Todos sobre Zanzíbar y El rebaño ciego (obras construidas bajo el mismo esquema).

Sin embargo esta audacia no se puso al servicio de una nueva historia. Haldeman, supongo que todavía estigmatizado por la experiencia de Vietnam y las manipulaciones de su gobierno (algo visible en su siguiente obra, el fix up Recuerdo todos mis pecados), decidió utilizar parte del esqueleto de La guerra interminable para desarrollarla bajo este nuevo patrón, y eso desluce un tanto el resultado. Los lugares comunes abundan y uno se puede entretener haciendo la lista: el protagonista es una especie de soldado que no es dueño de su destino, durante la historia establece una relación «monógama» con una pareja que conoce en el «ejército», aparece un enemigo alienígena que recuerda a los taurinos, las misiones bélicas tienen lugar utilizando las habituales armaduras hademanianas, el sexo está libre de tabús y aparece perfectamente diferenciado del amor,…

Con el agravante de que una de las características fundamentales de La guerra interminable se encuentra demasiado atenuada. En su opera prima, además de reflejar la experiencia que para la juventud de su época supuso Vietnam, estableció una sintonía perfecta entre trama y personajes. Aquí Haldeman intenta algo parecido pero le resulta imposible conseguir un tratamiento semejante; la estructura juega en su contra y apenas dispone de pasajes y extensión para ello. Entre el conjunto de retazos que componen Puente mental los centrados en los protagonistas son escasos, se hacen cortos, apenas destacan y, aunque intenta crear una implicación emocional, ni acierta a establecer el lazo empático/simpático con el lector ni asienta una evolución de su personalidad.

Como se puede leer, caigo en el temible pecado de comparar una segunda obra con la primera, pero esta vez el autor nos lo puso a huevo. Lo que no quita para que Puente mental, por sí misma, tenga cualidades positivas, como la mencionada audacia formal, bien consumada, el consabido pulso narrativo que Haldeman imprime a todo lo que escribe o una extensión muy ajustada. Eso sí la edición de Edhasa deja demasiado que desear. En todos sus aspectos.

Nota: para los curiosos, no es estrictamente su segunda novela. Un año después de La guerra interminable Haldeman publicó bajo seudónimo un par de novelillas de aventuras superheroicas. Quien sabe si escritas anteriormente.

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Especial premios Xatafi-Cyberdark en C

Recojo el anuncio que hacemos los chicos de C, el blog de crítica de literatura fantástica que recoge el testigo de la portada de cYbErDaRk.NeT

El próximo sábado 8 de Julio se anunciarán los resultados de los primeros premios Xatafi-Cyberdark. Un galardón instaurado por la asociación cultural Xatafi y la librería Cyberdark que nace con el objetivo de ser el complemento a los premios Ignotus; unos premios de la crítica de literatura fantástica a las mejores obras publicadas en España durante un año.

Desde C queremos contribuir en la medida de nuestras posibilidades a la difusión tanto del premio en sí como de las obras finalistas. Por ese motivo hemos preparado un especial que nos mantendrá ocupados durante el próximo mes y en el que someteremos la mayor parte de la selección al análisis de nuestros colaboradores, incluyendo la totalidad de las candidatas a mejor libro nacional y mejor libro extranjero.

Al loro que mañana comenzamos con una crítica de Alfonso García sobre Cismatrix que merece la pena leer con detenimiento. Sobre todo si no se siente demasiado aprecio por el cyberpunk. Y lo que viene después se resume en una frase hecha, EMHO más justa que nunca: canela fina. Julián Díez, Eduardo-Martín Larequi (¿todavía no conocen su excelente sección de crítica literaria en Lengua en secundaria?), Iván Fernández Balbuena, Jairo Ríos, Alberto García-Teresa, Enric Quílez…

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Ex Machina, Viuda Negra, El Derrotista y Magic Boy

Tiempo de Saló. Tiempo de novedades y gastos. Tiempo de ilusiones y de decepciones. Entramos por la directa con mis primeras compras que, como suele ser habitual, no son precisamente de mi lista de cien euros por aquello de que muchas cosas todavía no habían llegado a la librería cuando me pasé por ella. Y comienzo con un título que, creo, agradará a los seguidores de las series de televisión norteamericanas de la última hornada.

Ex Machina: Estado de emergencia. Historia de presentación de unas de las colecciones de superhéroes que más está dando que hablar. Partiendo de la premisa de moda de los últimos años (¿cómo sería un superhéroes de existir realmente?), y con un tratamiento muy televisivo (en este caso en entorno político, como El ala oeste), Brian K. Vaughan consigue un resultado óptimo fundamentado en una estructura inteligente. Lejos de plantear una narración lineal, en el número de presentación fragmenta la historia del héroe, La Gran Máquina (el único que aparece en el tebeo), en varias etapas: antes de ganar los poderes, el momento en que los manifiesta, sus primeros pasos, su posterior elección como alcalde de Nueva York,… Y las mezcla de la forma más fluida que recuerdo haber leído en los últimos tiempos, consiguiendo una presentación de lujo. Posteriormente se desarrolla la primera historia larga (cuatro números), más centrada en la interacción de personajes, que mezcla de forma equilibrada la trama superheroica, la historia política, la temática social y unos leves toques policiacos. En la parte gráfica tenemos a un Tony Harris en plenitud de facultades que sabe sacarle el máximo partido a sus referencias fotográficas sin caer en el estatismo extremo de otros artistas que utilizan la misma técnica. Me ha enganchado.

Richard K. Morgan es el autor de la adrenalítica, enrevesada y bien resuelta Carbono alterado; un cruce ejemplar entre ciencia ficción, la novela negra y las películas de James Bond. Los editores de Marvel, en su búsqueda de escritores más o menos mediáticos que atraigan hacia sus cómics nuevo público, le captaron para escribir historias de uno de sus personajes secundarios, La Viuda Negra. El resultado se puede leer en el tomo Hogar, dulce hogar.

El modus operandi es nítido: hacer historias a lo 007 con un toque más racial, arranques más violentos, lenguaje más soez, unas libras más de carne,… (no por nada estamos ante un cómic de la línea MAX). La pena es que tanto exceso desemboca en un resultado decepcionante. No hay frescura, la historia que reformula el origen de la Viuda está más vista que el baile de caderas de Shakira y el dibujante inicialmente contratado, Sienkiewicz, pega la espantada después del primer número para encargarse únicamente del entintado de un más canónico y anodino Goran Parlov. Aun así depara (contados) buenos momentos y tiene gotas de un humor negro iconoclasta. Las portadas de Greg Land son tan buenas que curan el estrabismo. O lo fomentan.

En el reciente festival de cine y cómic que se ha realizado en Santander tuve la fortuna de ver junto a Jean Mallart American Splendor. Una maravillosa película, al límite del documental, centrada en la vida y obra de Harvey Pekar (para mi un desconocido). Tenía muchas ganas de acercarme a este autor y nada mejor que este El derrotista, publicada por Planeta coincidiendo con el Saló.

Estamos ante una historia autobiográfica centrada en los primeros años de vida de Pekar, hijo de judíos emigrados de Polonía, crecido en barrios de clase media baja y con una personalidad que compendia una serie de trastornos que van de la conducta obsesiva compulsiva a un enorme complejo de inferioridad. La historia es lo que podríamos llamar realismo extremo: Pekar no se esconde y plasma su vida tal y como recuerda, reflejándose a través de un personaje nada idealizado que se muestra enormemente sincero. Para ello va recorriendo estampas fundamentales de su vida muy bien hiladas. En esto me ha recordado al tono que reproduce Philip Roth en su notable La conjura contra América.

Por último, siguiendo la recomendación de dos avezados connaiseurs como fonz o xoota, me pillé este tebeo sin siquiera echarle un vistazo. Eso se le llama fé ciega. Y, pena me da decirlo, menuda cagada. Si lo hubiese hojeado seguramente lo habría dejado allí donde estaba, porque no es para mi. Es tan tan tan naif, que me resulta absolutamente indisfrutable.

Magic boy, de James Kochalka, recopila historias cortas que van de una a diez páginas en las que el autor coge pequeñas escenas de su vida cotidiana (coger una bici para hacer la compra, un flexo bajo el que dibuja que se rompe, una tarde de verano junto a su pareja), y las somete a una leve deformación fantástica (él se ilustra como un elfo, los animales hablan, a la bici hay que atarla para que no se «escape»). Así consigue que algo completamente habitual tenga matices extraños… Pero como las anécdotas son eso, anécdotas, no hay nada más (y si lo hay soy incapaz de verlo). Además el dibujo tiene un tamaño enorme. La historia larga de dos viñetas por página parece absolutamente desproporcionada, como si se hubiese ampliado dos o tres veces y remontado para imprimirse en formato comic book, con un aspecto final feo y deslucido.

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Mi escritorio

Imitando a santos varones como Alfredo Álamo, Juanma Santiago o Jean Mallart, y viendo que no tengo tiempo para terminar algunas cosas que tengo a medio escribir (llevo tres tardes encerrado haciendo una presentación de powerpoint para la fiesta de despedida de los alumnos de 4º de E.S.O.; llevan toda su vida en el colegio y hay que emocionarles en la medida que se pueda), dejo testimonio de cómo está mi escritorio a día de hoy.

Sí, ya sé que la ilustración de James Jean no es la más depurada para situar como fondo de escritorio. Pero sus portadas para Fábulas me encantan.

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Un blog fundamental para el aficionado a la ciencia ficción en España

Echándole un vistazo al extreme tracking con el que controlo las visitas, y curioseando el camino que lleva a los internautas hasta estos verdes pastos (aviso; en julio atacaré con una recopilación de esta información. A su lado las mutiladas follando y Darth Vader follando con el traje son un juego de niños), alguien buscaba el blog de Juan Carlos Planells. Servidor desconocía que existiese, así que mirando en google… lo he encontrado. Y, sorpresa, sorpresa, entre varios relatos que si tengo tiempo supongo que leeré, comentarios de noticias variadas, series de televisión, cine,… hay una serie de artículos im pres cin di bles que abordan la historia de la ciencia ficción en España desde sus entrañas: cómo se elegían los libros que formaban las colecciones clásicas de ciencia ficción (al loro con Superficción, que es de traca), cómo se hacía un fanzine, Cómo se han reaprovechado las antiguas traducciones (a destacar el estudio sobre las dos ediciones de Todos sobre Zanzíbar; según su opinión la edición de Acervo sigue estando por delante de la moderna de La Factoría),… Son textos valiosos, repletos de erudición, que abren ventanas hasta ahora desconocidas (por lo menos para un servidor), y que incluso tratan temas costumbristas: ¿alguna vez se ha preguntado cómo era la oficina desde la que se gestaba Nueva Dimensión? ¿O las primeras cenas del fandom? Es una lástima que no haya un archivo por temas para tenerlos todos reunidos en sus respectivas categorías. La pega… que el tamaño de la letra original no ayuda demasiado. Nada que no solucione un correcto uso del navegador.

Si disponen de tiempo merece la pena zambullirse en el blog para ir leyendo las entradas que ha escrito desde diciembre de 2005 hasta hoy. Es lo que llevo haciendo desde que lo he descubierto hace un par de horas, en vez de trabajar. Ahora me tendré que poner con la memoria del Plan de Atención a la Diversidad. ¡Qué cruz!

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(Posiblemente) Última entrevista a Stanislaw Lem

A través de una lista de correo, Alberto García-Teresa ha facilitado el enlace en el que se puede leer la que puede ser la última entrevista concedida por Stanislaw Lem, hecha días antes de su muerte. La realizó Ángeles López para la revista electrónica Literaturas.com. Si les gusta Lem no se la pierdan, especialmente si han leído su última obra publicada en español: Provocación.

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Callejones sin salida y Laberinto de espejos

Siguiendo con recientes lanzamientos editoriales que están pasando bastante (por no decir absolutamente) desapercibidos y debieran generar más atención, tanto por lo que contienen como por lo que implican, me centro ahora en los dos volúmenes recopilados por Berenice en su colección El Nogal Negro que contienen la narrativa breve «completa» de Rodolfo Martínez: Callejones sin salida (cuentos de ciencia ficción) y Laberinto de espejos (cuentos de fantasía y, como le gusta decir a Martínez, fantasía oscura). Escribo lo de completa entre comillas porque, con un criterio que me parece la mar de acertado, el autor ha decidido prescindir de una serie de obras iniciáticas que, por su calidad, no merecían una reedición. Aunque saber que el título de uno es «El chico de la moto es el rey» tira mucho.

Esto de publicar narrativa breve completa es algo habitual. Incluso ha habido autores surgidos del fandom que han tenido sus respectivas publicaciones en este sentido; sin ir muy lejos tenemos por ahí libros que se aproximan a esta condición con autores como César Mallorquí, León Arsenal o Rafael Marín. No obstante, atendiendo a criterios de profesionalidad, distribución, completitud y relevancia, olvidándonos de El círculo de Jericó, la iniciativa de Berenice es la que, en mi humilde opinión, mejor se aproxima al ideal de unas obras completas, con un esfuerzo tras ella que se puede tildar de magnífico.

Ambos volúmenes tienen un handicap severo: su precio. Callejones se va a los 20 € (283 páginas) y Laberinto a los 17 € (192 páginas). Sin embargo en este detalle influyen aspectos a tener en cuenta como el que estemos ante la labor de una editorial (muy) pequeña que no tiene detrás un éxito de ventas que mantenga el resto de la línea, o el riesgo que supone publicar libros de relatos de un autor que, lamentablemente, a pesar de su premio Minotauro, sólo es conocido entre los aficionados al género. Además la calidad de la edición, salvando las portadas (lo siento, la de Callejones me parece horrible), está cuidada al máximo. El papel es bueno, el tamaño de letra aceptable, las erratas brillan por su ausencia, en el segundo volumen se incluyen los poemas escritos por el autor, éste ha escrito un epílogo comentando el material seleccionado,… Sólo se echan en falta unas tapas duras como las que gozan otros productos de la casa (Cero absoluto)

Además por lo que llevo leído (y releído) el material recopilado es bueno. Cierto que son unas obras completas y hay un poco de todo, pero hasta en las muestras más bisoñas como los cuentos que forman la secuencia Horizonte de sucesos tienen mucho que ofrecer al lector. Estas narraciones breves, de entre seis y ocho páginas, me han sorprendido porque a pesar de su ligereza solventan con gracia la papeleta de hacer ciencia ficción hard en españa. Y hay material como «El jinete solitario» que sigue conservando intacta toda su potencia.

Retornando a los otros autores que han visto recopilados la mayoría de sus cuentos en un volumen, y entrando ya en el cierre lacrimógenodemagógico propio de esta serie de entradas, la suerte de los tres nombres citados anteriormente ha sido triste. Por poner el ejemplo más sangrante (aunque lo de Rafa Marín con Pulp tiene delito), hoy en día César Mallorquí es loado por cualquier foro de ciencia ficción que se precie como tal, pero en su momento El círculo de Jericó pasó tan desapercibido que se olvidaron de él a la hora de repartir los premios Ignotus y fue recientemente (casi diez años después) saldado en cantidades industriales.

Sin considerar lo que pueda ocurrir con los lectores de fuera (chicos, el aburreovejas es un producto del fandom, por el fandom y para el fandom), al final los lectores de unos géneros como los nuestros, y por extensión los propios géneros, se miden por las iniciativas que deciden apoyar con sus compras. Esperemos que en estos años hayamos mejorado algo y esta obra completa tenga mejor suerte y nos permita que otros autores gocen de estos volúmenes. Porque sino un servidor se va a quedar sin ver en sus estanterías unos cuentos completos de José Antonio Cotrina (no se llamará Cotrinomicón, pero el título mola mazo), Ramón Muñoz, Eduardo Vaqueizo,… Y me lo voy a tomar muy mal.

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Franco, una historia alternativa

Recientemente he leído Franco, una historia alternativa, una colección de relatos que, ahora que se cumple el setenta aniversario del inicio de nuestra Guerra Civil, pretendía hacerse un hueco entre el marasmo de novedades que han llegado a nuestras librerías aprovechando la efeméride. No tengo ni la menor idea de cómo ha ido la empresa, pero viendo la escasa atención que está teniendo en los foros, parece que entre el público del fandom ha pasado desapercibida.

Cayendo en el malditismo, lo tiene todo para que así ocurra: son relatos, están escritos por autores españoles, no parece haber aventura/evasión, no ha habido promoción (cosa que se arreglará un poco durante la La semana negra y la AsturCon; todos los autores están invitados y la Guerra Civil será este año uno de los temas centrales de este descentralizado evento),… Sin embargo aparte de los autores (Juan Miguel Aguilera, Santiago Eximeno, Rafael Marín, Javier Negrete, Eduardo Vaquerizo,…), la condición inédita de la mayor parte de la selección y la calidad media, más que aceptable, hay una circunstancia que hace de Franco, una historia alternativa algo que me atrevería a calificar como único. Un detalle del que también se ha dado cuenta, por ejemplo, Juan Carlos Planells en una crítica escrita para Bem On Line: estamos ante una antología temática realizada íntegramente en nuestro idioma.

No es la primera; sin ir muy lejos en el tiempo hace unos años Espiral publicaba recopilaciones de las mejores historias que concurrían a su premio de relato. Concurso que al tener cada año un tema fijo (globalización, la estación espacial internacional,…) convertía esos libros en antologías temáticas. Pero creo que ésta es la primera vez que, imitando al modelo anglosajón y desde el ámbito profesional, un seleccionador encarga a varios autores una historia de temática (más o menos) cerrada y las inserta entre otras historias ya publicadas para ofrecérselas a los lectores. Una forma de trabajo que, con variaciones, nos ha permitido disfrutar de Hitler victorioso, Sexo alienígena, Última etapa, Vampiros, Extraños compañeros de cama,… y que pone de manifiesto que las cosas, en lo que a la edición de literatura fantástica, están cambiando a mejor.

Sin embargo el peligro de que la iniciativa sea simplemente una excepción y no vuelva a repetirse en tres lustros está ahí. Esperemos que al menos el público de fuera se sienta atraído por ella, porque si tenemos que depender únicamente del mundo aficionado el futuro pinta oscurillo. Y nos quedaremos sin otras colecciones con historias alternativas (anda que nuestra Historia no puede dar juego), o que giren (y especulen) sobre temas como el futuro de España, el deporte a mediados del siglo XXI, la clonación, los juguetes,… ¡qué se yo! Y seguiremos leyendo y escribiendo diatribas en plan ¿por qué no tenemos más reconocimiento?. Y añoraremos que nuestros autores tengan la misma aceptación que sus colegas anglosajones. Y seguiremos a la misma distancia de la utópica profesionalización. Y seguiremos encontrándonos comentarios tan inútiles como éste (o los que escribiré próximamente), que servir sirven de bien poco.

Nota: He publicado en Dreamers una reseña de la antología.

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