El Prestigio

Aprovechando que ya está en internet el primer trailer de El Prestigio, la adaptación que los hermanos Nolan han realizado de la novela de Christopher Priest, recupero la reseña que escribí al poco de ser publicada en España por Minotauro, allá en el 2002. Hay polémica a la hora de considerar cuál es la mejor novela de Priest. Mucha gente se decanta por La Afirmación o, incluso, por El Glamour. Personalmente me quedo con ésta.

El arte de contar historias tiene mucho que ver con la magia y la prestidigitación; se realizan toda una serie de maniobras encaminadas a convencernos de que algo que en principio se reconoce como no cierto ha ocurrido delante de nuestros ojos, dependiendo nuestro grado de satisfacción únicamente de la habilidad del «mago» y de los movimientos que haya hecho para conseguirlo. En esta novela, Christopher Priest conjuga ambos roles y realiza un excepcional número de ilusionismo literario en consonancia con la historia que ha decidido contarnos. Nos sumerge en el apasionante mundo de la magia de finales del siglo XIX, cuando la palabra Mago estaba envuelta en un halo de reverencia que hoy en día ha perdido.

El Prestigio cuenta la rivalidad entre dos Ilusionistas de indudable valía, Alfred Borden y Rupert Angier, enzarzados en una cruenta batalla por un motivo en principio desconocido. Para desvelar el misterio detrás del desencuentro, Priest utiliza la narrativa en primera persona haciendo que sean ellos, Borden primero y Angier después, los que nos cuenten sus vidas desde su punto de vista, abriendo la posibilidad de que puedan revelarnos medias verdades que el lector debe juzgar a posteriori con el fin de descubrir lo cierto o falso que hay en ellas.

Sin embargo Priest no está interesado únicamente en construir una novela de misterio entorno a este asunto, sino que introduce el mundo del ilusionismo por el que siente auténtica fascinación. Así, utiliza el diario de Borden como una especie de guía en la que desvela diferentes aspectos de dicha profesión, como el necesario ritual que sigue el Mago previamente a la realización del truco o la clasificación de estos en diferentes categorías según los efectos que produzcan. Y lo hace con una delicadeza sublime, sin desvelar ni un sólo truco, evitando que el lector pueda sentirse decepcionado ante la simpleza que sin duda se esconde detrás de muchos de ellos.

Pero he mentido. El autor sí que revela el funcionamiento de un truco: el nuevo hombre transportado, inventado especialmente para la ocasión. Éste es, sin duda alguna, el corazón de la historia y gran parte de El Prestigio está encaminado a revelar el secreto detrás de su realización. De hecho el truco sirve para confrontar las dos formas de entender la Magia que representan Borden y Angier: una más fiel a los principios clásicos, donde la vida entera del Mago está orientada a la realización de las actuaciones, y otra más tecnológica, más cercana al mundo y sociedad actual.

Priest alcanza aquí su cota más alta como narrador y confirma el camino que venía trazando desde finales de los años 70. Si en El Glamour, El mundo invertido o, mucho más claramente, en La máquina espacial ya dejaba entrever su pasión por H. G. Wells, en El Prestigio se reafirma como su legítimo heredero, tejiendo un romance científico de los que hacen época y que rompe por completo las etiquetas genéricas para aunar en la narración todo lo que se puede esperar de un libro de temática fantástica. Asimismo, aporta una habilidad deslumbrante para jugar con lo que presume conocer el lector y lo que realmente conoce. Porque, a imagen y semejanza de los grandes ilusionistas, sabe distraer la atención del espectador llevándola allí donde desea mientras realiza su número. Y de ahí hace brotar algo a priori imposible de conseguir en una obra que puede tildarse de época: verdadero sentido de la maravilla.

Sobre la edición que nos presenta Minotauro hay que decir que esta vez el resultado es más que mediocre y se encuentra muy lejos de lo que uno puede esperar de un sello de tanto renombre como el suyo, especialmente en lo que a la corrección de la traducción se refiere, aunque también hay algunos errores tipográficos de bulto bastante enervantes. Esto fastidia especialmente ya que estamos ante la que es, seguramente, la novela del año.

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Próximos escritores españoles haciendo las europas

La primera noticia la tuve en los momentos previos a la Septentrión, pero no se podía decir en abierto hasta la plena confirmación. Ahora que los contratos ya están firmados, y hay más autores de por medio, se puede anunciar lo siguiente.

En Turquía una editorial va a publicar Las fuentes perdidas de José Antonio Cotrina, Danza de tinieblas de Eduardo Vaquerizo y las dos novelas de Sherlock Holmes de Rodolfo Martínez.

Además La sabiduría de los muertos va a aparecer tanto en Portugal como en Polonia.

Desde un punto de vista de escritores de fantástico no es una noticia sorprendente. José María Merino, José Carlos Somoza, Elia Barceló o Juan Miguel Aguilera han tenido bastante éxito en otros países europeos y autores como Javier Negrete o Rafael Marín ya saben lo que es hacer las europas con sus novelas. Pero gusta que libros así tengan la oportunidad de llegar a lectores de otros países. Y lo de Turquía es un puntazo.

Editando (22:30): Juan Miguel Aguilera anuncia en los comentarios que La locura de Dios aparecerá en Rusia y Rihla en Portugal.

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AsturCon 2006: Premios Xatafi-Cyberdark

Como comentaba ayer, durante la espicha de la AsturCon se leyó el resultado de la primera edición de los Premios Xatafi-Cyberdark de la crítica de literatura fantástica a las mejores obras publicadas en España en sus respectivas categorías. Anarroseando a Fidel:

Novela nacional (premio dotado con 350 euros cedidos por la libreríavirtual www.cyberdark.net):
– Eduardo Vaquerizo, Danza de tinieblas (Minotauro).

Novela extranjera:
– Kazuo Ishiguro, Nunca me abandones (Anagrama).

Relato nacional (dotado con 150 euros aportados por www.cyberdark.net):
– Lorenzo Luengo, “La cotorra de Humboldt” (Artifex Tercera Época vol. 1).

Relato extranjero:
– Mike Resnick, “He tocado el cielo” (Gigamesh nº 42).

Iniciativa editorial destacada del año:
– Gigamesh, por Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos y Luna de miel en el infierno, y otros cuentos de marcianos, de Frederic Brown.

La entrega de premios llegó a continuación de que Javier Cuevas anunciase el ganador del premio Avalon de relato: Daniel Pérez Navarro por «Mobymellville». Allí salimos Julián Díez como secretario, Fidel Insúa y un servidor como jurados y Fernando Ángel Moreno como presidente de la Asociación Cultural Xatafi. Julián fue leyendo una a una las cinco categorías y sólo en las dos últimas alguien pasó a recoger los premios: Luis G. Prado como uno de los editores de Artifex, revista que publicó el relato de Lorenzo Luengo, y Eduardo Vaquerizo como autor de Danza de tinieblas. El primero recordando las palabras que intercambió con Lorenzo cuando le comunicó la publicación de su cuento, algo así como que con esa historia iba a romper definitivamente entre el público, y el segundo agradeciendo al jurado su elección, a Xatafi la iniciativa y a todas las personas que le apoyaron durante la escritura de la novela su ayuda.

Eduardo Vaquerizo agradece el premio en su Guarida silenciosa

Personalmente estoy satisfecho con el proceso y el premio. Salió una gran lista de finalistas que funciona de fábula como sugerencia de lecturas (escribí sobre ella aquí), y los ganadores son acordes a lo que se podría esperar. Ahora sólo queda esperar a que llegue el año que viene y la segunda edición. Con nuevo jurado y la tarea de, primero, crear otra lista de finalistas. Después, intentar conseguir el mejor resultado posible. Y, finalmente, engrosar el palmarés del premio. Dentro de unos años, si David Fernández sigue poniendo el dinero y las gentes de Xatafi su trabajo, va a dar gusto observar el palmarés. Si no al tiempo.

Y desde aquí quería felicitar a los ganadores y todos los finalistas. Hicieron del año 2005 un gran año que será bastante difícil de olvidar. Supongo que de ellos, y del resto de autores, depende.

Fotos cortesía de Paula (cámarareflexwoman)

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AsturCon 2006: Recuerdos a vuelapluma

Con esto de que estoy de vacaciones me he permitido el lujo de tirarme el día de ayer grogui en casa, recuperándome de las 36 horas que pasamos en Gijón disfrutando de la AsturCon 2006. Encuentro entre aficionados y escritores de literatura fantástica que he disfrutado todavía más que en ocasiones precedentes. En parte por el buen ambiente del que participé pero también por la fantástica organización que estaba atenta a cada detalle: el grupo Avalon. Es difícil coordinar a las más de cien personas que allí nos dimos cita (dos autobuses hasta arriba en la Espicha más todos los que se pasaron en algún otro momento) y no hay queja posible. Chapó.

Mirándome el ombligo y dejando para próximos días la información de interés público me surgen los siguientes recuerdos…

… El vuelo que traía a Julián Díez desde Madrid sufrió un retraso y no pudo asistir a la mesa de blogs. Un servidor fue alistado para ocupar su lugar y sumarse a Álvaro Ibañez, Sergio Iglesias y Alfredo Álamo para explicar de dónde surgen los blogs, por qué lo hacen, qué problemáticas presentan,… Analizado con un poco de distancia fue una lástima porque conociendo las opiniones de Julián habría dado mucho (más) juego. Eso sí el contraste era curioso. Allí teníamos a uno de los creadores de Microsiervos, que cuenta con más de 700000 visituas al mes, y a su lado a Alfredo o un servidor que andamos dos órdenes de magnitud por debajo.

… Mi pareja fandomítica favorita, Iván y Carolina, otra vez exquisitamente disfrazados para la ocasión (aunque esta vez la ola de calor les jugó una mala pasada), me entregaron un original de mi personaje predilecto de la tira Buendía, el friki feliz. Algún día cuando deje de ser un aburrido seguidor de la corrección política lo pondré por aquí.

… Jean Mallart me preparó una pequeña (y grandiosa) encerrona con Irma Page y Mark Buckingham, que amablemente nos hizo un par de dibujos mientras se tomaba una cerveza. Como bien ha explicado Jean en su blog, es alucinante ver trabajar a un profesional y observar cómo en cinco minutos una serie de lineas a priori inconexas dan lugar a un Bigby como éste. Más cuando comienza a llegar público a mirar el trabajo, habla entre sí y no puedes entenderles (Mark no tiene ni papa de español). Además tuvo el detallazo de enseñarnos su último trabajo: un conjunto de ilustraciones para una novela gráfica compartida sobre Fábulas en la que van a colaborar artistas de la talla de James Jean, John Bolton, Charles Vess o Brian Bolland: 1001 Nights of Snowfall. En su caso unas páginas realizadas directamente a acuarela protagonizadas por un zorro y un grupo de trolls que son una pasada. Desde aquí quería agradecerles tanto a Mark como a Irma el detalle que tuvieron. Esperemos poder devolvérselo algún día con algo más que palabras (mi Miracleman ya está enmarcándose)

… A lo largo de los dos días hubo muchos encuentros con antiguos conocidos. Enumerar a toda la peña que saludé (muchos) y con los que hablé (menos) sería un problema porque me olvidaría de bastantes. Sin embargo me gustaría tener un recuerdo especial para Beta Orion, que ya ha sobrepasado la barrera de los 80 años, el forero más experimentado al que conocí hace cuatro ediciones cuando estábamos en Cyberdark.net. Ojalá cuando llegue a esa edad siga sintiendo lo mismo que él por lo que leo y tenga las mismas ganas de pasarme por un sitio así.

… Durante la espicha entregamos los premios Xatafi-Cyberdark de los que hablaré mañana y que fueron bastante bien acogidos. Aquí pongo una foto de la lectura del fallo en la que estamos, de izquierda a derecha, el secretario de esta primera edición, Julián Díez, Fidel Insúa y un servidor como jurados, y Fernando Ángel Moreno como presidente de la Asociación Cultural Xatafi.

… Por fin conocí en persona a Javier Bernedo, CloudXXI, el culo más inquieto de Cyberdark.net, un lector ultraexigente que sabe perfectamente lo que quiere y que se ha convertido en una referencia a la hora de encontrar literatura fantástica con calidad literaria (y tan contento que se fue con el premio concedido a Ishiguro). Como regalito me trajo desde Barcelona una suculenta guía de lectura de Christopher Priest escrita por Nicholas Ruddick. Dos momentos pasados a su lado: la tertulia que nos montamos el sábado por la tarde con blackonion e instanton. Mientras los escritores desnudaban a Franco y la Guerra Civil nosotros desmontábamos a Cristopher Priest, la adaptación de El Prestigio, Lem, Asimov, varios autores españoles, el fandom, los blogs,… Y las cerca de dos horas que se tiró rajando con Richard Morgan y su mujer, Virginia, de la que fui partícipe durante media hora. Daba envidia observar el arranque y lo rápidamente que iba hilando tema tras tema de conversación, como si fuesen colegas de toda la vida. Anda Cloud, ábrete un blog y dale un poco de vidilla a la blogsfera fantástica. Seguro que algunos seguíamos tu ejemplo.

… Las camisetas de la tertulia de Santander se dejaron ver no sólo entre sus miembros. Rodolfo Martínez, Juanma Santiago y Germán Herrán la exhibieron con porte y gallardía.

… Libros compré muy poquitos. Leyes de mercado del cañero Richard Morgan, que me llevé debidamente dedicado incumpliendo mi norma que sólo me permite tener firmado el libro que más me gusta de todos los que he leído de un autor (después de lo que contó Morgan sobre Minotauro se me quitaron las ganas de tener dedicado Carbono alterado); La isla de los espíritus de Henry Treece, que despide un irresistible aire romántico (no confundir con rosa/historia de amor); y una recopilación de La trilogía de Nueva York de Auster por 3€. Además Alberto García-Teresa, vía Fidel, me prestó Los arácnidos, la recopilación de cuentos de Félix J. Palma que espero devorar en Agosto.

Y más cosas que aparecerán en alguna próxima entrada o en la crónica que voy a escribir para Estación de nieblas. Por último hubo una pésima noticia de la que nada puedo decir (siento tirar la piedra y esconder la mano, pero es lo que hay) hasta que se haga pública y que nos dejó a los que la supimos de ella entre tristes y cariacontecidos. Pronto se sabrá. Y habrá que comentarla.

Fotos cortesía de Germán y Luisa.

Nota: Se puede acceder a más fotos en el álbum de Alvy, en el que hay un seguimiento especial a la mesa de los blogs.

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La Casa de la Colina Negra

La Casa de la Colina Negra es la novela con la que José Antonio Cotrina inicia su carrera como escritor de literatura juvenil. Como ya he reconocido otras veces, gran parte de lo que ahora se entiende por novela juvenil me saca de quicio; sobre todo de los libros que aparecen publicados en las colecciones específicas orientadas hacia el lector escolar (lo que se denomina Plan lector). Dejo claro que no soy el lector blanco de esos libros, pero hay detalles que encuentro particularmente enervantes.

En muchas ocasiones recurren a personajes jóvenes que no se parecen en nada a los de hoy en día observo en mi puesto de trabajo y que surgen de la idealización de lo que un autor entrado en años crea entre lo que él era y lo que conoce de la juventud actual a través de las series de televisión. Existe una obsesiva necesidad de educar valores que surge a través de estereotipos como, por ejemplo, ese amigo del protagonista que le da al alcohol y después de una tajada monumental tiene un accidente de moto o el padre del amigo que pega a su mujer. Y suele estar presente el didactismo facilón en plan ¿No sabes lo que es la leyenda de la Atlántida? Espera que te lo voy a contar (perorata de tres páginas sobre el tema).

Los dos últimos detalles son valiosos en sí mismos y no tendría nada que decir si no fuese porque suelen afrontarse sin ningún criterio narrativo, ni afán de «enmascarar» el mensaje, con un exhibicionismo rayano en lo pornográfico. Por fortuna en La Casa de la Colina Negra no hay (bueno, un poquitín sí) nada de esto porque no se ha puesto el carro delante de los bueyes; Cotrina primero escribió la novela y después se preocupó de «moverla» para publicarla en una colección de literatura juvenil, sin la necesidad de introducir las muletillas que los editores demandan en esos libros. Colección que, dicho sea de paso, no está incluida en el mentado plan lector (tapa dura, precio por encima de 12 €). Y no entiendo muy bien por qué. Con un libro como éste, si interesa, es bastante fácil no soltar el libro mientras dura.

Con toda la intención, a parte de depurar su estilo al máximo, el autor ha dividido sus 350 páginas en capítulos de tres o cuatro páginas, jugando a suspender muchos de ellos en momentos «álgidos», con el resultado de que no puedes parar de leer. Esto, que es un recurso sibilino que a veces canta más de la cuenta, aquí funciona con plena naturalidad. No sólo se utiliza para cambiar de segmento narrativo (paso de un personaje a otro, de una ubicación a otra), sino que el montaje es sencillamente insuperable. Sirva como ejemplo el clímax final, con dos acciones paralelas unidas por un personaje «nexo» que va dando la alternativa entre ellas y que mantiene un ritmo elevadísimo, y constante, hasta el desenlace.

¿Pero de qué va el argumento? Víctor Torres es un niño que habita junto a sus padres, un mago y un hada, en la Casa de la Colina Negra. Un lugar donde los fantasmas deambulan por los pasillos, los ratones duermen en las zapatillas, las habitaciones cambian con regularidad de lugar y forma y hay un tiburón blanco en la piscina. Un vínculo con el mundo mágico y separado de él por un motivo ominoso hasta que Paula, un fantasma perseguido por La Sombra, llega al desván. A partir de ahí, como se puede suponer, todo se pone de vuelta y media.

Superficialmente estamos, con variaciones importantes, ante el arquetipo fundamental de la literatura de fantasía. Un niño destinado a cambiar el mundo y que es, además, el objeto de poder buscado por las fuerzas de la oscuridad y de la luz; un lugar encantado en el que se ha refugiado junto a sus padres; un proceso de iniciación repleto de contratiempos; un peligro omnipresente que amenaza a todo el mundo; una búsqueda que hay que culminar;… Una historia bien llevada y sin connotaciones éticamente cuestionables, agradable para el lector adolescente y que puede interesar al lector talludito. Pero lo realmente interesante de La Casa de la Colina Negra, y lo que me atre de la obra de Cotrina en general, es la rica imaginería que sitúa en cada una de sus obras. Aquí un tanto atenuada, sin la expresividad o riqueza de su anterior novela, Las fuentes perdidas, pero igualmente poderosa. Y con sus toques oscuros, pesimistas, maduros.

La Casa de la Colina Negra es el catalizador donde se condensa y cristaliza toda la potencia evocadora, tanto por lo que se describe como por lo que se sugiere. Un lugar donde se respira la magia, en el que la sorpresa aguarda a la vuelta del pasillo y que junto a los personajes simboliza la obsesión de Cotrina por el contacto entre las dos realidades: la cotidiana, la de todos los días, la nuestra, con la mágica, onírica, sobrenatural. Una comunión exquisita y fecunda de la que surgen un arsenal de reacciones, situaciones, criaturas,… de lo más variadas.

Hay detalles que no me han terminado de convencer, porque, para empezar, no está escrito para mi. Como un lenguaje demasiado directo, una formulación de la prosa sencilla y efectiva o los habituales lugares comunes de los que ya hablaba en una reseña que escribí sobre Las fuentes perdidas (lo del templo del amazonas es puro Indiana Jones). Y otras cosillas que, supongo, se corregirán a medida que el autor vaya puliendo sus artes en este nuevo campo.

Cotrina promete que esto de la literatura juvenil es una opción más a la hora de escribir y que aunque ahora esté centrado en ella (una novela nueva y una continuación de La Casa de la Colina Negra) no se olvida de sus historias de ciencia ficción o del universo de Las fuentes perdidas. Esperemos que sea así. Aunque si nos está dorando la píldora y piensa dedicarse al 100% a ganarse las lentejas en este sector tenemos dos motivos para regocijarnos. No sólo podrá ganarse la vida haciendo lo que le gusta sino que además tendremos buena literatura juvenil, apta también para otro tipo de público deseoso de una aventura sobrenatural sin afán de trascendencia.

No se olviden de ella si tienen un primo, sobrino, hijo,… de entre doce y dieciseis años y quiere regalarle un libro de temática fantástica. Una alternativa a Harry Potter.

Editado (2/2/2010): Para los que quieran un resumen La otra casa de la Colina Negra y no les apetezca leerlo, pueden encontrar uno muy completo en Resúmenes de libros.

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No queda na para la AsturCon

Todavía inmerso en el final de curso, que está durando más de la cuenta, me encuentro con que faltan apenas tres días para que comience la AsturCon; esa convención entorno a literatura fantástica que se integra en la programación de la Semana Negra de Gijón. El cartel de este año es, si cabe, todavía más atractivo que el del año pasado. A la habitual lista de autores patrios se unen dos escritores como Joe Haldeman y Richard K. Morgan. Aquí se encuentra el programa.

El acto central será la espicha del sábado por la noche, en la que a parte de disfrutar de las viandas, del baile de disfraces, de la conversación, de la sidra y del coancibuleo, habrá una cierta expectación por conocer el fallo del premio Avalon de relato y de los premios Xatafi-Cyberdark.

Si el año pasado la delegación cántabra ya fue nutrida (ver foto inferior, acompañados de dos nativos), este año, si las previsiones se cumplen, promete ser algo así como un desembarco casi total. Como que por primera vez en dos años el segundo sábado del mes no va a haber una tertulia en el Naroba. Una quincena de tersos y tersas dispuestos a participar en esa mezcla entre feria de pueblo y certamen cultural que es La Semana Negra.

Y como esto de los blogs están de moda y hay una actividad centrada en ellos, Sergio Iglesias ha ideado un botoncito con el cual podemos mostrar nuestro apoyo moral a la AsturCon. El mío ya se encuentra en la laaaaaaaaaaaaaaarga barra de la derecha desde hace dos semanas. ¿Tú no quieres añadirlo al tuyo?.

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El Azogue, de China Miéville

Acabo de recibir el avance de novedades de la editorial Interzona para el mes de Julio y confirman la publicación de El Azogue, de China Miéville. Como comentaba en la anterior entrada sobre literatura fantástica anglosajona vía Argentina, es la traducción de la novela corta «The Tain» que ganó el premio Locus del año 2003. 108 páginas. El precio en euros habrá que esperar a verlo en cyberdark.

El texto de contraportada

El Támesis ya no refleja nada y Londres agoniza en las secuelas de una invasión. Quienes no han muerto o desaparecido resisten como pueden, solos, en pandillas o integrados a las erráticas tropas que todavía buscan un significado para una guerra que parece perdida. La humanidad se disgrega, despavorida. Hasta hace poco, unos seres –los imagos–, prisioneros olvidados del hombre, habitaban el otro lado de los espejos condenados a la imitación; ahora gobiernan el cielo, anidan en estaciones de subterráneo y combaten en las calles bajo formas vacilantes. Neutral pero no indiferente, Sholl, el protagonista, ha estudiado a ambos bandos y cree tener un plan para poner fin a la guerra.Con una sorprendente economía narrativa y un estilo intenso y vertiginoso, Miéville se sirve de distintos géneros –terror, fantasía, novela postapocalíptica– y de una página de Borges para escribir una acuciante fábula sobre el poder, la sujeción y los modos de resistencia en tiempos de incertidumbre. Inédito hasta ahora en América latina, El azogue demuestra por qué China Miéville se ha convertido en uno de los principales renovadores de la literatura fantástica contemporánea.

Incluyen un par de citas a lo No coma hoy. Compre este libro y aguante el hambre hasta mañana

“Miéville ocupa la primera línea de aquellos escritores que usan las armas y herramientas del fantástico para definir y crear la ficción del próximo siglo.”
Neil Gaiman

“Enérgico, rufianesco, de inventiva constante, China Miéville continúa con su plan de reconstruir el género fantástico desde el subsuelo.”
M. John Harrison

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La muerte del nigromante

No tenía planes de leer esta novela, la primera que se publica de Martha Wells en nuestro idioma. Sin embargo entre las críticas positivas aparecidas en la red y la necesidad de cubrir la mayor cantidad de terreno posible en el premio Xatafi-Cyberdark le di una oportunidad. No pasó a la fase final por el elevado nivel de lo publicado durante el 2005, pero otro año, quizás, su suerte hubiese sido distinta.

La muerte del nigromante es una obra autónoma que pertenece a una serie de novelas que se desarrollan en Ile-Rien, un imperio mimético al Británico de mediados de nuestro siglo XIX. Desconozco cualquier dato del resto, pero por lo que se puede observar en sus cerca de 400 páginas su autora realiza un ejercicio del más elemental clasicismo. Recurre a los grandes maestros de la novela de aventuras y recupera una manera de narrar que, si bien no se había perdido, sí que se encontraba contagiada de vicios modernos como la adrenalina gratuita, efectismos vacuos, carencia de uniformidad, falta de continuidad,…

Sin entrar en demasiados detalles, su argumento parte de algo tan básico como una venganza para desgranar una serie de misterios que se refieren tanto a los planes de los protagonistas como a su pasado, y forman una enrevesada pauta que Wells, primero, enmaraña con virtuosismo y, después, deshace con minuciosidad. Por el camino acude a la acción, la interacción entre personajes, la investigación sobre el terreno y en bibliotecas, encuentros casuales, deus ex machina salva protas, homenajes deliberados a Conan Doyle,… y lo baña con un aire victoriano que despierta la complicidad de cualquiera que haya probado literatura proveniente de dicho periodo.

A destacar también el recorrido que hace por la ciudad de Vienne, que tanto recuerda al Londres de entonces como a la Viena de la que proviene su nombre (esos viajes por las alcantarillas), la atmósfera que despiden sus calles o los sólidos cimientos en los que fundamenta su presente. La Historia de Ile-Rien y toda la magia que se respira en Vienne son algo más que meros artificios y ayudan a que cobre vida.

Al final, ni resulta sorprendente, ni se sustenta en una estructura revulsiva, ni manipula al lector, ni se basa en temas de hondo calado, pero crea ambiente, está compuesta con oficio y depara una gratísima lectura. Si gustan las obras de intriga no olvide incluirla en su lista de la biblioteca. O de la compra.

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Literatura fantástica anglosajona, vía Argentina

Después de la crisis socioeconómica vivida por Argentina, desde la distancia se vislumbra el camino de la recuperación. Recuperación que, en lo que a nosotros nos toca (¿sobra decir que es la literatura fantástica?), se observa sobremanera en el nacimiento de una serie de colecciones en las que se vislumbra un enorme potencial. Los títulos que voy a citar a continuación suponen un complemento perfecto a los que van publicando las editoriales españolas. Rompiendo la baraja, no sólo se recuperan obras que ya creíamos perdidas o autores bastante desconocidos sino que, en lo que aquí sería un suicidio ritual, publican novelas cortas y relatos de escritores tan ásperos para una parte del público como exquisitos para otros.

A modo de resumen, atendiendo a lo que vamos sabiendo en España, tenemos la editorial Interzona, que en la colección Línea C y bajo la batuta de Marcelo Cohen, ha publicado la recopilación de relatos de M. John Harrison Preparativos de viaje, la novela de Gene Wolfe Paz, de la que próximamente veremos un comentario en C, o August Eschenburg, novela corta de Steven Millhauser que se sitúa en un Berlín a finales del siglo XIX en la que un inventor ha desarrollado todo tipo de complejos autómatas que fascinan a la sociedad de la época. Y para un futuro muy próximo tienen prevista la publicación de la novela corta de China Miéville El Azogue, que es como han traducido The Tain. Unos libros disponibles en la Tienda de Cyberdark y que no deben ser difíciles de conseguir en las librerías especializadas de referencia en Madrid o Barcelona (Miraguano, Gigamesh).

Asimismo tenemos el trabajo llevado a cabo por ese corredor de fondo que es Luis Pestarini, alma máter de la revista de ciencia ficción más longeva en nuestro idioma, Cuásar. Fruto de este esfuerzo nació el año pasado una colección de libros que, si consigue una cadencia interesante (por ahora sólo ha podido publicar el primero), puede ser mucho más que un acontecimiento puntual. El título elegido para su alumbramiento fue Oceánico, de Greg Egan, una recopilación de tres novelas cortas de un autor fundamental para la ciencia ficción de temática científica. En breve (espero), se prevé la aparición del segundo libro: Aterrizaje de emergencia, de Algis Budrys. Un escritor controvertido que personalmente me suele agradar.

Para redondear este incipiente pastel tenemos la editorial Cántaro, que ha publicado Matrices, una recopilación de Pat Cadigan que recoge relatos de los años ochenta. Una autora infrapublicada en nuestro país que escribe unos cuentos revulsivos, hipnóticos, sofocantes,… La pena es que no hay distribuidor en España y la única manera de conseguirlo es pidiéndolo directamente a Argentina a alguna librería.

Seguro que en papel hay más iniciativas interesantes, pero aquí quedan expuestas las que conozco. No estaría mal echarles un vistazo. Servidor ya tiene por aquí rondando el lirbo de Harrison. Gustándome como me gustaron los cuentos de El mono del hielo espero leerla en breve.

Nota: En lo que a El Azoge se refiere, quizás habría sido más apetecible una edición de Looking for Jake, una recopilación de la obra corta ¿completa? de Miéville. Pero cualquiera sabe si alguien se va a atrever o no con ella aquí.

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