Premio UPC 2005

Hacía cuatro años que no compraba el volumen recopilatorio del Premio UPC y este año decidí «romper» con la rutina. No tanto porque piense que no lo van a saldar como porque uno de los autores ganadores me motiva lo suficiente como para gastar los 17 euros que cuesta: Kristine Kathryn Rusch. Una escritora que es el (pequeño) descubrimiento anglosajón de la última etapa de la revista Asimov Ciencia Ficción en España y que, por los tres cuentos que seleccionó Domingo Santos para sus páginas, firma unas narraciones tan poco originales como bien construidas. El primero de todos y mi favorito, «Dieciséis de Junio en Anna’s», candidato al Ignotus al mejor relato 2004, es una melancólica añoranza que entronca con las mejores narraciones nostálgicas que ha producido la ciencia ficción («Luz de otros días» de Bob Shaw, «Nieve» de John Crowley o Remake de Connie Willis), que, todo sea dicho, me gustan más que a un tonto una tiza. Los otros dos cuentos, «Daño colateral» y «El bosque por los árboles», quizás estén un poco por detrás pero bien merecen una detenida lectura, especialmente el primero, centrado en el abuso de menores.

Pues bien, Rusch se hizo el año pasado con el Premio UPC con una novela corta, «Buceo en los restos del naufragio», que supone una nueva variación en la pequeña parte de su carrera que hemos podido leer. Un cuento con raíces clásicas que mezcla un tema que bien podría surgir de la ciencia ficción de los años 40 y 50, la exploración de pecios en el vacío espacial, con el retrato psicológico más elaborado de décadas posteriores. En primera persona, la capitana de la Nobody’s Business relata la exploración que, ella y su tripulación, realizan de una nave que han encontrado lejos de las rutas principales de navegación, a la búsqueda de cualquier cosa por la que puedan obtener beneficio. Una nave que se revela mucho más antigua de lo que en principio parecía y que promete riqueza y fortuna a aquéllos que sobrevivan a los peligros que encierra.

Cumpliendo con el retrato que me he hecho de su obra, Rusch no afronta ninguna revolución; ni siquiera se pueda decir que los elementos científicos sean fundamentales para su historia. Su exploración en el espacio bien podría ser en el fondo de un atolón del pacífico, la relación y tensiones que surgen entre los miembros del equipo las existentes entre cualquier equipo de cazatesoros de comienzos de siglo XXI, y la codicia que crece en su sensata capitana la que uno de nosotros podría vivir si apareciese ante nosotros la oportunidad de nuestra vida. Incluso la naturaleza del peligro que aguarda en el interior de la nave, cuando no peca de convencional lo hace de indefinición. Sin embargo «Buceo en los restos del naufragio» avanza con aplomo e inteligencia, la tensión que desarrolla se puede cortar con un cuchillo, las emociones que mueven y atenazan a los personajes resultan creíbles y consistentes y la factura final deja un buen sabor de boca.

La mención ha ido a parar a Vladimir Hernández, que ya había rozado el premio en ocasiones precedentes (años 2000 y 2003) y que vuelve a quedarse a las puertas. Su novela corta, «Semiótica para los lobos», confirma su buena mano para el cyberpunk más fiel a las raíces sembradas por Gibson y Sterling a comienzos de los 80, no sólo desde el punto de vista de escenario sino desde casi todos los puntos que conforman estas historias, como los personajes y los roles que desempeñan, la síntesis entre hombre y máquina o el uso del lenguaje para aproximarnos a una humanidad al borde de una singularidad tecnológica. De hecho el gran problema que presenta es que los lectores hastiados de corporaciones ajenas a los gobiernos nacionales, IAs fugitivas, grupos de hackers a su búsqueda, realidades virtuales en las que se puede vivir sin problema y demás parafernalia, van a encontrar más de lo mismo, con mucho hincapie en la parte estética y escaso en la sociopolítica.

Lo más interesante de «Semiótica para los lobos» está en el estilo. Hernández se ha enrocado en la composición gramatical y semántica de aquellos jóvenes neurománticos que intentaban una revolución en la ciencia ficción, ese lenguaje centelleante plagado de neologismos fruto de las nuevas tecnologías que han alterado el modus vivendi de la humanidad, y que dosifica con inteligencia y, a ratos, contención. Salvo en algún momento puntual, sale bien parado y consigue crear texturas lingüísticas a unos 50 años vista bastante naturales (dentro de su artificiosidad).

Lamentablemente el material que merece la pena leer termina aquí, justo en el meridiano del volumen. No hay más novelas cortas del certamen «grande» incluidas (este año sólo ha habido una ganadora y una mención), y en vez de hacer como en alguna otra ocasión y repescar alguna de las menciones que hace el jurado se apuesta por publicar las DOS menciones para miembros de la UPC. Y creo que, como otras veces, no les hacen un favor a sus autores. «Óbolo», de Eugeni Gillem, y «P. I. C.» de Albert Solanes, son obras iniciáticas que, a parte de adolecer del debido cuidado en el aspecto formal, aquejan un simplismo galopante que ni ofrece ni desarrolla argumentos trabajados, remitiendo a los peores momentos de este certamen, leídos, por ejemplo, en las entregas de los años 1995 o 2004. Quizás la más interesante de las dos sea «P.I.C.», un holocausto maquinista con algún pasaje intenso entre una inmensa mayoría que debería haber caído en la mesa de montaje. Aunque está mal comparar, no puedo callar que en el tercer número de Artifex Tercera Época hay una historia, «Lo que significa tu nombre» de Víctor M. Gallardo, que cuenta exactamente lo mismo en 75 páginas menos, con mucha más intensidad, emoción y, sobra decirlo, economía de medios. Y es que no todas las ideas valen para cualquier extensión. Mientras, «Óbolo» me ha merecido el mismo interés que me despertaría observar lo que es: el relato de una partida a un juego de rol masivo en la red. Es decir, ninguno.

Si alguien está interesado en el Premio UPC 2005 le recomiendo ser paciente y aguardar su seguro saldo. Aunque las dos novelas cortas de la categoría «profesional» son una lectura provechosa, no creo que valgan los 17 euros que cuestan. Y sí, reconozco que es triste decir que haya que pasar de un libro hasta su saldo. Pero en el caso del UPC se unen dos circunstancias no por conocidas menos ciertas de las que hablaré, como bien dice Miquel Barceló en uno de esos prólogos de libros fragmentados que últimamente proliferan en su colección, en una próxima entrega. A ella les emplazo.

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Macroencuesta sobre literatura fantástica en Literatura Fantástica

Mariano Villarreal, para celebrar el segundo aniversario de su portal Literatura fantástica, ha preparado una encuesta sobre literatura fantástica de 57 preguntas. Una iniciativa que, si hay una buena participación, puede ser un buen indicativo de por dónde respira el público lector de los géneros fantásticos que se mueve en internet. Como acicate, Mariano ha reunido varios lotes de libros aportados por editoriales como Alianza, La Factoría o Espiral y que tienen un valor unos 1500 euros.

Servidor ya ha participado, que son apenas diez minutos. La parte que más me ha interesado es la que se refiere a:

22.- ¿Cuál es tu libro favorito de género (indica también el autor)?Pequeño, Grande – John Crowley

23.- ¿Cuál es tu libro favorito de género escrito originalmente en castellano (indica también el autor)?

Después de dudar mucho, Novela de Andrés Choz – José María Merino. Los otros candidatos, Clara y la penumbra de José Carlos Somoza, Las historias naturales de Joan Perucho, La invención de Morel de Adolfo Bioy Casares y El círculo de Jericó de César Mallorquí.

24.- ¿Quién es tu escritor favorito de género?

Ahora mismo no hay dudas: Christopher Priest

25.- ¿Quién es tu escritor favorito de género en lengua castellana?

José Antonio Cotrina.

26.- ¿De quien de entre los siguientes escritores te gustaría leer su primer libro?

Guardo muy buen recuerdo de los relatos de José Antonio del Valle que publicó Artifex al final de su segunda época. Así que voté por él.

27.- Indica qué libro esperas con mayor ansiedad su publicación en España (indica también el autor)

The Quiet Woman – Christopher Priest

28.- Indica qué libros te gustaría ver publicados en España (indica también el autor)

George R. R. Martin, A RRetrospective
The Priest – Thomas M. Disch
y aunque no lo he puesto, me he acordado ahora de A Splendid Chaos de John Shirley (por el que puse, Harlan Ellison Essential: A 50 Year Retrospective)

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Actualización de C, Diciembre de 2006 (II)

Como supongo sabréis la mayoría, en la madrugada del domingo al lunes actualizamos la web de crítica de literatura fantástica C, el hijo de Cyberdark con las siguientes reseñas:

+ Aterrizaje de emergencia – Algis Budrys (Julián Díez)
+ Starplex – Robert J. Sawyer (Ignacio Illarregui Gárate)

Además recuperamos el primer artículo de uno de nuestros colaboradores que iba a aparecer en la portada de Cyberdark y que quedó inédito: Karel Čapek: la ficción más real. Un repaso a las claves de la obra fantástica de Karel Čapek, autor inteligente, certero y mordaz donde los haya, muy preocupado por la naturaleza del ser humano y comprometido con la sociedad que le tocó vivir. Uno de los escritores fundamentales del pasado siglo cuya obra sigue vigente a pesar del tiempo transcurrido.

La próxima atualización será, si todo marcha como debe, no nos atragantamos con el turrón ni acabamos en urgencias tras los excesos de estos días tan señalados (guiño al discurso del rey del próximo domingo), cuando den las doce campanadas (cosa de tener el sistema automatizado). Entonces nos aguardan cuatro nuevas reseñas.

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Nace la revista Hélice

En pleno camino para hacerse con el control del mundo, la Asociación Cultural Xatafi acaba de lanzar a la red el primer número de la revista Hélice, una publicación electrónica en formato PDF centrada en la crítica de literatura fantástica. El comunicado de presentación que han preparado dice lo siguiente:

Hélice: Reflexiones críticas sobre ficción especulativa es una nueva revista bimestral en PDF, de descarga gratuita, iniciativa de la Asociación Cultural Xatafi. Nace con el objeto de abrir un espacio en castellano para la crítica seria y rigurosa en la literatura fantástica y la ficción especulativa; un tratamiento que ponga de manifiesto la calidad de la narrativa del género pero que no tema en señalar sus defectos, a fin de poder contribuir a su mejora, lejos de la autocomplacencia. Queremos plantear una forma de crítica literaria digna con los textos, con los lectores y con los propios críticos.

Cada número consta de tres bloques: Reflexiones, artículos y ensayos con argumentaciones trabajadas y exentos de opinión ligera e improvisada, que pretenden aportar en el terreno del género, sugerir y hacer recapacitar a lectores, autores y editores; Críticas, donde se analizan novelas y antologías desde su perspectiva literaria, estudiando su construcción, sus propuestas estéticas e ideológicas y su implicación en su tradición narrativa, reflexionando sobre ellas para ayudar en su comprensión y buscar un mayor deleite, sin limitarse a orientar en la compra; y Críticas enfrentadas, donde se proporcionan dos interpretaciones de una misma obra, no necesariamente opuestas pero sí complementarias, que constatan la pluralidad y la riqueza de los buenos libros que posee el género.

El primer número de la revista se puede descargar desde aquí.

A priori, para leer, me resultan más asequibles los portales que las revistas en formato pdf. Entré en el mundo de los artículos en la red a través de El archivo de Nessus, Bibliópolis o, un poco más tarde, Cyberdark y los pdfs me producen pereza; no me siento cómodo leyéndolos en pantalla y soy agarradeti con el papel y la tinta de la impresora. Pero entre que la maquetación que ha preparado Alejandro Moia es espectacular, muy legible, y que tengo una Palm, todo se soluciona (más si se convierte el pdf utilizando el programa RepliGo).

Además, el contenido de este primer número es aquilatado. En sus 41 páginas reúne:

+ «Sobre la Crítica», de Fernando Ángel Moreno
+ «La guerra de las galaxias y el mito artúrico», conversación entre Luis Alberto de Cuenca y Enrique Martínez Rico
+ Críticas de: «Que la Fuerza te acompañe», por Juan Manuel Santiago, «La mujer del viajero en el tiempo», por Eduardo Vaquerizo, «Negro», por Javier Vidiella, «Señores del Olimpo», por Eduardo-Martín Larequi, y «La casa de la colina negra», por Fidel Insúa

Bueno, también aparece un servidor con el texto que estaba escribiendo hace un mes y que me estaba trayendo de cabeza.

+ Crítica enfrentada de «Jonathan Strange y el señor Norrell», por Ignacio Illarregui Gárate y Alberto García-Teresa.

Texto en el que he contado con la corrección de mi buen amigo Iván Fernández Balbuena, que me hizo valiosas sugerencias.

Por ahora únicamente he leído la crítica que Eduardo-Martín Larequi hace de Señores del Olimpo, y su comentario es de alto octanaje.

Sólo me queda felicitar a la gente de Xatafi por esta iniciativa que, espero, se pueda asentar durante las próximas entregas.

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Cena de Navidad de la TerSa 2006

Acabo de rellenar los boletines de mis alumnos de 2º de E.S.O. y tengo la sinapsis a punto de fundirse. No tanto porque los resultados sean malos, que no lo son (aunque, claro, podrían ser mucho mejores), como por tener que poner el máximo de atención para evitar errores y rellenar el cuadro de observaciones sin repetir frases que ya he escrito tres boletines atrás. El caso es que no he escrito nada sobre la cena de Navidad de la tertulia de Santander que celebramos este Sábado y no viene mal recordarlo. Así poco a poco las neuronas se irán reponiendo con vistas a la próxima entrada aburreovejas, que últimamente, la verdad, a parte de reducir su contundencia se están espaciando más de la cuenta.

La «tradición» nació hace en el 2004, el primero de reunión de nuestra tertulia, y por ahora las cosas van por un camino que entonces no nos podíamos ni imaginar. El primer año nos reunimos alrededor del menú mexicano del Antonio, un restaurante tradicional del centro de Santander, cerca de una veintena de comensales; la mayoría locales más las incorporaciones de César desde de la Tertulia de Bilbao, José Antonio Cotrina desde Vitoria y Manu, la chica de Manuel de los Reyes, recién llegada de Alemania.

Un año después, en 2005, le tocó el turno a la comida japonesa de Sakura, el único de Santander (creo), esta vez con una veintena larga de participantes, que menguó levemente en lo que a los locales se refiere pero que se vio engrosada con la participación de la gente del grupo Avalon de Gijón, otra vez el bueno de Cotri, un César auxiliado desde la TerBi por Ricardo Manzanaro, Alejo Cuervo,…

Y este año… después de recorrer varios restaurantes del centro de la ciudad e irlos descartando por motivos tan variados como las exageradas condiciones para reservar (casi parecía que pedíamos una hipoteca), el espacio limitado, el precio excesivo,… nos hemos decantado por retornar al Antonio, que suele satisfacer a todos. Sólo que esta vez seremos casi el doble: 35. Será divertido ver qué tal entramos, si gusta el menú que tenemos concertado (a un precio la mar de ajustado), el ambiente general,… Desde luego es una gozada para los locales recibir a la gente que viene de fuera con esas ganas de pasarlo bien y charlar un poco.

El plan es el siguiente:

+ 20:30 Primer punto de encuentro: Naroba. Calentamiento de garganta con agradables conversaciones con viejos (y nuevos) amigos, y de estómago con el variado repertorio de cerveza.+ 22:15 Segundo punto de encuentro: Antonio (calle Rubio). Menú desgustación mexicano en buena compañía por menos de 20 euros.

+ 01:00 Tercer y último punto de encuentro: No es el Temple pero yo sólo me acuerdo de este nombre (antiguo Bola de Oro). Gran fin de fiesta en el lugar donde hicimos el gran fin de fiesta de la Septentrión. Mesas para charlar, música para bailar, billares, dardos, falling,… Hasta que el cuerpo aguante (el año pasado servidor se retiró a las 5:00)

Y después de la cena, también por tercer año, haremos el intercambio de regalos. Todo el que desee participar puede traer un libro aparecido durante el último año (hemos puesto precio entre 12 y 18 euros, aunque este tope superior salta por los aires cuando te pones a ver qué novedades son interesantes), y las cartas del tarot se encargarán de repartir suerte (en la foto se puede ver al santo varón Jean Mallart sacando brillo a su flamante La historia de tu vida)

La pena es que en esta ocasión faltarán algunos de nuestros participantes más queridos. Manuel de los Reyes y Manu se tienen que conformar con leernos desde Alemania; otra Navidad lejos de uno de sus hogares. Marc R. Soto ha emigrado a los madriles por motivos laborales y fallará por primera vez. Y ocurre lo mismo con Cotrina, que tiene en la tierruca su segundo hogar pero que tampoco puede acercarse. Un abrazo para los tres y esperemos que el año que viene podáis estar con nosotros en la cuarta edición.

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Contra el mundo, contra la vida

Contra el mundo, contra la vida es una encendida defensa de la figura de Lovecraft como uno de los escritores fundamentales del siglo XX. Estructurado entorno a breves capítulos, Michel Houellebecq va planteando las razones que le conducen a esa idea desde puntos tan diversos como los conceptos que germinaban en sus relatos, la manera de desarrollar la narración, su obsesión por las descripciones científicas, su condición de pionero, la influencia que ha tenido posteriormente en toda una serie de escritores,… Acompaña su exposición de breves fragmentos de algunos de los cuentos más señalados de Lovecraft para enfatizar cada idea.

Houellebecq continuamente da rienda suelta a su activismo y emite ideas provocadoras, como la que se puede leer en el párrafo inicial

La vida es dolorosa y decepcionante. Por lo tanto, es inútil escribir más novelas realistas. Ya sabemos a qué atenernos sobre la realidad en general; y pocas ganas nos quedan de saber algo más. La humanidad, tal cual es, ya no sólo nos inspira una apagada curiosidad. Todas esas «observaciones» de una agudeza tan prodigiosa, esas «situaciones», esas anécdotas… Una vez cerrado el libro, no hacen más que confirmar una leve sensación de asco que ya alimenta bastante cualquier día de «vida real». […]

, en la página 81

Tal vez el siglo XX perviva como una edad de oro de la literatura épica y fantástica, una vez que se hayan disipado las mórbidas brumas de las vanguardias desvaídas. Ya ha permitido la emergencia de Howard, Lovecraft y Tolkien. Tres universos radicalmente distintos. Tres pilares de una literatura de los sueños, tan despreciada por la crítica como aclamada por el público.

o en la página 112

Los escritores de literatura fantástica son, por regla general, reaccionarios, por la sencilla razón de que son especial, podríamos decir profesionalmente conscientes de la existencia del Mal.

que, más o menos argumentadas, mantienen en todo lo alto su proverbial espíritu trasgresor a la contra de la intelligentsia cultural (basta recordar, por ejemplo, su controvertido artículo Salir del siglo XX). Eso sí, en alguna ocasión, sobre todo en su primera mitad, se echa en falta una dosis menor de verbo zahiriente y un poco más de argumentación a la hora de apoyar sus tesis, que quedan un tanto en el aire. Cosa que no ocurre con el último tercio de Contra el mundo, contra la vida, sin ningún género de duda lo más atractivo del ensayo. Al menos para mi, lector cuasi neófito que apenas sé cuatro cosas de su vida y sus escritos fundamentales.

A partir de la página 81 establece un repaso a los puntos capitales de su biografía (su vida en Providence, la relación con la que sería su mujer, su «exilio» en Nueva York,…) que le sirven para abordar la máxima que, a su modo de ver, guió a Lovecraft a la hora de escribir: «la vida es el mal«. Una noción desafiante que viaja de la mano del racismo visceral que le condujo a escribir sus mejores obras y que es, quizá, la mejor demostración de que hasta el reaccionario más excesivo puede escribir textos que trasciendan esa condición. Historias auténticas en las que una estética hostil, a la contra de los tiempos y (casi) contra natura, levantan pasiones, producen estremecimientos y excitan nuestra curiosidad, sin transmitir (o escondiendo muy bien) la yesca que las dio origen.

Una idea enunciada con ese genio que caracteriza a los grandes escritores y que se ahoga por la sencilla razón de que en Siruela se han pasado con la forma de editar Contra el mundo, contra la vida. Y es que se hace muy cuesta arriba justificar que un ensayo como éste, de poco más de 100 páginas, que a ojo no llega a las 35000 palabras y que se lee de una sentada en poco más de hora y media, pueda costar 17 €. Por muy delicatessen que la editorial sea (que lo es), muy en tapa dura que venga y muy ensayo que sea. Hay que ser muy fan de Lovecraft y ser receptivo a los modos de Houellebecq para darse el capricho de comprarlo.

Nota: Aunque en ningún momento Houellebecq llega a afirmarlo, no puedo quitarme de la cabeza que el clasismo de Lovecraft, y su racismo exacerbado, es uno de los motivos capitales que ha penalizado su reconocimiento como autor fundamental para entender el siglo pasado, cuando uno de los motores fundamentales de nuestra Historia ha sido el miedo al otro, a lo diferente. Especialmente en los últimos años.

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Mejor reír que dejarse las venas largas (IV)

Esta entrada no versa exclusivamente de las búsquedas extrañas que llevan hasta un blog. Va de lo que puede escribir una persona a pesar de no encontrar lo que busca.

Un internauta escribió en Google «Sueños asombrosos» y aterrizó en la reseña que Iván Fernández Balbuena hizo del Fabricantes de sueños 2005 para C. Debió motivarle porque dejó el siguiente comentario:

mi comentario no es respecto a esto sino , sobre otra cosa, el dia miercoles 6 yo soñe ,con una chica realmente hermosa , nunca antes la habia visto en mi vida , solo piesno q una COINCIDENCIA de esto podria ser q ella tambien se hayga soñado con migo , espero q sea tan viciosa como yo para leer esto , mi correo es #~|#~¬@hotmail.com …. buenoeso es todo realmente me he qdado fasinado con ese sueño gracias, 😉

Poco más se puede decir. Bueno, sólo exclamar: ¡Dick bendiga al Extreme Tracking y la locuacidad de los internautas anónimos! ¡Que tu sueño se haga realidad!

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¿La vaca por lo que vale?

No es tan trivial como parece determinar cuál fue el año de comienzo del actual boom de publicación de libros de literatura fantástica. Gigamesh empezó a publicar su colección en el año 99, casi a la vez aparecía (y fenecía) la colección de bolsillo de Plaza y Janés Mundos Imaginarios, un año después La Factoría inició sus colecciones señeras de fantasía y ciencia ficción,… Sin embargo creo que no fue hasta el año 2002 cuando realmente cristalizó la época de bonanza, con la compra de Minotauro por parte de Planeta, que puso en el mercado una enorme cantidad de títulos pendientes de la época anterior o su fallida colección de bolsillo, y el nacimiento a finales de año de la colección Bibliópolis fantástica, con el superéxito de Sapkowski. (Curiosamente mi primera colaboración para cyberdark, escrita a caballo entre el 2001 a 2002, fue sobre este tema)

Sin embargo, a partir del año 2003, cuando el ritmo de aparición de novedades comenzó a ser avasallador ( durante año y medio era raro el mes que Minotauro no ponía en circulación al menos cuatro libros nuevos), había un claro déficit de reedición de «clásicos». No me refiero tanto a libros como Tunel en el espacio de Heinlein, sueño húmedo de los lectores más clásicos, sino a otros más populares, demandados por un público en parte renovado durante los últimos años y, en su mayor parte, traducidos por primera vez durante el anterior boom de finales de los 80. Títulos como Bosque Mitago, Tigana, las novelas del Campeón Eterno de Moorcock, Un fuego sobre el abismo, cualquier libro que llevase a Clive Barker en la portada, La espada rota y varios títulos de la colección Última Thule, la serie de Vorkosigan, Canciones que cantan los muertos y otros libros de George R. R. Martin, la serie de las espadas de Fritz Leiber,…

El epítome fue, sin duda, La caída de Hyperion. Un libro reeditado años antes por la colección de bolsillo VIB en una cantidad menor que Hyperion (además los restos de la edición fueron enviados al otro lado del charco para venderse allí), con el resultado de que hacerse con el primero era asequible pero conseguir el segundo bordeaba el límite de lo posible. ¿Tan complicado? Noooo. Siempre había un «buen» samaritano dispuesto a desprenderse de él, ya fuese suyo o comprado exprofeso en el trapero de la esquina por cuatro céntimos, al módico precio de 54… 60… 72… 84… 90 euros. Un precio que si ya era exagerado para la edición original (aunque tiene su razón de ser si quieres completar la colección o te gusta tener buenas ediciones de libros tan señalados como éste), perdía cualquier proporción para una edición de bolsillo con un papel de cualidad ínfima que en veinte años prometía ser ilegible.

Sin embargo es lo que tiene querer hacerse con ese título que ansías y que no tienes manera de conseguir. Un ansia que, no sé si alguien recuerda, llevó a uno de los primeros nacidos, Robe, a apostar muy fuerte (más de 300 €) por un lote de libros que se subastó a comienzos del año 2003 cuando la web estaba necesitada de dinero para poder sufragar un nuevo servidor que evitase su desaparición. Lote proporcionado por kemlo y que era bastante apetitoso.

El caso es que esta etapa inflaccionaria originó dislates como la irrupción en la comunidad de los especuladores del libro. Gente que, por ejemplo, compraba títulos como 334, Pensad en Flebas, El jugador o El uso de las armas a 2,95 € (restos del saldo de Martínez Roca a mediados de los 90) y los vendía a precios que oscilaban entre los 30 y 45 €, cama apar… digo gastos de envío aparte. Una actividad legal, habitual en el mundo de las librerías de segunda mano, pero escasamente ética, más cuando el local donde estaba el comprador y en el que se realizaba la venta no recibía un sólo duro de la transacción.

O la deliberada confusión de lo que era una edición incunable. Era gracioso ver cómo un habilidoso engañabobos vendía a 20 € la edición de Las estrellas mi destino de Dronte como si fuese material bibliófilo de primera magnitud, cuando no lo era, se podía conseguir en librerías de segunda mano a precio de risa y, por si fuera poco, estaba disponible en la reedición de Gigamesh a menos de 10 €. Algo que, curiosamente, también se podía ver en cierta librería madrileña de cuyo nombre no quiero acordarme que buscaba ser referencia y que sólo lo consiguió a la hora de saber dónde se podían encontrar los precios más elevados.

Entre los administradores hubo varias discusiones sobre el tema, pero sin llegar a más conclusión que establecer unas normas para evitar problemas, como pedidos pagados y no servidos. Y es que tampoco creo que pudiésemos hacer mucho más.

Entrando ya en las aventurillas personales, creo que el libro más caro que he comprado de segunda mano ha sido El mundo invertido, que pagué a 24 euros en la librería antes mencionada; una excepción por aquello de que es un Priest. El resto a precios más normales. Sobre gangas, sin duda la palma se la lleva George R. R. Martin con dos ejemplares de Una canción para Lya a 1,8 € en una librería de saldos de Santander (regalados ambos, ya que lo tenía) y un Canciones que cantan los muertos a dos euros en Iberlibro (varios años después sigo sin creérmelo).

Y si me circunscribo a los foros de cyberdark, para conseguir los títulos que más me interesaban que no se ponían a la venta prefería utilizar el sistema del cambio. A veces creo que ganando (invertí mi Barrayar de bolsillo por Jinetes de la antorcha de Spinrad) otras perdiendo (cuando no tenía Una canción para Lya lo cambié por mi Bosque Mitago en tapa dura). Y tengo varios cambios sin determinar. Por ejemplo conseguí los doce primeros libros de La rueda del tiempo a cambio de El bastón rúnico y El castillo del conde Brass, más los tres libros de las segundas crónicas de Corum, que metí en el paquete para aliviar el cuerpo que me estaba dando el conseguir doce libros por sólo dos (uno de los cuales tenía repe).

Sobre cómo están ahora los foros de venta de libros de segunda mano, no tengo mucha idea. Una vez conseguí la mayoría de lo que buscaba, decidí pasar del tema y centrarme en las novedades. Una solución tan satisfactoria como la inversa (pasar de novedades y centrarse en lo «antiguo»), bucear en internet buscando las versiones electrónicas, leer únicamente material en inglés, saquear a los colegas que se los compran,…

Nota: Para robe y todos los que participaron en aquellas subastas, o donaron directamente dinero a la web, mi más rendida admiración. Con su esfuerzo consiguieron que la web perdurase dos años más.

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Murena

Jean Dufaux es uno de los guionistas de moda en el panorama del cómic francobelga. Sólo hay que observar el número de series escritas por él que han aparecido en los últimos años en editoriales como Glénat, Norma o Planeta: La emperatriz roja, Rapaces, Djinn, Dixie Road, Doble máscara,… Generalmente me suele gustar lo que hace, sobre todo por su acercamiento «culebronesco» a la Historia, vívido y con un notable sentido del ritmo.

Murena es una serie formada por al menos dos ciclos de cuatro álbumes (el primero fue publicado hace unos tres años por Planeta de Agostini cómics), que relata la ascensión de Nerón como emperador de Roma y sus primeros años de gobierno. Su hilo conductor es Lucio Murena, hijo de la última amante del viejo emperador y amigo de juventud de Nerón, que se ve envuelto en los turbios momentos que llevaron a éste al poder, incluidos los asesinatos de Claudio, su hijo Británico y su madre Agripina, su relación obsesiva con la esclava Acté (Actea), su matrimonio con Popea,…

Como en el resto de series históricas de Dufaux, lo que me escama de su manera de enfocar la Historia es cómo trampea con ella para que se ajuste a las necesidades dramáticas de lo que se ha propuesto contar. Como en tantos otros temas, no tengo mucha idea de los entresijos detrás de los nombres y los momentos fundamentales que articulan cualquiera de estas historias, pero, por ejemplo, aquí no se hace la menor referencia a la primera mujer de Nerón, Claudia Octavia, con la que estaba casado mientras mantuvo su relación con Acté y a la que repudió para casarse con Popea. Así que si en ésto, que es «más o menos» conocido, nos mete un gol no quiero pensar en qué otros detalles hace lo mismo. Es una situación que me incomoda, que me hace perder capacidad de disfrute y que, supongo, para algunos lectores es una barrera difícilmente superable.

Sin embargo también he de reconocer que pocos guionistas hay tan dotados para la intriga histórica y la conjura palaciega, muy cercana a la aproximación que hemos podido ver recientemente en la serie de televisión producida por la HBO Pasión de legionar… digo Roma, aunque con una resolución mucho más acertada. Sin momentos a lo Walker Texas Ranger/Bud Spencer Terence Hill, una integración mucho más creíble del protagonista en los hechos que se relatan, una aproximación a la vida de alcoba romana menos gratuita (aunque hay algún que otro momento de esos hace varias páginas que no se ve una mujer de grandes pechos tan habitual en otras series de Dufaux),… Y con una verosimilitud incomparablemente mayor.

Así como la reconstrucción televisiva chocaba con la escasez de medios (a pesar del dinero que se gastaron, abundaba el cartón piedra) o la carencia de escenarios apropiados, en el cómic se cuenta con una puesta en escena intachable a cargo de Philippe Delaby, un ilustrador que se caracteriza por un acabado obsesivo de cada viñeta, sin descuidar ni la narración ni el equilibrio entre figura humana y escenario. Un dibujante que gana soltura número a número y que se ve embellecido por el color de Dina Kathelin. Aquí se puede ver una página de la edición italiana. Con un arma como ésta y unas páginas que se pueden disfrutar durante minutos para apreciar cada detalle, cada gesto, cada movimiento, los diez euros que cuesta suponen una de las mejores relaciones calidad precio que el lector medio puede encontrar.

El último tomo, La diosa negra, está recién salido y continúa por el camino de los primeros cuatro. De una forma un tanto más atropellada, pero abriendo el foco para introducir nuevos personajes y conflictos y con una conclusión que es un cliffhanger de esos que te dejan con la mandíbula desencajada y las entrañas clamando venganza. La pena es que el álbum apareció en Francia antes del verano y se avecina una larga espera hasta el próximo, que, tranquilamente, puede aparecer dentro de año y medio.

Para amenizar la espera Planeta regala con esta quinta entrega el primer álbum de Doble máscara, otra serie de intriga histórica guionizada por Dufaux y situada en los tiempos en los que Napoleón se autoproclamó cónsul. Supongo que no habrá funcionado tan bien como Murena y hay que promocionarla entre el público afín.

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