Es una quimera de verano. No por nada, como dice en la cubierta trasera de sus números, Artifex ofrece «una variada selección de la mejor narrativa fantástica originalmente escrita en castellano«. Sin embargo…
Estaba leyendo el número 19 de la primera época de Artifex que contiene el relato de James Patrick Kelly «Piensa como un dinosaurio», premio Hugo del año 96, cuando me vino a la cabeza un flash. Asimov Ciencia Ficción cerrada. Gigamesh suspendida. En España nos hemos quedado sin revistas que publiquen relatos provenientes del Reino Unido o EE.UU., no ya con regularidad. Ni siquiera vamos a leer, como estábamos haciendo hasta ahora, un puñado de los mejores cuentos publicados en las revistas de aquellos países (Cuásar, una referencia, llega de higos a brevas y con cuentagotas). ¿No se podía, ahora que la antología va a cambiar de formato a uno más «grande» (de tamaño similar al que utiliza La Factoría en su colección Ventana abierta), retomar la costumbre de Artifex Primera Época y traducir uno o dos relatos por número? Le daría un pequeño impulso y la haría todavía más atractiva y necesaria.
Aunque no se puede negar que, quizás, desnaturalizaría lo que la ha aupado y mantenido a Artifex en su actual posición, además de suponer un pequeño pullazo a nuestros autores, que también se han quedado sin la mayoría de publicaciones donde situar sus cuentos, y necesitar un aumento en el coste de producción, puesto que habría que pagar unos derechos y a un traductor.
En fin, una quimera de verano.

































