
El menor espectáculo del mundo
Seis años han pasado desde que Algaida publicó Los arácnidos, la anterior colección de relatos de Félix J. Palma; un periodo en el que ha estado enfrascado en la escritura de Las corrientes oceánicas primero y de El mapa del tiempo después, tiempo en el que apenas ha cultivado los cuentos… al menos al ritmo que nos tenía acostumbrados. Para llenar este hueco la editorial Páginas de espuma ha reunido sus últimos cuentos en El menor espectáculo del mundo. Un volumen de apenas 200 páginas que recoge nueve piezas, el complemento perfecto a las anteriores colecciones de Palma además de una puerta de entrada ideal para aquellos lectores que desconozcan su faceta como escritor de narrativa breve.
Los mejores cuentos se sitúan al comienzo y al final de El menor espectáculo del mundo. El primero, «El país de las muñecas», se centra en un padre que al no encontrar la muñeca preferida de su hija, para no desilusionarla, escribe una serie de cartas en las que, haciéndose pasar por la muñeca, relata su fuga y las aventuras que vive mientras busca el legendario país de las muñecas. Detrás aparece una crisis en su matrimonio que, como suele ocurrir en muchos relatos de Palma, se encuentra estancado en la rutina. Igualmente se vislumbra otro rasgo que reaparece en otros relatos: la importancia de la ficción (literaria o no) como tabla de salvación. Ya sea para romper la monotonía, insuflar color en la vida, vencer a la soledad, comunicar sentimientos…
























