El abismo en el espejo, de Rodolfo Martínez

El abismo en el espejo

El abismo en el espejo

Hace un par de meses entrevisté a Rodolfo Martínez a raíz de la publicación de Fieramente humano. Para prepararla convenientemente, aparte de reencontrarme con un puñado de relatos que se desarrollan en el universo de La Ciudad (“Tarot”, “Todo fluye”, “Marcado tres veces”, “En territorio ajeno”…), tuve la oportunidad de leer la primera novela que acontece en dicho escenario: El abismo en el espejo. Obra cuya génesis fue publicada en 1999 con el título de El abismo te devuelve la mirada; después de una reescritura, en 2008 con el nuevo título en Hegemon; y este año en Sportula, ya en formato electrónico.

La novela comienza, más o menos, cuando una joven psiquiatra, Isabel, entra a trabajar en una clínica donde se encuentra interno Corzo; en tiempos un exitoso escritor que, hace una década, antes de celebrar un taller literario en su casa, descuartizó a su mujer y a sus dos hijas para sorpresa de los escritores que llegaron después. Como no podía ser de otra manera, Isabel se ve rápidamente atraída por su caso y traba amistad con Mario, el encargado de los archivos, que pondrá en sus manos los textos de diversa índole creados por Corzo en la clínica. Una serie de poemas y narraciones que se trascriben en varios momentos y codifican el enigma detrás de su locura.

Aparte de la información que alumbran, los poemas y relatos suponen una interesante reflexión sobre el hecho creativo además de una reinvidicación de los géneros como mecanismo para contar historias. Mención especial merece el relato del taller de escritura que tendría que haber ocurrido si Corzo no hubiese matado a su familia y que recrea algunas de las cuestiones candentes en el mundo aficionado a la ciencia ficción en España cuando se escribió la novela. Sin embargo en un par de ocasiones llegan a tener demasiado peso y en mi caso fagocitaron casi por completo el interés respecto a la otra parte de la narración; la que se dedica a investigar el pasado de Corzo y contar la incipiente relación entre Isabel y Mario, o con Carlos, su antiguo director de tesis.

Esta parte de la historia se mueve en el terreno del thriller con psicópata e incluye amplias semejanzas con El silencio de los corderos, cuando Clarice visita a Hannibal Lecter en el psiquiátrico donde se encuentra internado (algo de lo que el propio Martínez se ríe a lo largo de la historia). Hasta que llega el momento en que lo fantástico entra en la narración, con el grado adecuado de sutileza y ambigüedad haciendo que rápidamente se aleje del comentado desequilibrio y haga olvidar lo antipático de algún que otro personaje (Mario ha sido muy superior a mis fuerzas) o lo cargante de algún que otro diálogo.

El abismo en el espejo me parece la novela ideal para introducirse en el universo de La Ciudad ofrecida al suculento precio de dos euros. Una iniciativa encomiable que sólo se podrá comenzar a valorar dentro de dos o tres años, cuando haya un suficiente número de lectores electrónicos. Desde luego nunca una prueba de lectura salió con esta relación calidad-precio.

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