Weeds

Promo de Weeds

Nancy Botwin se ha quedado viuda y vive en una urbanización de lujo de California, Agrestic, junto a sus dos hijos: Silas, un adolescente con ganas de perder la virginidad, y Shane, todavía traumatizado por la muerte de su padre. Para mantener el nivel de vida de su familia, ahora muy por encima de sus posibilidades, se dedica a trapichear con maría, que compra a una traficante y revende a sus vecinos, unos fumetas de cuidado con ganas de evadirse de la monotonía cotidiana. Así comienza Weeds, serie que me había recomendado Marc R. Soto y a la que me costó pillarle el puntito. Vi los dos primeros episodios a comienzos de agosto y la dejé a un lado; no estaba con el ánimo adecuado y descubrí que ya había acumulados una docena episodios en español de la séptima (y última) temporada de El Ala Oeste. Unas semanas más tarde le di una nueva oportunidad… y ya estoy enganchado a una más. Sin embargo estoy consiguiendo distanciar las dosis para no dilapidar tan excelente material: los episodios son tan cortos (25 minutos) como las temporadas (entre 10 y 15 por cada una) y dado que en los EE.UU. acaba de terminar la 4º conviene hacerla durar; la travesía del desierto que supondrá esperar a la nueva temporada será más breve (no mucho, pero consuela pensar en estos términos).

Lo más interesante de Weeds es el tono tragicómico de la historia; en apariencia una comedia culebrón a lo Mujeres desesperadas que gana empaque a medida que explota la falsedad en la que viven los personajes. Un microcosmos que funciona como un prisma deforme a través del cual observar actitudes familiares tratadas de una manera poco acomplejada. Basta acercarse a la protagonista, una mujer repleta de buenas intenciones que utiliza como fuente de ingresos la droga de la que quiere mantener alejados a sus hijos. Un reflejo de una hipocresía que es el leit motiv de la serie y que unida a lo bien que están dosificadas la comedia y el drama hacen que trascienda el estereotipo y alcance niveles de calidad (y complejidad) sorprendentes.

De entre todos los personajes el que más me gusta, curiosamente, es el más simplón: Andy, el cuñado de Nancy, un bala perdida incapaz de hacer una al derechas y que tanto practica el cybersexo con la novia de su sobrino Silas como enseña al pequeño Shane cómo debe masturbarse. Un secundario absurdo como él solo que funciona como el alivio cómico de la historia. La prueba de que en los canales por cable de EE.UU. hay una libertad que ya podría llegar a los canales convencionales.

Claro que esto viene antes de que se lleve a Shane a un puticlub a tener su primera experiencia sexual. Ojiplático me quedé.

Por último, unos, extras. Primero, la intro de la primera temporada en la versión original de Malvina Reynolds. La letra y las imágenes encajan a la perfección

A partir de la segunda temporada, cada episodio tiene una diferente interpretada ex profeso por artistas como Elvis Costello, Randy Newman, Regina Sepktor… Aquí están las que han hecho Linkin Park

y Rise Against The Machine

‘nuff said.

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