Las cuatro damas

Hace poco he terminado Contra el mundo, contra la vida, el ensayo en que Michel Houllebecq hacía un alegato en favor de la obra de H. P. Lovecraft y lo postulaba como uno de los literatos fundamentales del siglo pasado; un antídoto contra el realismo y la literatura que encadena al lector a su aburrida cotidaneidad. Entre todos los argumentos, defendidos con vehemencia y energía, hay uno que no se le escapa a nadie: la potencia de su imaginería y la fuerte influencia en una pléyade de autores, coetáneos y posteriores, que han consagrado parte de (o toda) su obra a continuarla, haciendo suya la aterradora cosmogonía Lovecraftiana y sus recursos narrativos. Un hecho anormal en el mundo de la literatura y que sólo encuentra un eco equiparable en lo ocurrido con Sherlock Holmes y los pastiches aparecidos tras la muerte de Conan Doyle.

Las cuatro damas es un libro que sigue ese camino; tal y como confirma la dedicatoria de la primera página, es una novela consagrada a Lovecraft. Sin embargo cuando se van pasando páginas y te enfrentas a las situaciones por las que atraviesa su protagonista, se observa que dicha influencia es meramente crematística; (casi) se limita a sus criaturas mientras no acierta a reproducir, ni por aproximación, la atmósfera o las emociones que continúan despertando los textos del maestro (o alguno de sus epígonos). Es decir, estamos ante una obra claramente influenciada por Lovecraft que no tiene nada de Lovecraftiana, circunstancia que para alguien que haya disfrutado de cualquiera de sus grandes textos supone un handicap de difícil solución. Aunque es posible que nosotros no seamos su público destino.

A posteriori, tengo la sensación de que estamos ante un libro netamente juvenil. No sé si se habrá escrito con esta intención pero, como comentaré a continuación, su argumento, determinadas elecciones a la hora de resolver situaciones, su estructura lineal, el lenguaje con que está escrito, la adaptación superficial que hace de los mitos,… me hacen pensar que si tienes 14 o 15 años quizás sí que despierte tu interés. Pero claro, esto no se especifica en ningún lugar del volumen y Las cuatro damas carga con un sambenito del que, EMHO, no se recupera.

La novela se centra en las peripecias de Julia Andrade, una empleada de una galería de arte de Barcelona que se obsesiona con Retrato de una dama. Un cuadro que observa en un catálogo de una pintora maldita de la que apenas tiene información. Consigue convencer a su jefe para ir a Londres, a la casa donde se va a subastar, y allí se encuentra con que antes de salir a la venta se ha retirado porque alguien ha pagado lo que se pedía por él. Entonces inicia una investigación para descubrir quién era la pintora, qué tiene el cuadro que le obsesiona tanto y quién lo ha comprado que le llevará a descubrir una conspiración que lleva fraguándose siglos. Conspiración que tiene como objetivo despertar al dios dormido.

Las cuatro damas pasa por ser una actualización de “La sombra sobre Innsmouth”, con sus profundos, las relaciones entre estos y pequeños pueblos costeros en diferentes partes del mundo, la aparición de mestizos y la vuelta del dios dormido. Retorno que traerá consigo la muerte de miles de millones de personas y la alteración de la faz del planeta. Estos iconos aparecen mezclados con una investigación de tintes esotéricos, la implicación de una protagonista que comienza a tener unos sueños insólitos relacionados con su pasado, la presencia de un código que es necesario revelar, la aparición de un servicio secreto vaticano encargado de luchar contra las criaturas o el enmascaramiento de los seguidores del dios detrás de una megacorporación. Una trama a la orden del día que, unida al ritmo que le imprime su autor, Adolf J. Fort, convierte la novela en thriller sencillito y edulcorado.

El argumento está lleno de momentos que dotan de un nuevo significado al adjetivo increíble. Sirva como ejemplo el asalto de Julia Andrade a una casa de subastas que tiene un sistema de seguridad impropio de un lugar donde se mueven decenas de millones de libras (hasta asaltar el colegio donde trabajo es más difícil), o la manera en que descubre qué se encuentra detrás del cuadro (un escaneo con luz natural, por muy bueno que sea, no puede reproducir lo que se descubre). Además está el ya mecionado escaso empaque terrorífico; apenas hay dos instantes en los que genera una cierta tensión. El resto de la atmósfera tiene más de fantasía oscura, muy ligera, que de horror. No hay una amenaza incognoscible, ni sensaciones pavorosas, ni ambientes insanos,…

Aunque, ya digo, si se regala a un lector joven seguramente se enganchará.

Esta entrada fue publicada en Reseñas y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Las cuatro damas

  1. Ataulfo dijo:

    No sé yo si esto de los pastiches holmianos y lovecraftianos es un poco excesivo como homenaje y no será más bien una falta de ideas. Creo que se pueden hacer spin-offs más imaginativos que los que estamos viendo de estos escritores, y por lo que comentas este libro no hace más sino confirmarlo.

    La verdad es que admiro tu falta de prejuicios lectores, porque jamás se me ocurriría leerme este libro.

  2. Nacho dijo:

    Suelo colaborar con Dreamers en la reseña de algunos libros de Minotauro y Timun, y éste es uno de los casos

    http://dreamers.com/web1/i/destacados/e/695/p/sistemas/basico.html

    A mi los pastiches me gustan, por aquello de que, de vez en cuando, me agrada(supongo que como a una pléyade de autores) reencontrarme con personajes y “universos” creativos que me dejaron mella en el pasado. Pero siempre pido personalidad, detalles que le den al original una nueva dimensión. Y aquí yo no la he encontrado. Aunque igual algún otro sí.

  3. Anonymous dijo:

    Para realizar la crítica de una novela y afirmar con rotundidad que se pueden hacer spin-offs más imaginativos, hay que demostrarlo (y de momento, no hay nada que se le acerque en el género español). De momento, la primera parte de esta historia (se ve que hay otra, según el autor) es suficientemente Lovecraftiana y no se regodea con las inacabables peroratas adjetivadas del original, cosa que se agradece. Los toques de modernidad y el impulso del thriller la hacen muy digerible. Sin mencionar la presencia de oh! una mujer protagonista! Innecesaria? No lo creo, pero hay gustos para todos.
    Y para increíbles, las afirmaciones y supuestos del ‘intocable’ Dan Brown.

  4. Pingback: Mataré a vuestros muertos, de Daniel Ausente | C

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *