Fuga para una isla

Ahora que la revuelta en Francia ha atenuado su presencia en los medios de comunicación, sepultada por problemas mucho más «importantes», quería recuperar para esta sección uno de los títulos menos conocidos de Christopher Priest que viene muy al pelo: Fuga para una isla. Algo que, es necesario reconocer, han hecho previamente dos colegas como Jean Mallart y Yarhel.

Resulta llamativo cómo treinta y tres años después su autor siente completamente superado este libro, un producto de una época en la que sus sentimientos por el género eran diametralmente opuestos a los actuales. Sin embargo… sin embargo continúa siendo una obra recomendable. A parte de por su vena profética, su verosimilitud o su singular estructura, que facilita una aproximación a una realidad fragmentada cayéndose a pedazos, destaca por su cruel desenlace y el estado anímico en el que deja al lector. Uno de esos finales que ponen de mala hostia porque es a la vez revulsivo y subversivo y que, como el resto de la novela, ha sido parcialmente mal interpretado. Es lo que tiene exponer situaciones que obligan a valorar nuestra más afianzadas convicciones.

Les dejo con la reseña en sí.

Antes de El mundo invertido, Christopher Priest era conocido por haber escrito un libro que condensaba los aspectos negativos que siempre se han achacado a la new wave: mucha experimentación y demasiada confusión. Una postura asumible si se tiene en cuenta que Indoctrinario fue su primera novela y estaba escrita en plena vorágine sicodélica. Pero se suele olvidar que también había publicado una novela cortita, en comparación más sencilla, que sin ser deslumbrante contenía serios indicios de que su autor no era uno más. Ese libro era Fuga para una isla.

Aparecido en 1972, nos pone en un paisaje a varios años vista donde dos hechos proféticos desencadenan un escenario angustioso. La miseria y las guerras que asolan África han originado una emigración masiva que atenaza a las naciones europeas, especialmente a un Reino Unido que ve como todos los días cargueros repletos de refugiados llegan a sus costas para instalarse en el país. Este estado tan peliagudo propicia una serie de tensiones raciales que aumentan con la llegada al poder de un partido ultraconservador, cuyas medidas represivas inician un conflicto total entre proafricanos y nacionalistas que arrasa el tejido social y transforma la vida de los británicos en un infierno.

Priest se sirve de Alan Whitman, un cabeza de familia con un grave disfunción afectiva, para describir la temperatura del país. No obstante, lejos de realizar una narración secuencial de su periplo en la crisis, opta por fragmentarla en varios hilos diferentes que corresponden a diversos momentos temporales antes, durante y después de la llegada de los africanos, diseminándolos de forma desigual por toda su extensión mediante secuencias que no duran más que unos pocos párrafos. Esto ocasiona que durante las primeras 30 páginas resulte complicado penetrar en el entramado espacio temporal del argumento: hay que enfrentarse a 5 o 6 planos que proporcionan una información muy desigual y que cuesta digerir. Pero una vez superado este comienzo…

Las penurias que pasan los africanos al llegar a la costa, la insatisfacción de Whitman y sus constantes aventuras con otras mujeres, cómo el conflicto quebranta su vida familiar, la huida en búsqueda de un lugar pacífico donde sobrevivir, la vida como refugiados a salto de mata, la balcanización de la campiña inglesa u otras situaciones desarrolladas por Priest componen un triste cuadro que transmite escrupulosamente los sentimientos de impotencia de los personajes, inmersos en una guerra de guerrillas que escapa a su entendimiento, sin solución aparente y que amenaza con devorarlos si no guardan el más mínimo sentido grupal.

Eso sí, la mano de la new wave se deja notar más de la cuenta a través de elementos que no terminan de casar, como ocurre con los fragmentos que nos explican quién es Alan Whitman y de dónde provienen tanto su tendencia a la promiscuidad como su insatisfacción matrimonial. Están bien desarrollados pero parecen más un conjunto heterogéneo de experiencias traumáticas que una explicación plausible del por qué de su conducta. Mucho más conseguida está la parte que concierne a la búsqueda de su familia, cuando un grupo guerrillero la secuestra y se relata la necesidad perentoria que siente Whitman por encontrarlos. En la locura que se ha instalado en toda la isla descubre que aquello que no ha apreciado cuando tenía era lo que le aportaba tranquilidad y sosiego.

Fuga para una isla es una historia dura y cruel que ofrece una mirada al problema del la inmigración y en qué puede degenerar si gobierno y sociedad no ponen todo de su parte para solucionarlo. Da que pensar.

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5 respuestas a Fuga para una isla

  1. Anonymous dijo:

    ¿Qué libro le recomendarías a alguien para iniciarse en la ciencia-ficción?

  2. Yarhel (Enric Quílez) dijo:

    Considero como tú que la intencionalidad de Fuga para una isla ha sido malinterpretada en multitud de ocasiones. Supongo que es lo que suecede cuando se lee un libro buscando posicionamientos a favor de uno u otro bando.

    Desde luego es una novela de actualidad. De demasiada actualidad, diría yo. Sin llegar a los extremos que describe la novela, no estamos tan lejos de la situación. A fin de cuentas, ¿cuántos inmigrantes tiene Francia, Alemania, el Reino Unido, España o Italia? No es casual el aumento poblacional que ha experimentado nuestro país en los últimos años. La cuestión es: ¿se podría repetir aquí lo sucedido en Francia? ¿Estamos integrando a los inmigrantes? ¿Hay xenofobia generalizada y, por ende, un conflicto en ciernes?

    De la respuesta que se dé al conflicto (porque lo es, aunque no sea políticamente correcto decirlo) depende buena parte de nuestro futuro a medio plazo.

  3. Nacho dijo:

    Anónimo -> Hace año y medio en cYbErDaRk.NeT publicamos una lista con novelas de ciencia ficción ideales para dejarle a alguien que quisiese iniciarse en el género

    http://www.cyberdark.net/portada.php?edi=6&cod=344

    Con sus peculiaridades, me parece un buen listado. Aunque quitaría algunos libros, como el de Niven, Herbert o Heinlein para incluir los siguientes:

    «Solaris», de Stanislaw Lem (Minotauro). La mejor novela sobre el contacto con alienígenas. Difícilmente podemos entender a un ser que viene de otro sistema solar cuando no nos comprendemos a nosotros mismos.

    «Los tejedores de cabellos», de Andreas Eschbach (Bibliópolis). Una fábula futura sobre el poder y cómo afecta al ser humano a todos los niveles.

    «La historia de tu vida», de Ted Chiang (Bibliópolis). La colección de relatos más destacable que se ha publicado en los últimos 25 años.

    «El Prestigio», de Christopher Priest (Minotauro). O cómo urdir un romance científico con la técnica literaria de hoy en día.

    «Ven y enloquece» y «Luna de miel en el infierno», de Fredric Brown (Minotauro). Una colección de cuentos ideal para perderse en ella cada noche. Se eligen un par de cuentos y se combinan con cualquier otro libro que estemos leyendo. Fundamental.

    «La mujer del viajero en el tiempo», de Audrey Niffenegger (Grijalbo). Una novela romántica que bebe de todo lo bueno que supone la ciencia ficción como herramienta narrativa. Emocionante.

    Espero que te sirva de ayuda.

  4. John Space dijo:

    «la intencionalidad de Fuga para una isla ha sido malinterpretada en multitud de ocasiones.»

    Calle, calle, que una vez me puse a buscar información sobre el libro y aterricé en una web fascista que la incluía en su sección de libros recomendados :PPPPP

  5. Nacho dijo:

    Uy! Como «El sueño de hierro» de Spinrad XD

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