El chiste hecho película

Ayer he pasado uno de los aburrimientos más atroces que recuerdo. Inexplicablemente no fue en la ceremonia de despedida de alumnos de 4º de E.S.O., sino en el cine viendo Madagascar. Paula se lo pasó bien. Se rió bastante con los chistes y gracias de este grupo de animales civilizados perdidos en la selva de Madagascar. Servidor, salvo por los cañeros pingüinos psicópatas (cuyos mejores momentos ya habían aparecido en el trailer, esas películas condensadas en dos minutos y medio que si fueses racional te evitarían pasar por taquilla), no entró en ningún momento en el film y asistió cariacontecido a la consumación del camino que está llevando gran parte del cine de animación por ordenador actual.

Lejos de hacer «seguidismo» de Pixar, aunando factura técnica, diseño de producción, una historia consistente que va a algún sitio, unos personajes con carisma, humor inteligente (o no) y guiños con sentido, la competencia por parte del otro grande del asunto, Dreamworks, se queda sólo con el diseño de producción. El resto…, EMHO no hay por dónde cogerlo. Los personajes principales son tan arrolladores como una segadora de 4 cv, el humor fácil, previsible y nimio, y la historia absolutamente inexistente. Una simple excusa estirada hasta el absurdo para ir concatenando chiste tras chiste en un esquema que perdió su gracia en Shrek 2. Es la translación al cine de animación de la receta ZAZ (recuérdese, los creadores de Aterriza como puedas) pero sin su talento para el absurdo.

El origen del cáncer se encuentra en la maldita necesidad de imitar a la Disney de hace una década y lanzar una película al año, un ritmo que, cuando no se afronta desde la genialidad (cosa que John Lasseter o Brad Bird tienen por arrobas), fuerza a sacrificar calidad. Se ha perdido de vista que una película es la suma de un conjunto de aspectos que tiene que nacer de un guión sólido, coherente y con sentido que sostenga todo lo demás. Sin eso o los chistes son muy buenos (que no lo son), o el resultado no funciona. Y está visto que con esta productora es lo que ocurre. Aunque claro, después vamos los espectadores, llenamos las salas cuando las estrenan, y les damos la razón.

P.D: De lo lamentable del doblaje ya no hablo. Estoy rezando para ver si algún día, antes de que pase a mejor vida, venga una película de estas «verbalizada» por Woody Allen. A ver si la distribuidora tiene huevos de cambiar a su doblador de toda la vida por algún actor de estos que están en el «candelabro» y que, por término medio, destrozan sistemáticamente lo que les ha tocado doblar.

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2 respuestas a El chiste hecho película

  1. fjvidiella dijo:

    Totalmente de acuerdo contigo. Salvo dos o tres chistes y el comando pingüino, de lo peorcito que he visto últimamente en animación por ordenador. Pero quizá sea que nos estaban malacostumbrando con tanta genialidad. A fin de cuentas, durante muchos años, las películas de animación estilo Disney eran difícilmente disfrutables por los adultos. Mis hijos (nueve y seis años) y mi sobrino (seis) se lo pasaron pipa.
    Lo mejor, el trailer de Wallace y Gromit que pusieron antes de la peli. Esa sí que no me la pierdo.

  2. fonz dijo:

    Ésta no la he visto pero cosas como «La edad de hielo» de hace un par de años ya iban anunciando que el cine de animación por ordenador iba dejando de ser una apuesta segura para ir al cine. Bueno, supongo que es lo normal. Eso sí, a ver quien supera el trauma cuando salga una de Pixar flojita…, a mi la de los coches ya me tiene temblando.

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